Especialistas de la UNACH atienden problemática de aprendizaje

En los últimos años ha surgido la necesidad de brindar una formación de calidad centrada en el aprendizaje que responda a las demandas educativas del siglo XXI, aunque en la realidad pocos son los cambios que se observan en las prácticas educativas universitarias para lograr este propósito.

En este sentido, docentes de la Facultad de Humanidades realizaron la investigación “Autorregulación del aprendizaje y su relación con las creencias de control y autoeficacia en universitarios,” para obtener información de tipo exploratorio descriptivo, en torno a la motivación hacia el estudio y las estrategias de aprendizaje de estudiantes universitarios.

Durante la investigación, realizada por Lilia González Velázquez, María Alicia González Narváez y María del Rosario González Velázquez, se detectaron las problemáticas sobre el proceso de enseñanza aprendizaje, durante las entrevistas se destaca que los profesores constantemente señalan que muchos de sus estudiantes no aprovechan todo su potencial, tienen poca motivación para aprender de manera autónoma y significativa, limitándose a cumplir con lo necesario para aprobar las materias y obtener un título que les posibilite encontrar trabajo.

Por su parte los estudiantes expresaron que los profesores no les ayudan lo suficiente para desarrollar estrategias que les permitan lograr aprendizajes complejos y autogestionar su propio aprendizaje, por lo que no tienen más remedio que arreglárselas solos, aprendiendo por ensayo y error, adaptándose a los estilos de enseñanza de los profesores o pidiendo ayuda a los compañeros aventajados en las asignaturas más difíciles.

En la actualidad estas prácticas y representaciones sobre la enseñanza y el aprendizaje ha entrado en un fuerte proceso de revisión para adecuarlos a los planteamientos teóricos y pedagógicos que establece el nuevo modelo educativo de la Universidad, centrado en el aprendizaje y en el desarrollo de competencias de los alumnos que les permita aprender por sí mismos y de manera estratégica, durante toda la vida.

Por lo que queda claro que los estudiantes deben tener experiencias exitosas que les hagan manifiesto que son capaces de controlar sus pensamientos, motivaciones y conductas, lo cual tiene una relación directa con un buen desempeño académico.

Los nuevos escenarios del siglo XXI exigen a las universidades cambios profundos en su manera de entender y gestionar la formación de los futuros profesionales. El potencial para aprender de los estudiantes exige la flexibilización de las estructuras académicos-administrativas y la reconversión del rol que hasta ahora ha tenido el personal docente, lograr este perfil implica articular los saberes disciplinarios con acciones didácticas que activen los cognitivo y lo afectivo como elementos que participan constantemente en la construcción del conocimiento profesional. ASICh

¡Comparte la nota!