El marco económico de la educación mexicana

Roger Díaz de Cossío

La educación está rodeada por un marco económico, financiero o presupuestal que se puede definir como el gasto que realiza la sociedad mexicana en la educación. Este gasto puede dividirse entre lo que asigna el sector público cada año y lo que las familias con hijos en la escuela tienen que gastar. Por otra parte, el gasto público se descompone en el gasto que realiza la Federación y el que hacen cada una de las entidades federativas. El presupuesto federal se conoce con precisión, no así el que los estados dedican a la educación.
En total, medida en pesos de 2007, estamos hablando de una cantidad grande de dinero, del orden de 671 mil millones de pesos, de los cuales el sector privado aporta 152 mil millones de pesos. El sector público aportó 519 mil millones de pesos con los que se pagan los sueldos de los maestros, todos los presupuestos de las universidades públicas, se pagan también los gastos de organizaciones como INEA y Radio Educación, aportaciones a la UNESCO, limpieza y seguridad de las instalaciones, sueldos de los funcionarios, secretarios de educación, gastos de mantenimiento y construcción, etcétera.

¿Cuál es el proceso mediante el cual se organiza cada año la asignación de recursos? Me referiré solamente al presupuesto federal, que representa la mayoría del gasto.

Cada dependencia o entidad estima la cantidad que necesitará al año siguiente. Con la suma de todas las peticiones la Secretaría de Educación Pública envía a la Secretaría de Hacienda un presupuesto tentativo, en el cual ya ajustó las peticiones que recibió. Hacienda toma en cuenta, en teoría, la situación económica del país, reúne los presupuestos de todos los sectores y poderes, los ajusta de nuevo y los envía a la Cámara de Diputados para su discusión y aprobación. La Cámara de Diputados modifica ligeramente el presupuesto que envió Hacienda y lo aprueba. Cada año se reserva una cantidad para el aumento a los maestros, que se da en mayo, cantidad que se negocia con el SNTE.

Así descrito, parece un proceso bastante sensato y ordenado, pero no es así. En medio hay mucho cabildeo y juegos de poder político. En el caso de educación, Hacienda prefiere siempre dar el mínimo y que le pidan a lo largo del año. La Secretaría de Educación se queda con unas cuantas bolsas de recursos para asignar después a los estados y a las entidades. Por otro lado. los estados siempre solicitan más de lo necesario porque saben que se lo van a reducir. En ellos, la mayor parte del financiamiento para la educación proviene del presupuesto federal, a través de fondos. Pocos estados tienen un presupuesto educativo propio de consideración; Nuevo León y el estado de México serían dos de ellos.

No existe una política clara y consistente para asignar fondos a los estados. Los presupuestos educativos son producto de la inercia histórica. A nadie se le da menos de lo que tuvo el año anterior. Hay pocas previsiones para nuevos proyectos. Los que se han propuesto que requieren, como todo proyecto educativo, de varios años para madurar, tienen enormes dificultades para mantenerse, porque no se puede asignar dinero para más de un año.

El marco financiero de la educación mexicana es flexible y ajustable. Sube y baja según suba y baje la economía del país, a pesar que todos los gobiernos declaran que la educación tiene prioridad. El presupuesto también se mueve de acuerdo con las prioridades sexenales que van cambiando. Lo que se mueve es un porcentaje pequeño del total, porque la mayoría de los recursos, cerca del 80%, están comprometidos como sueldos y salarios de más de un millón y medio de personas. Lo que el presupuesto no refleja son las necesidades de largo plazo de la educación. Debería haber compromisos multianuales que se pudieran cumplir, revisándolos anualmente. El otro gran problema es la falta de coordinación entre todos los agentes que deben decidir en el proceso, desde los gobernadores hasta los técnicos de hacienda, pasando por diputados y funcionarios de educación. Todos tienen distinta información e intereses.

No se ha hablado de la distribución del presupuesto y cómo se gasta. Esto será objeto de un próximo artículo.

rogerdc@prodigy.net.mx

Investigador de la UNAM

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