Joel Solar Hernández /ASICh
La Universidad Valle del Grijalva (UVG) que creció exponencialmente durante el pasado gobierno estatal, encabezado por Pablo Salazar Mendiguchía, hoy se encuentra a un paso de la quiebra total, no obstante que se le cobra a los estudiantes una elevada cuota comparada con el resto de las instituciones de educación privadas asentadas en Tuxtla Gutiérrez y diversos conceptos por servicios escolares, hasta se les vende una revista que tienen que comprar obligatoriamente.De los 4 mil 200 estudiantes que conforman el campus Tuxtla, solamente el 20 por ciento ha cubierto sus cuotas, lo cual se desprende de una circular amenazante que el rector Jorge Hernández Aguilar, le hizo llegar en días pasados a los catedráticos, donde se advertía del peligro de las evaluaciones, la acreditación y “la continuidad de sus estudios” a los alumnos morosos.
El mensaje, disfrazado en una supuesta intención de fomentar la cultura del pago, les recuerda que una institución privada se sostiene de las cuotas de sus alumnos y la falta de pago afecta por lo consiguiente, la viabilidad de la institución.
Agrega el documento que los alumnos de la UVG deben superar la cultura de la impuntualidad y la falta de compromiso “muy arraigada en el magisterio chiapaneco”. Lo anterior no obstante que la institución de referencia oferta varias carreras relacionadas con la docencia, por lo cua, diversas generaciones de egresados de ella, forman parte ya, del magisterio estatal.
Aún cuando las instalaciones de la UVG no son precisamente las mejores comparadas con el resto de las escuelas privadas de la entidad pues ahí mismo se informa que se acaba de instalar aire acondicionado en un reducido número de aulas; las cuotas sí son de las más elevadas en este sector, además de que no cumple con la normatividad en cuanto a estándares de calidad, de proporcionar becas parciales y totales a estudiantes de escasos recursos y de brindar seguridad a la comunidad estudiantil y salario decoroso a los docentes, entre otras anomalías. ASICh
