Embusteros y corruptos

Enrique del Val Blanco

La llegada de la transparencia a todos los ámbitos nos permite constatar un fenómeno creciente que se presenta hoy en Europa pero que seguramente está ocurriendo en el resto del mundo. Es el referente a que algunas de las grandes empresas y de los más ricos del planeta aparte de ser líderes en sus áreas también lo son en materia de corrupción.
Ejemplos hay muchos, pero recientemente vale la pena comentar algunos, especialmente por la importancia que tienen y la poca difusión que han tenido en nuestro país.

El primero se refiere a la cuantiosa multa aplicada a la empresa Microsoft, la más alta de la historia según la Comisión Europea, por exigir a otras empresas lo que en la jerga económica se denomina “precios no razonables” para acceder a sus sistemas operativos.

Lo destacable de esta multa, de casi 900 millones de euros, es que se trata de la tercera que se le impone a esa empresa. Anteriormente ya se le había sancionado con mil 600 millones de euros y, a pesar de ello, continúa con prácticas desleales.

La posición de Microsoft es curiosa. Por un lado uno de sus creadores, hoy de los hombres más ricos del mundo, se dedica a una fundación destinada a mejorar las condiciones de vida de los pobres —se comenta que es la fundación con mayores recursos en el mundo—, actividad que es loable; pero, por otro lado, abusa de su posición dominante y obliga a pagar precios elevados a todos quienes consumimos sus productos. ¿Cómo le hará para combinar ambas acciones?

Existen muchos otros casos de posiciones de cártel o dominantes de mercado multados en varios países por las diferentes autoridades en la materia. Recientemente fueron encontradas culpables de realizar acuerdos de precios las empresas aéreas British Airways y Virgin, por lo cual han tenido que compensar con 205 millones de dólares, así como una empresa australiana fabricante de cajas de cartón llamada Visy, con 35 millones de dólares por fijación de precio dominante. Y podríamos continuar con varios otros ejemplos sobre la manera como se hacen hoy los negocios. Bueno, en realidad poco ha cambiado, pues aprovecharse de los demás en cuanto se puede está en el origen del sistema económico vigente.

Otro tema es el referido a la enorme corrupción que existe en Alemania. Seguramente en la próxima edición del ránking que elabora Transparencia Internacional ese país aparecerá como uno de los más mal calificados; de otra manera no se entendería lo que está sucediendo con las grandes empresas. Son los casos de la Volkswagen, que fue sorprendida corrompiendo a los miembros de su consejo con favores sexuales y, recientemente, la empresa Siemens sobornando a funcionarios en todo el mundo.

A lo anterior se agrega el sorprendente descubrimiento de la evasión de impuestos de cerca de mil familias ricas de ese país, que habían encontrado su paraíso fiscal en el vecino principado de Liechtenstein, en complicidad con varios bancos alemanes. Lo interesante del caso es que todo se descubrió a raíz de que el servicio secreto alemán, dedicado fundamentalmente a operaciones de espionaje y combate al terrorismo, compró a una persona no identificada un DVD que contiene los datos de los ciudadanos que utilizaban al banco Liechtenstein Global Trust (LGT), propiedad del príncipe reinante, para evadir al fisco. El servicio secreto le pagó a esa persona casi 5 millones de euros por el DVD y hasta la fecha la fiscalía de la población de Bochum en Alemania, que es la que atiende el caso, ya ha recibido “voluntariamente” cerca de 30 millones de euros de los implicados, se han obtenido confesiones de culpabilidad de cerca de 100 personas y apenas comienza la danza de los ricos por la fiscalía.

La operación era muy sencilla: los bancos alemanes juntaban cuentas de aproximadamente 10 millones de euros y las enviaban al principado como si fueran propias, es decir, sin los nombres de los dueños reales del dinero. Meses después remitían una nota oficial diciendo quiénes eran los verdaderos propietarios y entonces el LGT les abría lo que denominaban una “fundación” para cada cliente. El caso está en sus inicios y ha sido espectacular, pues se supone que en el DVD hay involucrados de otros países.

Uno de los grandes temas que muchos mencionan como problema para atacar esos asuntos de evasión fiscal o posición dominante es que las sanciones son meramente económicas, y que al final se llega a un arreglo financiero por medio del cual les quitan sólo parte de lo que han descubierto las autoridades sin que haya mayores consecuencias, y sin que paguen con penas corporales en la cárcel.

Es decir, para los ricos el riesgo no es muy alto. Cuando mucho pagan en dinero y hay una pequeña merma de su fortuna mal habida. Ya hay voces que mencionan que no se debe permitir que este tipo de asuntos ilegales se resuelva con la mera transacción económica, pues para otros casos es injusta, ya que si a un jefe de departamento se le encuentra en corrupción, se le encarcela sin importar la cantidad que sea, mientras que a estos grandes evasores nada se les hace, cuando mucho sufren de pérdida momentánea de la honra, como ha ocurrido con el presidente de la empresa Deutsche Post, el señor Klaus Zumwinkel, que fue detenido con las cámaras de televisión en amplio reportaje, pues es uno de los mayores involucrados en la evasión alemana. Al rato saldrá libre.

Sin duda ha habido avances. Recordemos que hace 40 años en Estados Unidos a los empresarios que se ponían de acuerdo para fijar precios el juez los castigaba con la pena de escuchar durante la comida a alguien que les explicaba lo grave de sus actos. Hasta que no haya sanciones más severas para los ricos evasores y los empresarios que se ponen de acuerdo para fijar precios, seguiremos conociendo hechos de este tipo que, como dijo un fiscal australiano, es un robo generalmente realizado por ladrones bien vestidos.

Analista político y economista

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