PAN: el triunfo justifica todo
Ricardo Alemán
Con el “librito” en la mano —la muy mexicana adaptación de Maquiavelo—, Germán Martínez mezcló los ingredientes necesarios para ese manjar llamado “triunfo electoral”, aunque con ello los azules deban tragar sapos y serpientes
Guanajuato, modelo nacional de gobierno y partido para el PAN
¡Milagro…! ganó el “no”; patriotas cumplirán la voluntad popular
Con el “librito” en la mano —la muy mexicana adaptación de Maquiavelo—, Germán Martínez mezcló los ingredientes necesarios para ese manjar llamado “triunfo electoral”, aunque con ello los azules deban tragar sapos y serpientes.
Para el gerente del PAN de Calderón, el triunfo en la pelea electoral de 2009 lo justifica todo: el regreso de Fox, el perdón y emplear a Manuel Espino y, sobre todo, reeditar la alianza con la extrema derecha de El Yunque, poderoso grupo que —paradojas del poder— combatió con ferocidad a Calderón en 2006. ¿Qué pasó? ¿No que el PAN era de centro? ¿No que la fea derecha extrema no cabía en Acción Nacional?
Pues sí, por obra y gracia de la urgencia de triunfos, se hizo realidad el milagro —no el de la multiplicación de los panes— de la unificación en un solo saco, de los “perros y gatos” del partido azul. Bueno, se llegó a extremos francamente grotescos, como los de sentar “juntitos” nada menos que a Manuel Espino y Carlos Medina, quienes recio y quedito se mientan la madre por agravios conocidos por todos.
Pero hacer todo lo que dice el “librito”, reunir los ingredientes para el potaje del “triunfo electoral”, mezclar con movimientos rítmicos para alcanzar un platillo esponjoso, llamativo a la vista mediática, fue sólo parte del pragmatismo mostrado por el gerente del PAN de Felipe Calderón.
Lo que de plano parece de risa loca —apenas a la altura de lo dicho por AMLO de que impedirán cualquier reforma si la gente dice “no” en la consulta— es cuando Germán Martínez gritó a todos, voz en cuello, que el PAN va a “guanajuatizar” a todo el país. ¿Qué querrá decir? ¿Que Calderón, de ahora en adelante será un presidente como Vicente Fox? ¿Acaso que los gobernantes azules de todo el país se convertirán en clones del pequeño Juan Manuel Oliva?
Cualquiera que haya sido el mensaje —al colocar como referente a Fox, a la señora Sahagún, a los Bibriesca, al yunquista y poco respetado gobernador Oliva…—, lo cierto es que el lance no sólo parece poco afortunado, sino muy forzado. Y es que reunir al agua y el aceite panistas; a los perros y gatos azules, a una clase política que asaltó al viejo partido doctrinario y que pretendió excluir al último de los doctrinarios, a Calderón, es mucho más que pragmatismo puro. Parece una respuesta desesperada ante las escasas posibilidades de triunfo.
Con el anuncio que la dirigencia azul exhibió el pasado sábado en su Consejo Nacional de Guanajuato, el PAN de Germán Martínez nos enseña que igual que el locuaz grupo talibán de AMLO, que el perverso grupo de la profesora Gordillo, que el calculador grupo de Manlio Fabio en el PRI, la clase política mexicana —toda— está dispuesta a lo que sea: tragar sapos y serpientes, realizar las más penosas y hasta vergonzantes alianzas, las más escandalosas claudicaciones, los más ofensivos engaños colectivos, con tal de ganar el poder, de mantener el poder, de regresar al poder.
Y acaso porque existió una pizca de pudor, el presidente Calderón no acudió al maquiavélico aquelarre de Guanajuato —por cierto, ¿ya conjugó usted el nuevo verbo, Guanajuato?—, en donde debió saludar y abrazar a Fox, a Creel, a Espino… Pero si Felipe Calderón no acudió a la mediática operación cicatriz, reparación de daños o perdón colectivo del panismo —y si sólo mandó un mensaje escrito y ni siquiera un video—, de suyo esa situación muestra la fragilidad del reencuentro panista.
Aún así, el mensaje y/o la resultante parecen aleccionadores. ¿Por qué? Porque se confirma que como buenos herederos del pragmatismo de Carlos Castillo Peraza, los nuevos jefes del PAN y del gobierno federal, Felipe Calderón y Germán Martínez, son capaces de todo para mantener y acrecentar el poder. Para la reforma petrolera, para 2009 y 2012, los azules se conducirán bajo la máxima de Maquiavelo: “El fin justifica los medios”. El fin es el poder presidencial. Los medios, todos. Y todos son todos.
Por lo pronto, es un hecho que veremos a Fox recitando tonterías por todo el país, a Espino peleando con los espejos y conduciendo en sentido contrario por las noches; a Carlos Abascal en abierta pelea contra el aborto… Y claro, tal para cual, frente a la política demencial de un sector amarillo y su locuaz mesías tropical. No hay duda: azules y amarillos parecen empeñados en que regrese el PRI al poder. Y si no, al tiempo.
EN EL CAMINO
A las 18:00 horas de ayer no había humo blanco sobre la consulta petrolera de Marcelo y AMLO. ¿Pero qué creen? Una revelación casi divina nos compartió la exclusiva. ¡Sorpresa…! ¡Increíble…! ¡Milagro…! ¡Impensable…! Ganó el “no”. ¡Se salvó la patria…! Y como todo un patriota, AMLO adelantó el nuevo grito de Independencia: “Si la gente dice no, no permitiremos que se entregue el petróleo”. Cada pueblo tiene al patriota que se merece. ¿O no?
