Fichero Político

Angel Mario Ksheratto

Bla, bla, bla

Por enésima ocasión escuchamos el repicar de la misma campana, llamando para la misma fiesta: Pero a la hora los invitados se quedan como novias de rancho, más alborotadas que vestidas. Ya lo sabemos todos; no nos queda la menor duda. Hay pruebas, evidencias, de todo. No es necesario que nos vuelvan a cantar la misma canción: Hubo robo, saqueo, corrupción, abusos, mentiras, estafas, desvíos, engaños, burlas. Sí, por supuesto que estamos hablando del huracán “Stan”, sus estragos, las consecuencias y los verdaderos beneficiados con el dolor y la tragedia de miles de damnificados. Y estamos hablando de la misma canción que el encargado de la cada vez más fallida reconstrucción nos ha cantado y que ahora interpreta -con “gallos” incluidos- el señor Contralor, pero que no abona en nada y para nada en la pretendida lucha contra la corrupción puesto que la benignidad vuelve a ser la corona de un intento por acallar los gritos de justicia con que han venido caminando los damnificados por “Stan” y los ladrones del pablismo.

Es de llamar la atención sobre el hecho que por primera vez en un año, el encargado de combatir la corrupción toque un tema que casi se había convertido en tabú popular. Solo un tal Julián lo venía mencionando con tal flojera y debilidad de argumentos, que a veces creemos que están jugando a las escondidillas con los ejecutores del plan para despojar a los damnificados de lo que les debió pertenecer. Los datos a regañadientes ofrecidos por el Contralor, seamos francos, no facilitan la confianza en la dependencia que dirige. No, porque no ofrece más que números surrealistas y cifras desmontables con ofrecimientos verdaderamente burdos y absurdos.

El saqueo a los damnificados por el Huracán “Stan”, no es cosa de andar ofreciendo indulgencias pues no se ha tratado de una inocentada o una broma mal intencionada. ES UN CRIMEN DE LESA HUMANIDAD que no puede ni debe quedar en posibles arreglos como lo ha ofrecido públicamente el propio Contralor. Es absurdo que le escuchemos decir que el desfalco contra las víctimas de un desastre, tienen aún ciertas concesiones que les permita “reparar” los daños en un tiempo verdaderamente increíble. ¡No señor Sáu Yáñez! Los pablistas cometieron un crimen: Despojaron a gente indefensa e inocente de lo único que tenían para enfrentarse a la crisis que la naturaleza les dejó caer encima. Dejaron que muchos de ellos padecieran hambre, frío y aún más, el riesgo de morir, cuando no, muchos de ellos murieron por la negligencia y el descarado robo de ese gobierno.

¿Cuáles arreglos?

Ellos no merecen ninguna concesión ni tiempo para que “arreglen” sus fallas. La pandilla de ladrones que encabezó Pablo Abner Salazar, no tuvieron ninguna consideración ni misericordia de esa gente a la que negaron una cobija, una comida caliente o una casa digna. Por tanto, ahora no merecen las facilidades que el señor Contralor les ha ofrecido, como si no hubieran atentado contra la dignidad y la vida de aquella gente. La pregunta obligada es: ¿A qué arreglos se puede llegar con una pandilla de ladrones? No sé, no tengo memoria que hasta ahora, una autoridad legalmente constituida otorgue facilidades a una banda de pillos que no tuvo compasión de la gente que se quedó en la calle.

Pablo Abner y sus no sé cuantos rateros, jamás pensó en dar alguna facilidad a toda esa gente; los despojaron con toda ventaja y alevosía y eso los despoja, automáticamente, de cualquier canonjía. Por otro lado, al respecto hay leyes contundentes que el señor Contralor debe, por lo menos leer -pedirle que las sepa es mucho decir- para enterarse que la de Servidores Públicos, por ejemplo, es eficaz en el combate a la corrupción y que hasta ahora, ha sido letra muerta y objeto de burlas por parte de quienes solo la han utilizado para fines personales.

Cuando leemos que Sáu Yánez busca o espera ciertos tiempos para que la pandilla de ladrones tantas veces citada “arregle” los faltantes de los ciento once mil millones de pesos, no nos queda otra que sospechar del propio Contralor. Lo hemos dicho una y otra vez. Se trata de pablistas y por ello les ofrece concesiones. ¿Es acaso el Contralor parte de la banda de saqueadores de Pablo Abner? Todo parece indicar que sí, pues de nuevo, nos ofrece evidencias irrefutables. Insistimos, entonces: Ninguna concesión debe dar la autoridad a quienes han cometido crímenes de lesa humanidad. NO, a menos que el ofrecedor de éstas, sea parte de la pandilla. Eso podría explicar lo que en otras entregas hemos señalado y que tiene qué ver con la persecución de sabinistas por parte de la Contraloría. Sáu Yánez tiene la obligación moral de explicar su extraña conducta. Y que luego no nos mande a los compadres con explicaciones torpes, puesto que es él el obligado y no otros bienintencionados pero mal enterados.

Tarjetero

*** Las quemas, ¿problema de cultura? No nos vengan con esas idioteces, pues muy bien sabemos que la misma dependencia encargada del control de incendios forestales las promueve para que la encargada de desastres naturales, designe recursos extraordinarios no auditables para Chiapas. Si checamos bien el dato, cada vez que Froylán Esquinca Cano trabaja como encargado de ésa área, los incendios se disparan. Así pasó en 1998 cuando tuvimos aquella crisis que por poco termina con todo el estado. ¿Cuántos arbolitos ha sembrado Esquinca Canjo desde entonces? Ninguno porque todo ese dinero, nadie sabe a dónde fue a parar. Así que no nos empiecen a calentar la tierra con incendios premeditados. ¿O no Froy? *** Hablando de gente metida en el negocio de la ecología, habría que checar de quién son unos viveros a la entrada de Cintalapa donde, dicen las malas lenguas, no solo “flores exóticas” se cultivan. La dueña de éstos, es una que ha vivido de sus argucias muy personales. *** Fructífero el encuentro de periodistas de México y Guatemala, organizado por Sergio Marín, líder de la ARRPRECH y llevado a cabo en Puerto Arista, Tonalá. Ya ampliaremos al respecto. *** Luego nos leemos.

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