Angel Mario Ksheratto
Las tormentas tras las tormentas
A la tormenta le sigue una y otra y otra tormenta. La primera, el desorden en el área mayormente afectada; contra el gobierno de Guerrero, se vino un alud de críticas por la falta de información respecto a la magnitud del problema y la displicencia del gobernador, a quien señalan de negligencia y poca sensibilidad social pues, mientras mucha gente moría ahogada, él disfrutaba de una fiesta privada, rodeado de lujos.
En seguida llegaron las quejas contra las administraciones federal y estatales, cuya ayuda humanitaria no había (y aún hay zonas sin atención) sido entregada a tiempo. La otra tormenta se desató en los medios de comunicación. Acusaciones mutuas de por medio, unos apoyaron las endebles acciones gubernamentales y otros, se lanzaron a la yugular de las autoridades.
Pero en esa materia, la que más llamó la atención fue la disputa surgida entre una comunicadora de prestigio y una bufona que conforme pasan los días, va adquiriendo más falsos títulos profesionales: periodista, doctora, investigadora, licenciada, trabajadora social, psicóloga, reportera, médica, en fin.
Protagonistas y no puentes de comunicación y orientación social, antagonizan ambas, en medio de una crisis nacional. La meta, evidentemente, no es la ayuda sincera, sino la lucha por el famoso “rating”. En ese contexto, desataron una rebatinga de dimes y diretes que desnuda viejos intereses empresariales dentro del rango de los grandes medios de comunicación.
Obviamente, no hay comparativo entre ambas mujeres. Carmen Aristegui, es una periodista seria; tendenciosa y radical a veces, pero con un alto grado de credibilidad, por lo menos, en los sectores más pensantes del país. En contraparte, Laura Bozzo, es ridícula, fanfarrona, mentirosa, dramática, prepotente, abusiva, grosera, chismosa, chantajista, timadora y un largo etcétera.
El repudio contra la última, es demoledor; incluso, se exige no solo su salida de Televisa, sino del país, por considerarla una mujer sin ética, principios, ni valores. Y es absolutamente cierto. Su única aportación ha sido el circo barato, la exposición de la miseria moral humana y el chantaje social.
La exigencia contra Bozzo es justa. Si no respeta el dolor de los mexicanos y utiliza las desgracias para lucrar con éstas, no debe permanecer en un programa de televisión, a menos que su dueño, esté en la misma sintonía de ella. De por sí, Televisa es repudiada por millones de mexicanos inteligentes; dejar que esa señora siga lucrando, mintiendo y agrediendo a los ciudadanos, solo le atraerá más adversarios.
Esclavitud
Perece mentira pero en Chiapas, existe la esclavitud. La agencia de noticias “Tres”, del Soconusco, difundió la denuncia de tres mujeres que eran explotadas laboralmente en un minisúper de Huixtla, ubicado dentro del perímetro de una gasolinera. El gerente, Everardo Alfaro, en complicidad con Víctor Arriaga, obligaban a trabajar a las tres jovencitas hasta doce horas diarias, sin pagarles un sueldo decoroso y menos, mucho menos, horas extras.
Además de ello, denunciaron Nayeli Guadalupe Paz Santizo, Gladys del Carmen Pérez Díaz y Esther Hernández Hilerio, los dos arriba mencionados y el dueño de la empresa, durante dos años les dieron un trato inhumano, cruel y despiadado.
Ahí, evidentemente, hay delitos por perseguir. El abuso contra mujeres, el forzarlas a trabajar sin un salario digno, obligarlas a laborar más horas de lo que establece la ley federal del trabajo y no otorgar las prestaciones debidas, son delitos graves.
Se ha dicho infinidad de veces que Chiapas es vanguardista en todo. Solo se podrá constatar si, por lo menos en éste caso, la autoridad actúa y somete a la ley, a quienes explotan ilegalmente a seres humanos, especialmente si son mujeres.
Nada debe quedar en la impunidad; dejar ese tipo de abusos en el olvido, es negar la posibilidad de una vida digna para todos. Los culpables de ese acto de esclavitud en pleno siglo XXI, deben ser severamente castigados para poner un freno a quienes recurran a la ilegalidad para hacer crecer sus negocios. Ojalá y las dependencias creadas para proteger los derechos de las mujeres, hagan lo conducente y no suceda como en el pasado reciente, cuando la msimaFiscal Especial (Alma Rosa Cariño), negociaba con los infractores y éstos evadían la acción de la justicia.
Tarjetero
*** Inaceptable que bandidos de la MOCRI, agredan a ciudadanos inocentes. Ayer, según reportes de varios medios alternativos, vándalos que dijeron estar apoyando a los maestros haraganes, agredieron a la señora Antonia Velasco, destrozando su vehículo. Esto debe parar. La autoridad debe actuar con prontitud, mano firme y determinación. Muy maestros, muy campesinos, muy indígenas, pero deben saber que existe un estado de derecho que no pueden ni deben vulnerar por caprichos de unos cuantos. ¡Ya basta! *** Que el alcalde de Motozintla, anda muy engrandecido. Muchas son las quejas en su contra. El abuso, y la prepotencia, son usados para intimidar a los ciudadanos. Alguna autoridad debe haber por ahí, dispuesta a ponerle un bozal. *** Mi agradecimiento a catedráticos de la Universidad San Carlos de Borromeo de Guatemala, extensión Tacaná, por la invitación a presentar mi libro en esa casa de estudios. Fue, sin duda, una estancia imborrable y un evento de gran estatura. *** En graves problemas está metiendo Edgar Gerardo Alcázar Cancino a la SEINFRA. Su prepotencia, nos dicen, está muy encima de lo normal. O sea que está loco el señor. Ayer, por ejemplo, amenazó a los trabajadores que exigían el pago de un retroactivo que, a pesar de estar etiquetado, Alcázar Cancino, no lo ha entregado. ¿Se lo está robando? Nos tememos que sí. Lo que extraña es que el titular de esa dependencia, no dice nada. Ojalá y no esté embarrado de las raterías de su subordinado. *** Luego nos leemos.
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