Angel Mario Ksheratto
¿Retraso legislativo?
¿Inexperiencia? ¿Desfachatez? ¿Indiferencia? ¿Ignorancia? Todo cabe en un colegiado que parece no tener la capacidad necesaria para, por lo menos, conducir con apego a las reglas internas, las cada vez más desaseadas sesiones en Sala del Pleno del Congreso del Estado. No es menor el asunto, puesto que la diputada con licencia involucrada en el escándalo, responsable o no del desaguisado, está actualmente al margen de la ley.
Sucede que Sasil de León Villard, fue convocada por el Ejecutivo para hacerse cargo de la secretaría para el Desarrollo y Empoderamiento de las Mujeres; fungía entonces, como diputada local y, como marca la ley, solicitó licencia a la Cámara de Diputados para ausentarse del cargo.
La ley estipula que a los once meses, debió renovar su licencia para seguir en el cargo que se le confirió, o regresar a su curul a cumplir con sus responsabilidades legislativas. Ni una ni otra cosa, una vez cumplido y rebasado el tiempo estatutario.
Apenas hace unos días, la Mesa Directiva dio lectura a la solicitud de ampliación de la licencia. Fuera de tiempo y forma, lo que constituye un grave desacato a la ley y que, de cumplirse ésta a cabalidad, es meritoria de un juicio político contra quien haya incurrido en la falta.
Algunos diputados defienden a De León Villard, alegando que ella presentó la solicitud tiempo atrás; y culpan a la Mesa Directiva de haber retrasado su lectura y posterior aprobación. Otros, aseguran que la funcionaria, omitió deliberadamente hacer el trámite legislativo correspondiente, lo que la coloca en una posición complicada pues, de acuerdo a la Ley de Servidores Públicos, debe cuanto antes, renunciar al cargo, en virtud de estar a contracorriente de la normativa y la legalidad.
Si lo último es cierto, el cese de Sasil de León, no debe tardar mucho en hacerse efectivo; las leyes en ese sentido son claras y deben asumirse con toda su fuerza. Debería suceder lo mismo si el error fue de los diputados, independientemente de la posición que tengan dentro del pleno.
Los legisladores son contundentes cuando se les pregunta sobre el retraso en los trámites de rigor y la llamada “Agenda Legislativa”. Afirman sin pensarlo que van al día y que todos los temas se abordan de manera inmediata. El que una solicitud de ampliación de licencia se turne fuera de tiempo, contradice los informes con respecto al avance legislativo. Asuntos vitales para el Estado, pueden estar engavetados, lo que se traduce en un imperdonable estancamiento legislativo que, tarde o temprano, traerá consecuencias para los ciudadanos.
Sasil de León Villard, es un ejemplo de ello. Si se cumpliere la ley, ya mismo debería ser cesada e investigada hasta dar con los responsables de una pifia que pone en riesgo la credibilidad de las instituciones. Si ella es responsable, con mayor razón, puesto que su condición y jerarquía, no debe ser pretexto para violentar el Estado de Derecho.
Por lo pronto, el escándalo amenaza con ser solo la punta del iceberg; el inicio de una tormenta que dejará desnudos a muchos.
Cuentas bajo el agua
En Chiapa de Corzo, la familia es ampliamente beneficiada, gracias a la generosidad ilimitada del alcalde Sergio David Molina Gómez, quien no ha escatimado recursos para que la familia crezca económicamente. Sí, por supuesto, me refiero a SU, familia, pues toda cobra jugosos sueldos en el Ayuntamiento chiapacorceño, sin siquiera llegar a matar moscas.
La lista de consanguíneos del edil, es larga, lo que lo ha obligado a tener cierto cuidado para no dejar huella. Sin embargo, por mucho que se esfuerce por ocultar la fuga de dinero público para enriquecer a los suyos, los rescoldos quedan y casi nada ha podido hacer para evitar los señalamientos.
Así por ejemplo, Sonia Patricia Gamboa, esposa del alcalde, aparte del sueldo que percibe como presidenta del DIF, cobra bajo el agua 40 mil pesos extras, sin que, por supuesto, se especifique las razones del sobresueldo. Tomasa Gómez, madre del edil, se lleva nada menos y nada más que 50 mil pesos mensuales; obviamente, sin presentarse a trabajar.
Su hermana Esperanza Molina Gómez, cobra un sueldo de 18 mil pesos; su hermano Humberto, 35 mil mensuales. Rubiel Gamboa, cuñado del edil, se lleva 40 mil pesos. Entre tres primos hermanos de Sergio David, suman 75 mil pesos cobrados sin que se sepa a ciencia cierta en qué trabajan dentro del Ayuntamiento. Su suegra cobra 35 mil pesos y un tío suyo, de nombre Hernán, se lleva al bolsillo, 60 mil pesos.
La lista es larga; sobrinos, cuñados, concuños, tíos, primos políticos y compadres, se llevan grandes sumas, sin que exista una nómina oficial y en muchos casos, como ya lo hemos anotado, sin presentarse a laborar. Para el colmo, Sergio David, invierte una buena suma de dinero para promoverse como precandidato a una diputación local y otra buena suma, para promover a su hermano Humberto para sucederle en la alcaldía, cosa que la ley electoral no permite, pero él, se empecina en hacerlo.
Las finanzas de Chiapa de Corzo, con esos gastos, están en números rojos. Pese a que ha habido quejas y exigencias de una auditoría, nadie ha intentado esculcar la podredumbre en que se mueve el edil y sus más cercanos colaboradores. La gente empieza a exasperarse, lo que augura un muy mal momento en aquel municipio. Y como siempre, nos preguntamos si por fin, las autoridades correspondientes harán algo al respecto, o mantendrán la complicidad en ese tipo de robos. *** Luego nos leemos.
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