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Alfonso Carbonell Chávez

Sopa de letras

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Así, nos podíamos pasar enlistando una serie de palabras que conjuntadas y en orden formarían una frase, una idea continuada que retoma su cauce con vigor y fuerza a partir del 26 de septiembre y que a estas fechas suman cumplidos exactamente hoy ya 43 días de los funestos hechos de Iguala; 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa siguen desaparecidos y se les requiere con vida. ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Sopa de letras (II)

Ya aquí en este espacio he intentado elaborar cierta narrativa de los hechos que hoy, y no exagero, tienen al país y muy en concreto al presidente Enrique Peña Nieto, en el más difícil tránsito de lo que va de su administración. La complejidad y el entramado institucional que se descubre ante los hechos reclamados por el grueso de la sociedad nacional, muestran la fragilidad del estado de derecho que priva en el país. Los hilos conductores desvelan con pasmosa realidad el cómo las instituciones han venido siendo infiltradas por la delincuencia organizada. Lo de Iguala y los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, el más claro y desgarrador ejemplo de lo que ahora tiene en entredicho al poder gubernamental. Incluido claro a los partidos políticos. Me queda claro.

Por ello mismo es momento de replantearnos como sociedad, partidos y gobiernos (así en plural porque los locales –estatales y municipales- tienen mucho que decir sobre el tema) una vez más sobre ¡qué es lo que estamos haciendo mal! ¡Cómo es que después de todo lo que históricamente nos ha pasado de menos –no vayamos más atrás- desde la mitad del siglo pasado hasta nuestros días nos sigue pasando! Y cito; la matanza de Tlatelolco (1968), el “halconazo” (1971), la “caída” del sistema (1988), el levantamiento armado del EZLN (1994), el asesinato de Colosio y Ruiz Massieu (1994), la transición aterciopelada (doce años de panismo fallido). Bueno incluso el retorno del PRI (2012) y sus reformas estructurales insisto. ¿Qué es lo que estamos haciendo mal? Y ahora sí lo pongo más en sentido de que nos respondamos, que en expresión de estupor. Digo, porque de que estamos haciéndolo mal todos, nos debe de quedar claro.

Y trataré de explicarlo; el gobierno ¡por supuesto que el gobierno federal y sus instituciones!,no están haciendo bien su tarea. Dos años ya combatiendo el tema de la inseguridad en el país y los resultados no son convincentes, aún y que las cifras oficiales midan reducciones en algunos delitos. Ya del combate al narcotráfico ni hablamos. Ah y sí es cierto, han agarrado a muchos capos de los carteles pero según analistas y estudiosos del tema, asumen que lo único que ha provocado es que proliferen células de los grandes carteles tales como los caballeros templarios o como ahora “guerreros unidos” solo por citar a dos de los más publicitados.

Por otra parte los partidos políticos, pues bueno si su tarea principal es de proponernos a los personajes que han de gobernarnos, entonces que responda el PRD que después de existir sobradas evidencias de la calidad moral (de menos) de su entonces candidato José Luis Abarca a la presidencia del municipio de Iguala, Guerrero, le importó nada y los postuló. Ahora todos se dicen omisos. Pero el PRI y el PAN, están impedidos al menos también moralmente, de lanzar acusaciones ya que como dice el dicho: “que para tener lengua larga hay que tener cola corta”. De los órganos de procuración e impartición de justicia digo, habrá que juzgar desde la comisión de los hechos, sus procesos investigatorios y su posterior castigo, para percatarse, una vez más, de su fragilidad, falta de pericia y en no pocos casos, su evidente complicidad.

Sopa de letras (III)

Pero no queda ahí el juicio y la valoración sobre la medición y respuesta a la pregunta planteada sobre de qué hemos hecho mal sociedad, partidos y gobierno; y la primera, es decir la sociedad que somos todos los que no somos gobierno, ni procuradores de justicia, ni jueces ni mucho menos representantes populares y que somos los más, se reitera la pregunta y contéstesela usted mismo; ¿qué es lo que hemos hecho mal? Y adelanto algunas hipótesis breves. Pues qué hemos hecho mal; 1) porque nosotros somos quienes elegimos a nuestros gobernantes y en el pecado hemos llevado la penitencia, reza sabio refrán. 2) Siempre estamos actuando a destiempo. 3) Mientras la mayoría de los mexicanos se plantean diariamente el dilema “shekspirano” de “comer o no comer” y que según cifras oficiales suman 53 millones de pobres, la clase pensante, las burocracia y el estudiantado, solemos estacionarnos en el bienestar, los primeros de la crítica incluso devastadora sobre el accionar del gobierno (incluidos aquí y miren qué generoso, los periodistas). De la burocracia ¡bueno ya ni qué adjetivar! Mientras tengan segura su chamba y no los juzgo, aplican la máxima clásica -a su modo-de “dejar hacer dejar pasar” (“Laissez faire, laissez passer” *) es decir están coptados por el poder. Su patrón.

Ahora el tema de los estudiantes y se está viendo, son o empiezan a ser con renovados bríos la diferencia. Así pues el caso Ayotzinapa y los 43 normalistas hasta hoy desaparecidos, han encontrado entre los jóvenes estudiantes en este nuevo agravio, la razón y motivación de expresar sus inconformidades. Su no retorno. Es por ello que se hace imprescindible tanto para el gobierno, los partidos y la sociedad en general (no he mencionado a los empresarios dueños del capital pero bien les vendría reflexionar sobre lo que está pasando si quieren seguir conservando sus fortunas ¿o no señores Slim, Azcárraga y compañía?) detenernos para reflexionar, eso precisamente, sobre de las causas que nos tienen hoy como país y sociedad al borde de la ruptura. Respondernos con sinceridad la pregunta planteada y espero y hago votos, nos conduzcan a, primero; encontrar con vida a los 43 normalistas desaparecidos; segunda, que se castiguen a todos los culpables por acción u omisión. Pero igual de importante; que dejemos de ser rehenes de nuestros propios miedos y entendamos qué; si lo único que perseguimos es nuestro interés personal sobre los de la colectividad, tarde o temprano nuestra ambición se volverá contra nosotros mismos y entonces sí; el miedo, el caos y la desolación nos alcanzarán a todos. ¿Hacía el fin del poder? Escuchaba ayer una conversación en un programa de televisión, decía su autor, se acerca. Al menos como hasta hoy lo conocemos. Nos quede claro.

Ya de salida

Brevísimo (je) breviario cultural, comparto: * La frase laissez faire, laissez passer es una expresión francesa que significa «dejen hacer, dejen pasar», refiriéndose a una completa libertad enla economía: libre mercado, libre manufactura, bajos o nulos impuestos, libre mercado laboral y mínima intervención de los gobiernos. Fue usada por primera vez por Vincent de Gournay, fisiócrata ** del siglo XVIII, contra el intervencionismo del gobierno en la economía. De forma completa, la frase es: Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même; «Dejen hacer, dejen pasar, el mundo va solo»….// ** El origen del término fisiocracia proviene del griego y quiere decir “gobierno de la naturaleza”, al considerar los fisiócratas que las leyes humanas debían estar en armonía con las leyes de la naturaleza. Esto está relacionado con la idea de que sólo en las actividades agrícolas, la naturaleza posibilita que el producto obtenido sea mayor que los insumos utilizados en la producción surgiendo así un excedente económico. Los fisiócratas calificaron de estériles las actividades como la manufactura o el comercio donde la incautación sería suficiente para reponer los insumos utilizados (Fuente; Wikipedia)…// Espero les haya quedado claro. Buen fin.

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