PITA LADDAGA
RESOLVER PROBLEMAS Y CONFLICTOS EN LA FAMILIA
Los padres desearíamos que nuestros niños vivieran lejos de cualquier problema.
Por lo general, tratamos de proteger a nuestros hijos de la frustración o del dolor sin darnos cuenta de la gran capacidad que tienen para resolver las situaciones difíciles a las que están expuestos. Antes de que lo intenten, nosotros ya tenemos la solución, les damos una ayuda que no necesitan o tomamos decisiones que ellos son capaces de asumir.
Cuando hacemos nuestros problemas de los hijos y tomamos la responsabilidad de resolverlos, nos echamos a cuestas no sólo una carga sino también una tarea que no lo ayuda. Cuando aceptamos que el problema del niño es de él y no nuestro, podemos apoyarlo mucho mejor.
Enfrentar dificultades es parte de su crecimiento
Desde que nace el niño tiene que ir superando diversas condiciones para sobrevivir: tiene que aprender a comer y a respirar, pues nadie puede hacerlo por él.
Conforme el niño crece, va desarrollando la capacidad de solucionar problemas de la misma manera que va desarrollando otras habilidades. Cada vez que el niño logra superar un obstáculo acumula recursos para enfrentar el siguiente.
Los niños disfrutan resolviendo retos
Los niños escogen diferentes estrategias, las prueban, ellos mismos deciden si son eficaces o tienen que buscar otras distintas. Es una delicia observar a un grupo de muchachos construyendo su guarida entre las ramas de un árbol, decorando la escuela para una fiesta o ensayando para presentar una obra de teatro. Casi siempre disfrutan más la preparación que el final.
Los padres podemos ayudar a nuestro hijo a desarrollar habilidades para resolver problemas si le damos la oportunidad de enfrentarlos y una orientación adecuada.
Es importante estar disponibles y escuchar al niño cada vez que tenga una dificultad, para mantener una relación de confianza, pero no resolver el problema por él. Nuestro papel es estimularlo a superar obstáculos, no eliminarlos de su camino.
¿Que pasos debemos seguir para solucionar problemas?
a).-Identificar el problema
El solo hecho de reconocer y definir el problema con claridad, plantearlo en forma sencilla, concreta y específica, es un gran paso para su solución. La clave es escuchar al niño con verdadera atención y tratar de descubrir lo que realmente lo aflige, pues a menudo lo que parece ser el problema no lo es. Hablar con nosotros y sentirse comprendido puede ayudarlo a poner en claro los sentimientos y a comprender mejor su dificultad.
b).-Analizar el problema
Es decir, examinarlo más a fondo para descubrir su verdadera causa: “¿Quisieras que revisemos el problema?” “¿Qué sucede?” “¿Cuál podría ser la causa?”. Es importante ayudar al niño a identificar cuál es su parte en el asunto. Al asumir su responsabilidad, en vez de culpar a otros, adquiere el poder de hacer algo para resolverlo.
c).-Explorar las posibilidades de solución con el niño
“Si quieres lograr esto, ¿qué tienes que hacer?” Nuestro trabajo como padres es ayudar al niño a descubrir que cada problema puede tener muchas soluciones; animarlo a expresar cualquier idea que llegue a su mente, no importa qué tan loca o impráctica parezca,. A esta fase se le llama “lluvia de ideas”, y la única regla es no criticar ni descalificar ninguna aportación.
Si al niño no se le ocurren buenas ideas, podíamos darle algunas sugerencias como: “Que crees que pasaría si…”, pero hay que hacerlo después de que él haya hecho sus propuestas, y reducir las sugerencias al mínimo.
d).- Elegir una solución
“¿Cuál idea será mejor…?” conviene discutir y comparar con el niño las diferentes opciones para que él escoja la que le parezca más adecuada; ayudarlo a evaluar cada acción que necesita llevar a cabo y preguntarle: “ ¿Qué crees que suceda si haces esto…o esto otro?”
La solución de problemas es un proceso en el que las respuestas no son correctas o incorrectas. Cada una implica distintos aspectos positivos y negativos y es una decisión personal optar por una solución o por otra.
PRÓXIMO: ESTABLECER UN COMPROMISO
