Angel Mario Ksheratto
Jugando con la expectativa nacional
Siete, casi ocho décadas de reinado de la impunidad y la corrupción; doce años de lo mismo con un gobierno que prometió el cambio. Toda una tradición que se volvió costumbre y costumbre que al final, parece que se volvió ley inquebrantable. Ciento veinte días para cambiar el rostro, la cultura, las malas costumbres y la actitud de un país en grave crisis, nos recuerda que antes, cuando se creyó que el país daría un giro impresionante, hubo otro que también jugó con los números y los minutos.
Todos recordamos a Vicente Fox Quesada, prometiendo resolver el asunto de los zapatistas en 15 minutos. De aquella promesa han pasado poco más de doce años y ahí sigue el asunto, latente.
Ahora, se ofrecen 120 días para cambiar de rumbo a México. Evidentemente, la insuficiencia corona el anuncio. Nueve meses han sido más que suficientes para demostrar que el tiempo no puede manipularse al antojo de nadie. Si bien Enrique Peña Nieto recibió un país al borde de la quiebra y con muy graves problemas de seguridad y económicos, ello no le faculta para intentar jugar con las expectativas de los mexicanos.
El tiempo que el presidente pone para dar por solucionada la profunda crisis, es relativamente corto y por tanto, imposible de considerarlo como una esperanza, al menos, fallida. Si en nueve meses no se ordenó la casa, 120 días nos parece un lapso demasiado precario para reordenar lo que dejaron mal puesto los panistas y lo que llegaron a descomponer los priístas a su regreso a Los Pinos.
Para el colmo, la barbarie social se desató en contra del presidencialismo acotado y acorralado. Lo que antes fue protesta civilizada, ordenada y respetuosa, hoy es el reflejo de lo mal que están las cosas, en todos lados y en todos los sentidos. Permitir el desmán de gente que vive del presupuesto y tiene la obligación de enseñar pero además, de prepararse adecuadamente para guiar a la juventud y la niñez, ha sido un error que demuestra la debilidad del Estado ante el cinismo y holgazanería de unos cuantos.
En medio del caos y la incertidumbre, Enrique Peña Nieto cumple con una obligación republicana y constitucional; pero ello no lo exime de la responsabilidad para llevar a México a un puerto seguro. El informe, a diferencia de lo que piensan y opinan sus defensores, ha sido solamente una pieza retórica sin más sustento que algunas cifras poco halagüeñas. No vemos ninguna razón para celebrar y menos, muchos menos, para fijar tiempos fatales para un país escurridizo.
Vergüenza nacional
Miembros del Parlamento Centroamericano se han quejado de las engorrosas e inútiles prácticas aduanales en territorio mexicano. Imposible negarles la razón. Desde cualquier punto de ingreso a territorio nacional, la tramitación de cualquier documento es de por sí, complicado, incluso, para salir hacia Guatemala.
Aun cuando el turista cuente con la documentación de rigor, los empleados de la Secretaría de Hacienda, los de Migración e incluso, del Banco del Ejército que opera en algunos puntos de revisión migratoria, tratan a los turistas con la punta de los pies. Me consta. En la garita denominada “Viva México”, por ejemplo, el cajero de BANJERCITO, es un viejito amargado, prepotente, absurdo, cerrado, abusivo, pese a que su función es solamente recaudar los impuestos que el extranjero debe dejar.
En dos ocasiones me ha tocado lidiar con ése señor. La primera, cuando un grupo de periodistas de Guatemala se internó a México para un evento entre iguales; el empleado del banco, se negó a extender el permiso para la internación del vehículo que traían los colegas, porque éste tenía los vidrios polarizados. Por mucho que se le explicó, terminó por cerrar de golpe la ventanilla y tuvimos que regresar a Tapachula a dejar recomendado el carro.
En otra ocasión, un amigo que viajaba con su familia para pasar una semana en Tuxtla y San Cristóbal de las Casas, no pudo pasar su vehículo porque el mismo empleado, exigía que el pago fuese en dólares. Regresamos a Tapachula a cambiar pesos en dólares y de regreso, el empleado argumentó que no podía recibir los billetes “porque podrían ser falsos”.
Más allá de la ineficiencia, torpeza y prepotencia de los empleados de las dependencias a cargo de las aduanas, me parece que hay mucho de xenofobia y discriminación. Por desgracia, ese sentimiento es mutuo. En las aduanas de Guatemala, también se cuecen habas. Hace unos meses, empleados de la aduana guatemalteca, impidieron el paso del autobús en que viajaba un grupo de folclor chiapaneco, bajo el argumento que no pueden circular los autobuses denominados “pulman” debido a la contaminación que ocasionan. Pretexto, porque un alto porcentaje del transporte extraurbano en aquel país, lo prestan autobuses de ese tipo. ¿Venganza? No. Vergüenza nacional para dos países hermanados por muchas circunstancias, pero cerrados en un nacionalismo hipócrita y perturbador.
Ojalá y las autoridades aduanales, migratorias y hacendarias de ambos países, se alejen de esa nociva práctica. A ninguno conviene. Y más, ahora que se presume un Tratado de Libre Comercio.
Tarjetero
*** Para el senador Luis Armando Melgar Bravo, Chiapas es “el gran ganador” con las reformas impulsadas por Peña Nieto. Puede que sí, puede que no. Mientras todo sea un elegante discurso, nada bueno sucederá. Esa es la gran verdad. *** Buena resulta la medida de prevenir y erradicar el trabajo infantil. Con ello, esperemos que los miles de niños en los cruceros, tengan un futuro mejor. Y desde luego, que se castigue con severidad a quienes los manipulan. Porque eso es un secreto a voces: existe una red criminal que explota a esos niños. *** Que en CONECULTA, hay un importante desvío de un fondo federal enviado a Chiapas en el sexenio pasado, cuando Marvin Lorena Arriaga era titular. La investigación, nos revelaron, está en curso y podría tener resultados vergonzantes. Estaremos pendientes. *** Por cierto, el Tesorero del Ayuntamiento tuxtleco, anda de mal y de malas. Trascendió que las cuentas no son las que se esperaban pero eso sí, el tesorero, anda presumiendo lujos que hace algunos años, no podía darse. No es raro, nada raro. *** Barak Obama asegura que investigarán el espionaje contra Peña Nieto. Sí, mandará a espiar a los que espiaron para ofrecer resultados. *** Los del MOCRI-CNPA-MN y MOCRI-CNPA-EZ, de las greñas. Nada bueno se podía esperar de ellos. *** Luego nos leemos.
amksheratto@hotmail.com
