ENTORNOS

JOSE LUIS ROQUE POPOMEYA

TOÑO…

Como producto del Acuerdo Nacional para la modernización de la Educación Básica, que se promoviera en 1992, por el gobierno federal de ese momento y avalado por la líder nacional del SNTE, también de esos momentos, y que gradualmente fue consolidándose en términos curriculares, hasta bifurcarse en la propuesta por el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Enrique Peña Nieto. Uno de los problemas que aún se preguntan los maestros al enfrentar los sabes sociales con los escolares, es ¿qué enseñar? ¿y para qué?.

Y es en éste tránsito educativo y de la necesidad social en México, que el personaje de hoyAñadir un evento para hoy, empieza su historia.

Toño, es hijo de un campesino, el que por las mañanaAñadir un nuevo evento para mañanas, de forma cotidiana se dedica al cultivo de la caña. Actividad que desempeña en compañía de su progenitor y éste a su vez, en su momentos de sus ancestros. El padre de Toño es el único que solo alcanzó a alfabetizarse.

El padre de Toño, por las tardes, después de la faena en el cañaval, se dedica al trabajo del servicio eléctrico, el que ofrece a las personas del pueblo, que le contratan para arreglar, componer, fallos, desperfectos eléctricos en casa habitación.

El abuelo de Toño no alcanzó por edad a asistir a la escuela, tampoco tuvo el beneficio de la campaña de alfabetización para los Adultos, pues cuando esta promoción llegó a su pueblo, el interés de aprender ya lo había dejado por ahí, tirado en el camino.

Cuando la escuela del nivel primaria, hizo presencia en el pueblo, caracterizado por que la totalidad de las personas se despierta y levanta cotidianamente a las cuatro de la mañanaAñadir un nuevo evento para mañana, para acudir al campo en el caso de los hombres, y las mujeres a las labores del hogar, para que posteriormente a ello, se suspendan toda actividad y duerman a partir de las seis de la tarde. Aspecto que deja técnicamente al pueblo guardado de todo bullicio y actividad nocturna, el padre de Toño, deseaba convertirse en todo un profesionista. Pero las circunstancias de la vida, las emociones a causa de las expectativas de reconocimiento social y del hábito del consumismo, contribuyeron, decidiera seguir la vida del campo. Pues la escuela no importaba.

Toño, ocupa en esta triada de varones de un pueblo de Chiapas, la tercera generación.

Los impactos de los marcos legales y la obligatoriedad escolar, permitieron que a Toño le inscribieran en la escuela primaria.

El tiempo fue transcurriendo y en el pueblo se fundó una secundaria, que para favor del padre de Toño, y los consejos del abuelo, aceptó ser inscrito en la escuela secundaria.

Un aspecto interesante ocurría en este lugar, el nivel máximo de vigencia en termino de escolaridad llegaba hasta el final de la secundaria. Posterior a ello, hombres y mujeres, se avocaban al matrimonio, al incremento de la población y a las labores del campo.

Otro elemento, toda mujer que no encontraba su príncipe azul, o no era elegida por algún joven, le esperaba sumirse en el anonimato de la soltería perpetua y señalada o vista con ojos recriminantes y hasta marginadas por sus coetáneas.

Pero, bueno, Toño el que por las tardes, después de hacer sus actividades escolares, se dedicaba a servir de ayudante a su padre en las actividades del servicio eléctrico. Y que durante las vacaciones escolares, era llevado por su padre y su abuelo a las actividades de labranza, el cultivo de la caña, y por temporadas a la tumba, roza y quema; sin saberlo, ni ser notado por su abuelo y su padre, de forma silenciosa, se alejaba poco a poco, de las influencias de su contexto social, y por las sugerencia de sus padres, sus objetivos, ya no eran quedarse en el pueblo, sino aspirar a llegar a tener una certificación escolar como profesionista en la capital. Lugar que se localizaba a dos horas y medio de distancia en camión del servicio público.

Por coincidencia, o por desarrollo de la misma evolución social en este pueblo al que no es necesario referir cual, porque pueden existir similares en el territorio nacional, que prontamente se fundaría una escuela del nivel medio superior, la única a varios kilómetros a la redonda, lugar en donde por lógica acudían otros jóvenes de distintos sexos, provenientes de otras latitudes, posiblemente similares a la historia de Toño, o algo cercano a ello.

Y tal como lo refiero en líneas anteriores, Toño, con dedicación y esmero logró concluir su nivel bachillerato con un lugar destacado en la lista de los alumnos con mejor promedio escolar. Ahora sí, se abría a su paso un nuevo horizonte, un camino de esperanzas, un sendero por el que jamás habría que volver a pisar.

Y como muchas historias ya contadas, se fue a la capital en Chiapas, a cursar ingeniería eléctrica, la meta aprendida en la escuela a través de sus 12 años de vida áulica era la de cumplir a cabal con el logro de su perfil de egreso, ser preparado en las distintas competencias, y como resultado de ello, obtener un certificado que le permitiera ser contratado por una empresa pública o privada.

Para este último tramo, cinco años, le costó alcanzar esa meta.

Un mil 825 días, fuera de su casa, su familia, sus antigüos compañeros de escuela, de sus vecinos con los que a veces convivía o jugaba al futbol.

Hoy Toño, alcanzó su meta, cumplió lo esperado por el objeto institucional oficial. Pero después de tantos años de preparación, hace exactamente la misma actividad que su padre. Ser contratado por personas de la ciudad para arreglar desperfectos eléctricos. Y con dos grandes diferencias: el tiene el titulo, su padre no. Toño ya no regresó a la actividad de producción de la caña. Su padre y abuelo, aún esperan su posible regreso.

Si la intención de Toño o la de sus padres, era tener un mejor nivel de vida, es posible que lo haya logrado. ¿En dónde quedaría su saber social y su saber escolar?. Este es un problema que a más de 25 años del Acuerdo para la Modernización Educativa, no se ha podido consolidar. HASTA AHÍ, UF!!!. CORAM POPULO, VOX DEI. Comentarios dirigirlos a: colentornos@yahoo.com.mx.

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