Por: Gustavo Hernández Larrauri
SIN BANDERAS POLITICAS
Sin banderas políticas, ni ánimos de linchamientos, el Gobierno en cualquiera de sus esferas y llegados al poder por la vía democrática de cualquier partido político deben como única forma, el responder ante el pueblo que los eligió y depositó su poder en ellos ante cualquier error, ya sea por omisión o comisión, se supone en teoría que en Gobiernos democráticos se deben de aceptar los errores frente a sus gobernados, no ocultarlos, maquilarlos de tintes políticos o lo clásico de antaño, buscar “chivos expiatorios” en funcionarios menores a fin de ocultar y maquillar responsabilidades.
El penoso suceso en el “Antro”, “Disco” o “Centro de Diversión” , “News Divine”, de la Colonia Nueva Atzacoalco, en la Gustavo A. madero, sea por una u otra razón es responsable, único responsable, es el Coyoácanense de alcurnia, Marcelo Ebrard Casaubon, aun con la respectiva jerarquización de responsabilidades, Marcelo, aquí o en China, es el responsable directo de la matanza, que no incidente trágico, Marcelo Ebrard es y debe de responder como su cargo lo indica, Jefe de Gobierno del Distritito Federal, en los aciertos y desaciertos.
Que va de Chimalistac a un antro de la nueva Aztacoalco, Ebrard se lava las manos, evadiendo la responsabilidad y maquillando lo sucedido en un antro que en su vida juvenil del “Simón Bolívar” o “La Salle” nunca hubiera querido visitar, formación más enfocada a panista que a perredista. Menudos tiempos aquellos cuando Ebrard deambulaba por las calles y los cafés de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Por allá del año del 94, “mediando en el conflicto zapatista”, más como aventura étnica que como luchador social cuando era “asesor”, “secretario particular”, o “vulgo chalán” de Manuel Camacho Solís.
Epocas de antaño donde la postura elitista de la “nueva clase priísta”, Marcelo, veía sus sueños de altos vuelos, sueños que se vieron realizados dentro del ese entonces neo Priperredismo, al fracturarse el grupo Salinista, ante la sucesión presidencial y la salida de grupo de Manuel Camacho Solís para emerger en el perredismo, Ebrard flotó al lado del “peje” llegando a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal, marcando un estilo de gobernar que desde Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, aunque con estilos propios son de mismo efecto, en el caso de Ebrard su trayectoria se ve reflejada en su mandato, un elitista convertido en izquierdista, un mocho panista, con trayectoria tecnócrata priísta y acceso al poder perredista.
Los errores los politizan y los invierten bajo pretexto de consigna o desgaste político, el señor de las ligas, el desafuero, el caso tláhuac, la consulta y ahora lo quieren hacer con el trágico suceso de la “News Divine”, los errores se pagan caro, más si son de reincidencia, son casos de seguridad, corrupción y confrontación la mayoría de los que mencione, pero los de Tláhuac y la “News Divine” , son exclusivos de Ebrard, y de forma indirecta el caso de las ligas y de la discotec “Lobo Hombo”, donde Dolores Padierna y Bejarano, hicieron de las suyas.
En el caso de la “News Divine”, las concesiones, la aprobación de giros, los fallidos operativos y los muertos, no son ni sembrados, ni politizados, al menos hasta antes de los trágicos sucesos, por lo que Marcelo Ebrard, debe de dar la cara y responder por el incidente, que si bien es cierto, sus subordinados “coordinaron” el “operativo” por decirlo de esa manera, ya que de seguir así, esas muertes se convertirán en banderas políticas, a favor y en contra de Ebrard, en favor, debido a la habilidad y reiterativa funcionalidad de darle vuelta a las cosas, en convertirse de victimarios en victimas y en contra por la capitalización política de los sucesos.
Por lo que tanto Marcel Ebrard, Joel Ortega y Francisco Chíguil, Jefe de Gobierno, Secretario de Seguridad y jefe Delegacional del Distrito Federal, deben asumir sus responsabilidades, y punto, responsabilidades, jurídicas, políticas y sociales, por el simple hecho del dolor de la tragedia, sin banderas políticas, las cuales ya ondean en lo más alto, por lo que si existieran responsabilidades democráticas, se deben afrontar a pesar de los costos políticos, los cuales deben de quedar a un lado ante el dolor y muertes de sus “gobernados”, por el simple hecho de evitar linchamientos políticos ante una tragedia…
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