COMENTARIO A TIEMPO

ESCRIBIENDO EN NAVIDAD

Por Teodoro Rentería Arróyave

CUERNAVACA. MORELOS. Alguien dijo: “Que me lo platiquen a mi, las partidas son siempre tristes”, más aún cuando las mismas son sin retorno, cuando los seres queridos emprenden el viaje al éter eterno.

Todavía en la víspera nos referíamos a estas fiestas de la natividad, en las cuales el mundo occidental y no pocos del oriental, las celebran en familia y entre amistades para desearse todo género de buenas esperanzas.

Pensamos en los retos que enfrentan nuestro México, nuestros países amigos latinoamericanos y caribeños, los del mundo en general, que no son pocos.

Tomamos como ejemplo lo que era impensable, la reanudación de las relaciones diplomáticas entre la República de Cuba y Estados Unidos.

Coincidimos, como muchos otros colegas, con el presidente Raúl Castro Ruz, que aún queda por delante lo verdaderamente esencial, la cancelación del criminal embargo económico contra Cuba que la ha diezmado por más de 50 años.

En fin, tratamos muchos temas en el sentido positivo de un futuro mejor, desde luego de esta ruta nadie nos va a apartar.

Sobre todo, cuando también dimos a conocer que después de una lucha que se inició en la última década del Siglo antepasado, al fin logramos que la Secretaría de Educación Pública, SEP, otorgara Reconocimiento y Autorización a nuestro flamante Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE, que al fin concretó el gremio organizado.

Así estábamos y sin embargo, la vida que es nacimiento y muerte, sigue su marcha; en plenas navidades han emprendido el viaje al eterno éter, dos mujeres, mayores sí, las cuales es de apuntarse cumplieron en su tránsito por la vida terrenal.

La primera, prima política, Hortensia Estrada, mujer entregada a sus congéneres en el gusto del buen vestir, cuyos éxitos jamás la apartaron de la familia, falleció este 24, la recordaré siempre exitosa y jamás presuntuosa, con su sonrisa franca y compartida.

La abuelita Serafina López Ochoa de la colega Yenni Sánchez Cañedo, pareja de mi hijo Teodoro Raúl también colega, se fue tras una vida fecunda de 97 años. Existe una doble unión, su madre Enriqueta, la adolorida hija, casó con Adolfo Ruiz, hijo de aquel médico que los periodistas siempre recordaremos con cariño agradecido, Justo Ruiz.

Desde la presidencia de Luis Echeverría Álvarez, el doctor Justo Ruiz fue designado por el propio primer mandatario para atender a los periodistas, que desde siempre no hemos contado con seguridad social.

Incontables informadores y nuestros propiosfamiliares fuimos atendidos por Justo Ruiz, no pocos vivimos gracias a su entrega profesional, fue en verdad “un justo de la medicina”.

A toda las familias Luján Estrada y Rentería Estrada, A Yenni, a su madre Enriqueta, a Adolfo y a toda la familia Ruiz Picaso, el cariño solidario. Escribo en Navidad y termino con este apunte: El eterno éter, también es paz y descanso.

Periodista y escritor; Presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; Secretario de Desarrollo Social de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP; Presidente fundador y vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, y miembro del Consejo Consultivo del Club Primera Plana. Agradeceré sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com

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