DE FACTO

MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO

CRECIMIENTO ECONOMICO Y DESEMPLEO; EL CONTRASTE

Nada más paradójico puede resultar en México, que el pronóstico especializado sobre el crecimiento económico es bastante alentador, pues se plantea que el país puede crecer hasta 4.5 por ciento en su economía, cifras que alienta el presidente Felipe Calderón para demostrar que vamos por la ruta correcta para crecer. Lo único que no aclara el presidente mexicano, es que la tasa de desempleo es imparable, como lo demuestran las cifras preliminares del INEGI, cuyo organismo realiza el minucioso censo a lo largo y ancho del territorio nacional, anticipando ese panorama muy convincente de que el contraste no deja mentir.

Nadie puede maquillar la realidad desnuda que el INEGI está palpando metro a metro, casa por casa por toda la república mexicana, contando con precisión las estadísticas que reflejan el alarmante desempleo, de la mano de la extrema pobreza de 50 millones de mexicanos; por más alentador que quiera ser Felipe Calderón con sus mensajes desde Canadá, donde le ofrecieron inversiones atractivas a sectores industriales desde automotriz y hasta aviación, no convence el lenguaje, porque los inversionistas no vendrán mañana, ni siquiera en los próximos meses a invertir millones de dólares, para crear algo así como 10 mil empleos. Fueron muy claros; será en los próximos años.

Y no se trata de marcar expectativas desalentadoras, sino de precisar lo que el INEGI ya anticipó, sobre todo por el interés que mantienen los hombres del poder económico en México, que con ansias esperaban los primeros reportes, para saber hacia dónde crecer e invertir.

La Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) ya manifestó su primera reacción en este escenario que clarifica el INEGI. Muestra su preocupación hacia el crecimiento, pese a que la economía aparentemente está recuperándose.

Y es que el INEGI contempla en sus cifras preliminares una tasa de desempleo de dos décimas de punto durante el mes de abril de este año, en relación con el mismo mes del 2009; esa diferencia se da con una desocupación real de la población económicamente activa de 5.25% del año pasado, frente a 5.42% de este año. En puntos porcentuales para los industriales, la tasa va en crecimiento, que permite ver hacia el cierre de año con una tasa dramática en contraste con el crecimiento de la economía, que visualizan muy volátil, es decir, son las llamadas economías ficticias, no reales, pues dependen de las economías y factores de otros países.

A ese panorama, hay que agregarle la situación de quiebra virtual del IMSS, donde se pronostica que al paso que va, será materialmente imposible resolver las demanda de pensionados y jubilados a partir del 2012; hay sectores públicos que contribuyen a maquillar las cifras de nuevos empleos, para hacerle creer al presidente Calderón el crecimiento en las entidades, como en Chiapas, donde se incorporó a la burocracia al Seguro Social, desincorporándolo del ISSSTECH, para resolver dos cuestiones a la vez: contribuir a que Felipe Calderón aprecie que hubo un crecimiento de empleos, que no es real y desincorporar a los burócratas de los servicios del ISSSTEC, instituto estatal que también está en quiebra, donde el gobierno del estado no puede invertir siquiera en medicamentos, porque no cuenta con recursos.

Al respecto, un escándalo mayúsculo se detuvo a mayores consecuencias. El sindicato del SNTE, de la Sección 40, a través de su dirigente, Julio César Chamé, había dispuesto, sin el consentimiento de los jubilados y pensionados, de una cantidad millonaria, para prestarla al gobierno del estado, aparentemente con el compromiso que en 2011 y 2012 se los devolverían, con intereses, para poder solventar el gasto millonario de medicamentos que requiere el ISSSTECH, pero los maestros afectados pegaron el grito al cielo, con amenazas de llevar a cabo movilizaciones, pidiendo de antemano la cabeza del dirigente magisterial. Hubo marcha atrás, anunciándose la devolución del dinero.

Ello muestra que ese contraste de desempleo es visto premeditadamente por los dirigentes de Canacintra, que alertan al presidente Felipe Calderón a no confiarse en el crecimiento de la economía, mientras que la tasa de desempleo aumenta desproporcionalmente a lo que se dice, es la inversión creciente en México.

En su reciente gira por Canadá, Calderón fue reconvenido a propiciar el crecimiento económico a la par del consumo interno, como se lo confirmaron los directivos de Linamar, empresa que se dedica a la fabricación de equipos para automóviles, quienes le recomendaron aplicar políticas públicas que brinden confianza para el consumo automotriz en nuestro país.

Calderón se vio muy portadito y obediente para atraer la inversión y confirmó: “He tomado debida nota de las sugerencias de Linamar y otras empresas con las que he dialogado de que no sólo aprovechemos el crecimiento de las exportaciones mexicanas en el sector automotriz, sino que también pongamos políticas públicas que estimulen la compra de vehículos en el país y permitan un crecimiento del mercado interno para el sector automotriz”. Asume Calderón, que el crecimiento manufacturero no es lo recomendable para México.

La gira de Calderón por Canadá fue obligada, porque según los resultados el índice de libertad económica, presentado por Fraser Institute de Canadá, México perdió 10 lugares para ubicarse en el sitio 68, después de la mala calificación en temas como estructura fiscal, seguridad jurídica, derechos de propiedad y mercado laboral.

¿Pero sabe donde tienen bien puestos los ojos en México el gobierno canadiense y los inversionistas privados de aquel país? ¡En la minería!, sector que en Chiapas son usufructuarios legales, con permiso del gobierno federal para explotar 11 minas, desde plata, y otros altamente preciados minerales, como la barita de Chicomuselo –escenario de la muerte y drama social- cuyo material sirve para la perforación de pozos petroleros, que le venden a PEMEX y otras empresas del mundo… ahí está pues… ¡YA!

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