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Ni somos aprovechados, ni queremos que se regale dinero para el rescate de las empresas, simplemente se pedía la ayuda a través de un mecanismo que permita la sobrevivencia de los centros de trabajo de muchos mexicanos, sostuvo Arturo Mari Domínguez, presidente del Consejo Coordinador Empresarial en Chiapas.
Ante la negativa del presidente de la República al planteamiento del CCE
de un acuerdo nacional para la recuperación, al ser entrevistado enfático dijo que es desafortunado que no haya entendido la solicitud, y en ninguno de los planteamientos que se hicieron se pidió dinero regalado.
El sugerir que se adquiera deuda es con la intención de apuntalar el sector productivo del país, pero quien reciba recursos que lo devuelva, pero por ahora lo importante es que las empresas sigan funcionando, subrayó.
Anotó que el plan contenía 68 propuestas, muchas de ellas tendientes a apuntalar a la empresa a través de diversos mecanismos, tales como el diferimiento del pago de impuestos y otras obligaciones, como el pago al Seguro Social, pero sin que tenga que ver con que se regale el dinero a la empresa. No era traspasarle los gastos ni pérdidas de la empresa al Estado, aseveró.
Sostuvo que con la posición del gobierno se ve un panorama más complicado, difícilmente muchas empresas podrán seguir abiertas después de esto. Viene una recesión económica más fuerte porque no hay inyección de recursos a la economía en ninguno de los sectores, más que un apoyo, el cual no será suficiente de 25 mil pesos para las pequeñas y medianas empresas, porque son más de 60 días sin tener ingresos por ventas. Se van a complicar las cosas.
Marí Domínguez sostuvo que a estas alturas de la pandemia siguen cerrando las empresas, y habrán algunas que cierren de manera definitiva porque ya no pueden mantener la plantilla de trabajadores, porque no tienen recursos ilimitados, y aun cuando quieren vender algún bien para poder cubrir los gastos de operación, no hay quien compre o invierte en estos momentos.
Reconoce que los empresarios siempre han tenido la responsabilidad de velar porque sus negocios sigan funcionando y cubrir sus compromisos, pero cuando ya no tiene posibilidades de seguirlo haciendo no le queda otra más que cerrar.
Es desafortunado que el gobierno no tenga la misma visión del gran porcentaje de la población que se dedican a la empresa, de proteger la salud de los trabajadores, el empleo y las fuentes de ingresos, puntualizó. ASICH
