Los dos pactos entre el gobierno y Moreira
Carlos Loret de Mola
El secretario de Gobernación tomó el teléfono y llegó a un primer acuerdo con el dirigente nacional del PRI. En medio de la crisis que generó en el gobierno federal la captura de Jorge Hank Rhon, sobre todo cuando empezaron a visualizar el ridículo en el escenario inmediato, José Francisco Blake Mora pidió a Humberto Moreira no “sobrecalentar” electoralmente la detención y manejarlo estrictamente como un asunto que se resolvería por las vías judiciales. Era un buen arreglo para ambas partes: “Bajarle el volumen” al asunto Hank servía al gobierno federal que ya veía venir el fracaso y al PRI porque no quería que el público —particularmente el electorado del Estado de México donde hay una calle con ese apellido casi en cada municipio— recordara las andanzas que suelen solaparse entre priístas.
Según fuentes con excelente acceso a ambos personajes, el pacto se aceptó de inmediato. Nadie más del PRI —además esa había sido la instrucción de Enrique Peña Nieto: no “engancharse” en el caso Hank— salió a rasgarse las vestiduras calificando la aprehensión de un golpe político y en el gobierno federal dejaron ir a Hank, que logró como para anotar en el récord: dos libertades el mismo día.
Pero el silencio de Moreira ha sido más profundo. Se borró del mapa. No sólo se apega a la estrategia de no agitar las aguas, dejarlas tranquilas para que el candidato tricolor mexiquense Eruviel Ávila pueda navegar con su ventaja hasta el domingo 3 de julio. Es también respuesta a un segundo acuerdo entre el dirigente priísta y el gobierno federal: el ex gobernador de Coahuila dejaría de atacar al presidente Calderón a cambio de que el PAN frenara la exhibición de cuentas y enriquecimiento inexplicable de personajes vinculados política, laboral y familiarmente al dirigente del tricolor.
En los últimos días, marcadamente, han llegado a nivel de escándalo las denuncias en contra del joven Vicente Chaires Yáñez, quien fuera Secretario de Operación y Administración del Ejecutivo del Estado de Coahuila con Moreira cuando era gobernador y que, desde esa posición aparentemente modesta, se habría convertido en uno de los más acaudalados ciudadanos, ya no digamos de esa entidad, sino hasta de McAllen, Texas. El golpe fue tremendo contra Humberto Moreira e intentaba de paso minar la ventaja en las encuestas que lleva su hermano Rubén en la búsqueda de la gubernatura del estado norteño en cuestión.
Hoy a Humberto Moreira Valdés, cuyas declaraciones y debates sacaron del marasmo a más de un secretario de Estado panista con aspiraciones presidenciales, apenas se le escucha en los comerciales grabados de su partido.
SACIAMORBOS
Erratita sobre las Historias de Reportero publicadas ayer: la reunión de los dos funcionarios estadounidenses en Los Pinos no fue el martes 7 de junio, sino el lunes 6, dos días después de la captura de Jorge Hank Rhon. “Venimos a ver cómo les ayudamos a resolver la bronca en que los metimos”, se escuchó decir al embajador de facto. Un pitazo de la DEA encendió esa mecha.
