Alfonso Carbonell
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Día de San Juan
Y sí, en efecto, ayer con una serie de actos conmemorativos al Santo (que no cumpleaños) de los dos Juanes, Sabines Gutiérrez (q.e.p.d.) y Guerrero, el gobernador, celebró a su padre y por supuesto, a él mismo. Pero resulta impreciso decir que el mandatario estatal se celebró así mismo y por ende a su señor padre quien nos -bien- gobernara allá a inicios de los ochentas (1980-1982); si no que fue el pueblo, en este caso el pueblo de Tuxtla porque aquí tuvieron efecto los distintos eventos, quien literalmente se volcó lo mismo en la Plaza del Mariachi que en los mercados San Juan y 24 de junio para posteriormente estar en la colonia del mismo nombre y luego asistir a una gran comilona en el domo del Isstech. Verdaderas romerías de colores, aromas y sentimientos. ¡Viva Juan Sabines Gutiérrez! ¡Viva! ¡Viva Juan Sabines Guerrero! ¡Viva! Se escuchaban retumbar en las plazas públicas y mercados.
La mañana inicio con un desayuno privado al que el gobernador Sabines convocó en las instalaciones de la palapa de gobierno, pero que a diferencia de otros años (me refiero a cuando fue presidente municipal y diputado local y el pasado ya como gobernador), en esta ocasión no tuvo tintes políticos, es decir, no convocó a todos los políticos de las diferentes esferas del quehacer público sino que a éste sólo asistieron aquellos que fueron los más cercanos colaboradores de Don Juan y por supuesto, de sus amigos aún vivos sin importar credos ni ideologías. Así lo habría hecho el propio Don Juan, me queda claro.
Don Juan y el PRI
Más tarde, por ahí del filo de las 13:30 horas, ya todo estaba dispuesto para celebrar (esa es la acepción correcta tras que era un verdadero festejo con mariachi y toda la cosa) el Santo de Juan Sabines padre y de su vástago Sabines Guerrero, acto en el que los priistas encabezados por su dirigente estatal la diputada federal Arely Madrid Tovilla, le rendirían homenaje a tan distinguido priista que como bien lo dijo la señora Arely, demostró su gran amor a Chiapas y supo hacer honor a su partido ocupando cargos de elección popular que lo llevaron a la presidencia de Tuxtla, ser diputado federal y senador de la república y claro y por supuesto, gobernador de Chiapas y hasta hoy, corríjame si no, el más querido de sus gobernantes. “Vox populi vox dei” (La voz del pueblo la voz de Dios)
Ahí y en ese preciso lugar y en el marco de los festejos santorales, ah y déjenme decirles, cosa que no se veía ya hace mucho muchísimo tiempo entre la clase política chiapaneca, los priistas entre los que se encontraban diputados federales y locales, presidentes municipales, dirigentes de los sectores y el pleno de su comité directivo estatal, se entrelazaban y se estrechaban en un acto si quiere usted de tolerancia pero más aún de plena camaradería, con quienes también, legisladores y otros tantos funcionarios públicos del gobierno estatal de diferentes afiliaciones departieron sin el menor asomo de resquemor de el de poder ser fotografiados por la gente de la prensa. Más aún, sin siquiera reparar en los posibles comentarios que un día después, es decir hoy, los siempre “agudos” y “puntillosos” analistas políticos, pudieran registrar en sus columnas sobre lo ahí observado. El acto, así lo entendí, lo ameritaba.
Ya de salida
Vale comentar, y yo con eso y esa idea me quedo, que más allá de las gazmoñerías de los que como siempre algunos timoratos políticos pudieran haber demostrado con, también, ciertas actitudes impropias tal vez en un afán protagónico o de quizá, sólo quizás, querer empañar el evento cosa que por supuesto, digo en caso de que así hubiera existido la intención, NO se logró, decía, se notó a un gobernador visiblemente agradecido al tiempo de emocionado, claro juzgo yo, por las muestras de afecto, cariño y respeto que su señor padre Don Juan Sabines Gutiérrez, recibió en las palabras sentidas vertidas por la presidenta estatal del PRI y ex colaboradora de Don Juan, la señora Arely Madrid. En suma, fue un día memorable por varias razones. Usted, amiga(o) lector, déle la mejor lectura. Sin duda con ello, se inauguran nuevos tiempos de convivencia política. Si no, al tiempo.
