EL VERDADERO DIAGNÓSTICO DE PEMEX.

Por: Mario E. Carbonell Chávez.

El verdadero “Diagnóstico de PEMEX”, no es el que presentó el Ejecutivo, sino el que formuló “EL EFECTIVO” Andrés Manuel López Obrador (AMLO), desde el sexenio anterior cuando ofreció: “Acabar con la corrupción en la paraestatal”. Precisamente cuando, como candidato de la Coalición Por el Bien de Todos, presentó las líneas básicas de la política petrolera del gobierno que se le arrebató mediante el fraude electoral. Al definir que una de las principales acciones sería: “erradicar el contubernio, el influyentismo y la corrupción en Petróleos Mexicanos”; y cuando denunció que en la administración de Vicente Fox (VF), el negocio lo hacían los contratistas recomendados y con influencias en lo más alto del gobierno federal. Precisamente cuando el titular de la Secretaría de Energía era Felipe Calderón (y ahora se sabe, hacía negocios con Camilo Mouriño). Concluyendo que: “Antes, los contratistas consentidos eran priístas, ahora son panistas. Ese es el gobierno del cambio; La misma gata, nada más que revolcada”.
Es conveniente recordar, que en un mitin electoral en la ciudad de Campeche, también se refirió a los problemas que arrastraba PEMEX; toda vez que “en los mandatos de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, e inclusive en los primeros años del gobierno foxista, no se invirtieron recursos suficientes para proyectos de exploración”. Esto, “con el propósito de arruinar la industria petrolera para justificar la privatización.
Revelaba así mismo, que la paraestatal tenía recursos suficientes para invertir en infraestructura. Y formulaba la interrogante qué: “Cómo no va a tener dinero PEMEX si en 2005 sus ingresos fueron de 50 mil millones de dólares y se necesitan sólo 20 mil millones para su operación”. Y su respuesta literal era: “ordeñan” demasiado a la empresa, y el principal ordeñador era el secretario de Hacienda (Francisco Gil), pero que además también ordeñaban los ductos”.
Ahí y en ese momento, anticipaba que, de ganar la Presidencia modificaría la política petrolera y no se privatizaría la industria, se explotarían de manera racional el crudo y el gas, se invertirá en explotación y perforación de pozos para contrarrestar el agotamiento de Cantarel, se construirían tres nuevas refinerías; y se erradicarían el contubernio, el influyentismo y la corrupción en PEMEX. (Fenómenos de ineficiencia y corrupción que aún persisten). Ello, entre otras medidas correctivas que se refuerzan y toman vigencia gracias a él, al dar a conocer al pueblo de México, sobre las siniestras intenciones para PRIVATIZAR PEMEX, utilizando cuentos mediáticos de piratas, y de tesoros enterrados en aguas profundas del Golfo.
AQUÍ Y AHORA, nos queda claro que el Diagnóstico de marras del gobierno federal, a través del cual nos pretenden hacer creer, que si no aceptamos, nos conduciría a seguir manteniendo una industria en plena decadencia, de baja producción y productividad, encubre muchas,…muchísimas mentiras; como afirmar que henos descendido del sexto al onceavo lugar de producción a nivel mundial – lo que no aclaran es que dicho fenómeno abarca un periodo de más de un cuarto de siglo, durante el cual la corrupción del “prian” lo ocasionó – utilizando parámetros y variables muy sofisticadas y a modo, de manera tan irreal como ficticia, y tan fatalista como alarmista y escandalosa. Cifras y datos que se manipulan hacia la baja, que hasta el propio Senador Beltrones, (el que vende caro su amor, como la canción de aventurera) califica de vagas y alteradas, cuando precisa que: “Altera el gobierno las cifras sobre reservas de crudo”. O cuando, juzga equivocada la campaña mediática de Calderón. Y remata diciendo que la mayoría de los Senadores del PRI, respaldan la estrategia de no ir con Acción Nacional (PAN), en la privatización de PEMEX. (Periódico La Jornada, 27 de marzo). Aunque, Beltrones y Gamboa (que no le hacen caso a su lideresa, Beatriz Paredes, quien se opone a la privatización), no creo que estén muy de acuerdo con la propuesta del Ejecutivo, porque ellos preferirían “negociar en lo oscurito” de acuerdo a sus usos y costumbres, por cierto mezquinas y convenencieras. Y a propósito de los senadores priístas que no están de acuerdo con la mayoría priísta a la que hago mención, y sí a favor de la PRIVATIZACIÓN DE PEMEX, comentar que Francisco Labastida, NO TIENE CALIDAD MORAL para opinar y mucho menos para servir de lacayo de Felipe Calderón, al considerar que: con la iniciativa no se pretende PRIVATIZAR PEMEX. Pero muchísimo menos, está facultado para hablar respecto al sindicato petrolero, del que se sirvió con la cuchara grande de la corrupción, con Carlos Romero Deschamps, al destinarle ilícitamente a su frustrada campaña a la presidencia de la República… ¡mil 500 millones de pesos!.

Dentro del verdadero y auténtico Diagnóstico de AMLO, está el documento-denuncia que acaba de dar a conocer sobre el nivel de corrupción prevaleciente en PEMEX, de las operaciones con adjudicación directa entre la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la empresa Repsol de España. Documentación que entregará a la Auditoria Superior de la Federación (ASF), para que se inicie la investigación correspondiente. Y del que sentenció, dará a conocer más información sobre contratos firmados entre Transportes Especializados Ivancar, la empresa familiar del secretario de Gobernación, y PEMEX. Repsol venderá a la CFE, ¡el gas más caro del mundo y consecuentemente las tarifas eléctricas habrán de subir, mientras que la transnacional obtendrá ganancias que ascenderán a ¡15 mil millones de dólares! E insisto, los costos los absorberán los consumidores, es decir todos nosotros, pues en la intermediación de la empresa española (que comprará a bajos precios el insumo al Perú), le costará a México, ¡21 mil millones de dólares!; como resultado de haberse beneficiado de información “privilegiada” por parte de la actual administración federal, quien se prestó para hacer negocios ilícitos, violatorios de la Constitución.

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