Caso Muñoz Leos

Ramón Cota Meza

Raúl Muñoz Leos, director de Pemex durante los primeros cuatro años de la administración Fox, se encuentra ahora acusado de haber transferido ilegalmente al sindicato petrolero mil 724 millones de pesos en el contrato colectivo de 2004. El gobierno federal exige al acusado devolver la mitad de la suma (la devolución de la otra mitad se le exige al entonces abogado general de la empresa), inhabilitándolo además para ocupar puestos públicos durante 10 años.
La acusación es insostenible, pues la decisión impugnada es parte de un contrato laboral cuya validez debe ser aprobada por el Consejo de Administración de la empresa. La mayor parte de ese monto habría sido destinada a financiar la tercera parte de la construcción de 10 mil casas habitación para trabajadores sindicalizados. El resto sería financiado por instituciones financieras y promotoras de vivienda, como se ha venido haciendo durante años.

El litigio prolonga las diferencias de estrategia entre Muñoz Leos y el gobierno de Fox sobre la conducción de la empresa, en particular sobre las relaciones con el sindicato. Mientras el gobierno federal deseaba (y al parecer sigue deseando) llevar a los dirigentes sindicales a juicio a partir del Pemexgate de 2001, Muñoz Leos se propuso ponerlos de su lado para alcanzar las metas de eficiencia operativa y producción que, según creía, eran compartidas por el gobierno federal.

Lejos de solapar los mil 580 millones de pesos del Pemexgate, Muñoz Leos obtuvo del sindicato el compromiso de resarcirlos para no interrumpir los planes de expansión ni poner en riesgo el abasto energético, pues el sindicato amagaba con huelga. Su estrategia nunca fue impugnada ni apoyada por el gobierno federal y el PAN, pero éstos afilaban cuchillos mientras se beneficiaban del formidable aporte de la empresa a la hacienda pública. Al no ver claro, el sindicato pospuso una y otra vez su compromiso.

A diferencia de algunos políticos y cierta franja de opinión, Muñoz Leos nunca pensó que el problema principal de Pemex fuera la corrupción. El problema era la subordinación de la empresa al ajuste macroeconómico y al calendario sexenal, lo que impedía tomar las decisiones de inversión oportunas y correctas. Tampoco pensaba que el aporte de Pemex a las finanzas públicas debería ser reducido. Pensaba aumentar la eficiencia operativa para obtener ahorro mientras las condiciones fiscales no cambiaran.

Los resultados de su gestión hablan por sí mismos. Su estrategia de aumentar la eficiencia operativa y obtener recursos adicionales para reinversión dio resultados positivos para el conjunto de la economía. Una decisión importante fue integrar todas las operaciones bajo un solo mando, evitando duplicidades, lo que generó grandes ahorros, los cuales se magnificaron conforme el precio del petróleo fue aumentando.

El aporte de Pemex al gasto público bajo la dirección de Muñoz Leos es el más grande en monto y proporción en la historia de la empresa. En cuanto a eficiencia, por cada peso de nueva inversión Pemex obtuvo 2.50 pesos, y las reservas probadas y probables aumentaron. No es difícil imaginar que estos resultados hubieran sido imposibles si Muñoz Leos hubiera tomado al sindicato como enemigo de la empresa. Al contrario, hubiera sobrevenido el caos.

La corrupción en Pemex no puede ser negada, pero el PAN la exagera hasta el punto de enjuiciar torpemente a la administración que salvó al gobierno de Fox de la nulidad total. Muñoz Leos afirma haberse sorprendido al descubrir que Fox no tenía la menor idea de cómo conducir Pemex, que su visión se redujera a creer que la empresa era víctima de un sindicato voraz y que todo se solucionaría si el sindicato era combatido y se nombraban empresarios destacados en el Consejo de Administración.

Al parecer, esta creencia predomina en el gobierno de Calderón y sus perritos leguleyos. Cualesquiera que sean los méritos del nuevo director general de Pemex, su nombramiento parece ratificar la animadversión federal al sindicato por vía patrilineal, pues fue el finado Reyes Heroles quien hizo del sindicato el enemigo principal de la empresa. Esta tradición fue la que encarceló injustamente 10 años a Joaquín Hernández Galicia, líder histórico del sindicato.

blascota@prodigy.net.mx

Analista político

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