Roger Díaz de Cossío
Durante el sexenio pasado desapa-reció el Instituto Nacional Indigenista, de gran tradición, y en su lugar se creó la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. Xóchitl Gálvez, que dependía de la Presidencia de la República, promovió numerosas obras en zonas indígenas con cargo a diferentes secretarías de Estado.
Pero fue importante la creación de la Coordinación General de Educación Intercultural Bilingüe a cargo de Sylvia Schmelkes desde el año 2000 hasta el 2006. Ahí se empezaron a tomar acciones y políticas con visión moderna basadas en que debemos asumirnos como una sociedad multicultural y combatir el racismo en todas sus formas.
Entre las acciones más novedosas e imaginativas estuvieron el diseño de un bachillerato intercultural que se implantó en Chiapas, Nayarit y Tabasco. Con el apoyo de Xóchitl Gálvez se produjeron libros y materiales didácticos para el bachillerato en todas sus materias, que incluyen lengua y cultura indígena, así como formación para el trabajo rural. El bachillerato tiene 31 horas por semana de clases y le da un peso grande, como debe ser, a las lenguas y a las matemáticas.
Se diseñaron y establecieron seis universidades multiculturales orientadas a explorar modalidades de atención pertinente para jóvenes indígenas. Son pequeñas y en todas hay unidades de investigación y difusión sobre las culturas indígenas de las regiones donde están situadas.
Entre las acciones de la Coordinación de Educación Intercultural sobresalen los esfuerzos para introducir materias sobre lengua y cultura indígena en todas las secundarias situadas en localidades con matrículas indígenas de al menos 30% del total. La asignatura se diseñó para ocho lenguas.
Muchos temas comenzaron a ser contemplados: a) dimensionar la iniquidad de las oportunidades educativas de los indígenas en comparación con los mestizos; b) cuál es la situación real de los alumnos indígenas que estudian en escuelas para mestizos —esto es un reto para todas las escuelas generales con profesores poco preparados en los temas de diversidad cultural—; c) las enormes deficiencias del sistema de escuelas primarias indígenas, en las cuales los profesores no hablan la lengua de los alumnos en muchos casos y con una gran cantidad de escuelas multigrado. Se hace evidente la diferencia en calidad entre las escuelas indígenas y las demás.
La Dirección General de Educación Indígena siguió trabajando con escaso presupuesto. Operó escuelas primarias en zonas indígenas y más de mil albergues escolares. Repartió libros de texto en más de 50 lenguas y variantes dialectales.
Las tesis están bien encaminadas: debemos reconocernos como una sociedad multicultural, en la cual represen-tantes de distintas culturas, con diversas macrovisiones, coexistan en armonía y mutuo respeto, y reciban servicios de igual calidad. La otra tesis: los niños indígenas deben aprender a leer y escribir en su lengua materna, aprender el español como segunda lengua y, después de varios años, seguir su educación en español, la lengua mayoritaria de los mestizos.
Aunque las tesis anteriores son inobjetables para muchos, su aplicación en la sociedad mexicana, fundamentalmente racista, deja mucho que desear.
Por ejemplo, sigue vivo el debate: los indígenas deben ser alfabetizados en su lengua materna para que después aprendan a leer y escribir en español, como ahora se hace, o bien que se les enseñe español oral para después alfabetizarlos directamente en español (esto se llama castellanización). El argumento es que la lengua oral es el fundamento de todo aprendizaje. Muchos todavía piensan que los indios deben ser totalmente “modernizados”, rompiendo tradiciones y culturas. La terca realidad dice lo contrario. Más de la mitad de los municipios de Oaxaca se rigen por usos y costumbres, y hay paz y democracia.
Las tareas de la educación intercultural son enormes y deben ser continuadas y extendidas con vigor y ahínco. Un problema grave es que para 2007 el Congreso redujo drásticamente su presupuesto, y tampoco se está ejerciendo el fondo que tiene la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. Esta situación debe cambiar rápidamente.
Todos los países con comunidades originarias tienen serios problemas en el tratamiento, justo y equitativo, de sus nacionales autóctonos (Suecia y Canadá, por ejemplo). Esto no quiere decir que no debemos hacer nuestros mayores esfuerzos por la equidad y la igualdad de nuestros pueblos indígenas.
rogerdc@prodigy.net.mx
Presidente de la Fundación Solidaridad Mexicano-Americana
