Ramón Cota Meza
Con la mano en la cintura, la OCDE advierte que los trabajadores “tendrán que ahorrar más para su retiro como resultado de las grandes reformas de pensiones de los años recientes”, pues “la pensión promedio prometida en 16 países de la OCDE se redujo 22% para los hombres y 25% para las mujeres”. Para los mexicanos la estafa acumula 30% hasta ahora (Pensions at a glance, julio 2007). La burocracia de la OCDE ha de ser muy cínica para admitir esta realidad sin inmutarse.
Anyway, se confirma que el objetivo de la reforma no fue garantizar “pensiones dignas” para los retirados, sino achicar el déficit de las finanzas públicas, lo cual no sería malo si el costo no hubiera sido transferido a los trabajadores y las ganancias a la banca. Peor: los gobiernos tendrán que incurrir en déficit de nuevo para equilibrar la situación, como está ocurriendo en Chile, pionero de la reforma. Total, los únicos ganadores son los bancos que controlan las afores.
Por cierto, la muy esperada reforma de Bachelet al desastre heredado de la dictadura resultó un fiasco. Como se sabe, la mitad de los trabajadores chilenos no alcanza a cotizar para asegurar la pensión mínima de 100 dólares mensuales, así que el gobierno entró al rescate, pero apenas le alcanzó para asistir a los mayores de 65 años que reciban el ingreso mínimo y hayan trabajado más de 20 años. En tanto, las administradoras del ahorro de los trabajadores manejan un capital equivalente a 75% del PIB del país.
Como es obvio, el rédito de ese capital no regresa a los ahorradores. De lo contrario no tendrían que aumentar su aportación, como recomienda la OCDE. ¿Dónde andan esas ganancias? Las de Chile se pasean libres por el mundo. ¿Y las de México? El 85% se invierte en valores del gobierno y el resto en valores de renta variable. Sería bueno saber qué hace el gobierno con el ahorro que los trabajadores le transfieren. Lo menos que debería hacer es dejar de chillar por la carga de las pensiones.
Los administradores de las afores se justifican aduciendo que el monto total del ahorro no es suficiente y que debería haber más cotizantes con mayores aportaciones. No tienen fondo estos cuates, de plano. ¿Cómo puede haber más ahorro con salarios tan bajos? ¿Y cómo podrían asegurarse aportaciones constantes si la mitad de los trabajadores tiene empleo seis meses al año en promedio? La reforma de pensiones es una fantasía en el mejor de los casos, un vil robo en el peor.
Si aumentar las aportaciones se justificara en el sistema actual, uno se pregunta por qué transferirlas a las afores. ¿No sería mejor que los trabajadores regresaran al sistema de cajas de ahorro, al menos para pagar sus propios funerales? El objetivo de reformar el sistema para aliviar las finanzas públicas (no para mejorar el retiro de trabajadores) ya cobra su cuota. No significa negar la necesidad de reformar el sistema, que se tornó insostenible en todo el mundo.
La pregunta es si la individualización de las cuentas de retiro es mejor que reformar el sistema solidario tradicional sin subvertirlo. La cuestión viene al caso por la firme impugnación sindical a la Ley de Pensiones del ISSSTE, que podría desembocar en una enmienda. Es difícil impugnar la postura sindical y ser honesto al mismo tiempo, pero los sindicatos deben presentar alternativas. El sistema tradicional puede ser viable con aumento de las aportaciones y de los años de trabajo para el retiro.
Un aumento de tres años del tiempo de trabajo de los empleados públicos para tener derecho al retiro disminuiría el “déficit actuarial” a la mitad, según calcula el IMSS. Un aumento de 5% de su aportación eliminaría el fantasma de la crisis del sector sin modificar el sistema tradicional. El arreglo del IMSS iba en este sentido, pero la tremenda Corte, que no repara en detalles técnicos, lo declaró inválido.
El PAN está emplazado a clarificar su mente en este problema. El sistema solidario es una herencia católica del siglo XIX (De Rerum Novarum, León XIII) recogida por el presidente católico Manuel Ávila Camacho en 1941. El PAN no necesita rebasar a los demagogos por la izquierda. Sólo deber poner sus raíces ideológicas al día.
blascota@prodigy.net.mx
Analista político
