Edgar Robledo, el último apóstol de la educación rural

*Discurso íntegro del Diputado Sami David, a nombre de los tres poderes del Estado de Chiapas, en el Homenaje al Profesor Edgar Robledo Santiago. Parque de la Juventud. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. 15 de mayo de 2008.

Hace 6 días murió el maestro Edgar Robledo Santiago, maestro de pueblo, de generaciones, hombre sencillo, honesto y de convicciones. Pocos días para darse la coincidencia en la que celebramos en merecido homenaje a los maestros mexicanos.

Nació en la colonia Belisario Domínguez del municipio de Motozintla el 20 de septiembre de 1917 y en ese pueblo realizó sus estudios primarios. Cursó estudios en la escuela Normal Rural de Cerro Hueco, en la Escuela Normal Urbana del Icach y en la Escuela Normal Superior de la Ciudad de México.

De allí vino su desenvolvimiento como maestro rural, maestro urbano, hasta llegar a la obtención de cargos públicos en los poderes legislativo y ejecutivo de la federación y el máximo liderazgo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Eficiencia e integridad, fueron los atributos de su entrega al servicio público.

El maestro Edgar Robledo, dada su vocación y aprecio a su trabajo, estaría en un dilema de asistir al homenaje, su homenaje, o cumplir con su responsabilidad. El prefería desempeñar su labor de trasmitir conocimiento, que a la asistencia de celebraciones. De esa estatura era el maestro.

Su sueño fue siempre ver realizada las aspiraciones de toda familia, de toda sociedad, de concretar la formación de sus hijos para lograr un mejor nivel de vida.

Su trato sencillo lo distinguió. Los que lo conocimos recordamos su vocación de servicio, su apego al trabajo y compromiso social, su amor a Chiapa, a su gente.

En tanto más importante era su cargo, más ampliaba su humildad.

Era generoso y enemigo de dejar agravios y aunque fuera con el tiempo, siempre terminaba conciliado hasta con el más acérrimo contrincante.

Estas virtudes fueron práctica cotidiana en todas sus encomiendas de servicio, desde el modesto ejercicio del apostolado social del magisterio, como los más altos cargos en la administración pública, dirigencia política o legislativa.

Fue forjador de hombres de varias generaciones, a quienes trasmitió su pasión por México, su esperanza por lograr un país mejor, un Chiapas mejor. Dio siempre la oportunidad a la juventud de formarse cerca de él. Su calidad de maestro lo conservó siempre.

Su método pedagógico, sensato y paciente, afortunadamente lo trasmitió a varias generaciones de maestros, no solamente de Chiapas, sino de todo el país.

El maestro Robledo Santiago vivió como murió, en la humildad, en la austeridad, fiel a los principios y a las enseñanzas que fueron directriz de su noble y esforzada vida.

Nos demostró que la vida es más que rencores, venganzas, fobias o filias. La vida es entrega, servicio, pasión, lealtad, honestidad, congruencia, sencillez, amistad y amor.

Sirvió con dignidad, murió con dignidad. Mientras tuvo aliento y fuerza, cumplió con su deber con el trabajo, siempre ligado a la creatividad y a la cultura. Su voluntad de servicio nunca declinó y a sus 91 años de edad, continuaba en el servicio público en estrecha vinculación con su querido estado de Chiapas.

La vida es la búsqueda de coincidencias. La pelea real es contra uno mismo. Por eso era invencible, siempre se ganó él a él mismo.

El maestro Edgar Robledo Santiago, es hoy ejemplo en el recuerdo y una inspiración para todas las generaciones. Su saber fue permanente, nutrido en el ejercicio de la docencia.

Señoras y Señores:

Como si fuera ayer, cobran vigencia para la hora estelar del magisterio de hoy, las palabras pronunciadas por el maestro Robledo hace 43 años, con referencia a la unidad.

Dijo: “se fortalece la unidad cuando las organizaciones están conscientes de que la patria tiene grandes intereses colectivos y cuando nadie trata de lesionarlos con el fin de lograr sus ambiciones personales. Se fortalece la unidad cuando los problemas se resuelven a la luz de la razón y de la justicia, cuando todos los miembros de una organización tienen plena conciencia de que sus derechos llegan hasta donde no lesionen el derecho ajeno”.

Edgar Robledo es, en efecto, el último apóstol de la educación rural. Quien ahora habla en nombre de los tres poderes del Estado de Chiapas, lo cual es un honor y lo agradezco, tuvo la satisfacción de conocerlo, sentir la franqueza de su amistad y considerarlo un chiapaneco, un mexicano de acrisolado patriotismo.

Por eso Chiapas está presente en este emotivo encuentro generacional en donde el gobernador Sabines conquista respeto y alta estima por su condición de hombre solidario con las grandes causas políticas, morales y cívicas de su estado.

El gobernador Sabines sabe quien fue el maestro Robledo Santiago y cuales los alcances de su obra educativa y política. Sabe que fue un hombre dinámico, impulsor de talentos, preceptor de generaciones, forjador de esa ética e integridad que debe acompañar a los hombres para darle trascendencia y luz a su destino.

Por conocer y valorar a Edgar Robledo Santiago, Juan Sabines asiste a este acto para perpetuar su memoria a través de un monumento que desde ahora, junto a otros homenajes, será conciencia histórica dentro de los grandes fastos del devenir de Chiapas.

Más allá del homenaje que se le brinde al maestro Edgar Robledo, lo importante es seguir su ejemplo de profunda vocación docente, de profunda vocación social.

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