Augusto Solórzano López/ASICh
Habitantes de Barrios y Colonias de las ciudades como Tuxtla Gutiérrez, Cintalapa, San Cristóbal de las Casas, Comitán, Tapachula, Palenque y otros, se quejan por la excesiva tolerancia de autoridades con la publicidad informal a través de carros de sonido que ofrecen todo tipo de productos, hasta la compra de colchones y fierro viejo.
Se trata de una “publicidad ofensiva” que por otra parte contamina implacable el medio ambiente sin control alguno que ordene o reordenes este tipo de actividad.
No es novedad que desde las primeras horas del día se desplacen por calles y avenidas este tipo de unidades dotadas con “alto parlantes o bocinas” operadas a todo volumen, depertando a la gente y ofendiendo a los niños recien nacidos o a los enfermos.
Hasta ahora las autoridades municipales que disponen o deben disponer de un área específica no hacen nada al respecto, independiente de sonido demedido que se puede escuchar en centros de abasto, comercios, mercados y súper mercados.
En una reacción lógica, los miles y miles de habitantes que pueblan los municipios antes mencionados y muchos otros, piden a las autoridades competentes ejerzan su autoridad para controlar este tipo de carros de sonido que rayan en la ofensa. ASICh
