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PITA LADDAGA

Descubrir a nuestro hijo mentir, robar o hacer trampa puede preocuparnos, sin embargo estas conductas son normales en los niños pequeños
Si recordamos nuestra infancia, quizá encontremos haber actuado de manera similar y nos será más fácil entender que estos comportamientos tienen una razón de ser.
Lo que puede complicar la situación es nuestra actitud. Si nos asustamos y reaccionamos en forma violenta y exagerada podemos provocar que nuestro hijo se sienta avergonzado. La culpa viene a partir de nuestros reproches, pues él no sabe que está haciendo algo indebido.

MENTIRAS
Hay muchas razones por las que el niño puede mentir de vez en cuando
Los niños pequeños no siempre tienen la capacidad para distinguir la realidad y la fantasía, o entre lo que pasó y lo que les hubiera gustado que sucediera, y suelen inventar historias fantásticas en las que expresan sus deseos. Estas fantasías no son mentiras. La imaginación es un signo de salud en el niño de esta edad.

Cuando el niño usa la imaginación fuera del juego y exagera con explicaciones fantasiosas, conviene hacerle ver que en realidad las cosas no son o no sucedieron exactamente así.
Esto es simplemente para ayudarlo a aclarar sus ideas, no para corregirlo, pues la intención del pequeño suele estar muy lejos de engañar. Debemos explicarle por qué es conveniente decir la verdad. Puede ser útil el cuento del pastorcito que siempre gritaba para divertirse: “¡Ahí viene el lobo. Se come mis ovejas!” De tanto mentir, el día que el lobo llegó, nadie le creyó. A los niños les gusta esta historia. Vale la pena platicar sobre ella.

Las mentiras más frecuentes son las que dice el niño para cubrir algo que le salió mal
Cuando rompe un plato, lo más probable es que diga “Yo no fui” Esto no es una mentira, lo que significa es que no fue su intención romperlo. Acorralarlo para que diga “la verdad” ó acusarlo: “Tú rompiste este plato ¿verdad? Eres un torpe” lo atemoriza y le hace perder la oportunidad de aprender algo positivo de la experiencia, como podría ser aprender a cuidar las cosas delicadas.
Si en cambio le decimos con tranquilidad: “El plato está roto. ¿Qué crees que pasó? Es más fácil que acepte lo que sucedió y que podamos encontrar juntos una solución: pegar las piezas del plato o ahorrar para comprar otro.
Cuando el niño nos diga la verdad, es importante no regañarlo ni castigarlo para que no pierda la confianza en nosotros y sea sincero.

Una de las razones por las que el niño miente es que escucha a sus padres decir cosas que no son ciertas.
A veces, los adultos mentimos por comodidad, para no quedar mal, o para no herir los sentimientos de los demás. Un ejemplo: la tía, que es realmente gorda, pregunta ¿Verdad que se me nota que he bajado de peso? El niño nos ha escuchado comentar la gordura de la tía y sin embargo ahora decimos: “Si tía, te ves mucho más delgada”.
El pequeño no es capaz de distinguir y de entender las “mentiras piadosas” así que es mejor acostumbrarnos a otro tipo de respuestas: “¿Y cuantos kilos has bajado tía?”

ROBO
El niño pequeño no tiene un sentido de la propiedad bien desarrollado
Piensa que todo es suyo, que por jugar un rato con el osito de su primo ya le pertenece, así que lo natural es echárselo a la bolsa. Cuando toma las pertenencias de otra persona, por lo general no tiene la intención de hacer daño ó perjudicar a otro sino saber que se siente tener ese objeto especial. Esto no es robar, simplemente es una manera muy común de ver las cosas a esta edad.
Comprender los motivos del niño nos permite reaccionar con tranquilidad y enseñar más eficazmente a nuestro hijo a respetar las posesiones de los demás.
Si descubrimos que el niño ha tomado algo ajeno, no conviene escandalizarnos, decirle que es un ladrón ó atemorizarlo con la amenaza de la cárcel. Simplemente hacerle saber que no es correcto tomar las cosas de otras personas y preguntarle qué cree que debe hacer para solucionar el asunto.
Es indispensable pagar o devolverlo a su dueño
Aún cuando sea penoso, debemos acompañarlo a la tienda o a la casa del amiguito para pedir una disculpa, y ser consistentes cada vez que esto suceda. Cuando el niño pida las cosas en vez de tomarlas, felicitarlo y demostrarle lo orgulloso que estamos de él.
Conviene no darle una importancia especial al dinero, para él es igual un lápiz que una moneda, no tiene todavía el concepto de su valor.
Si el niño toma constantemente las cosas de los demás y las esconde para quedarse con ellas, busquemos las razones
Consideremos que quizá esté tratando de conseguir algo que él siente que le hace falta. Lo más probable es que sea cariño o aprobación. En lugar de enojarnos con él, debemos darle lo que necesita: amor y comprensión. Si su conducta no se corrige podemos pedir la ayuda de un especialista.
HACER TRAMPA
El niño pequeño no está interesado en hacer trampa, lo que quiere es ganar y divertirse
Años para ser capaz de jugar según las normas y competir abiertamente. Por ahora, es tan grande su deseo de ganar que cualquier medio es aceptable. Debemos explicarle que para jugar y divertirse es necesario obedecer las reglas, y que las trampas hacen que los demás no quieran seguir participando. Jugando el niño aprende a respetar las reglas y a relacionarse con los demás.

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