Alfonso Carbonell
Respiran por la herida
Ayer, es decir el viernes, hasta mi bandeja de entrada recibí, cosa que agradezco, la columna de mi amigo Juan José Fierros (“Sin Ambages”; rodeos, equívocos, sutilezas y pretextos) en el qué, así estimo, hace una pieza de denuncia y acusa al gobernador Sabines de todo lo que, desde su muy personal punto de vista, ha incurrido y desatado los demonios en la entidad. Pero como dijo Jack el destripador, vamos por partes.
El sedicente Fierros (hombre de baja estatura moral y con señalamientos duros por parte de sus propios “colegas”; dicen, que no lee una cifra mayor a tres dígitos), armado de ¡no sé de qué putas suerte!, en su “calumnia” de ayer o al menos la que recibí, se lanza contra el gobernador Sabines y aunque en ningún momento fundamenta su versión (o aversión) con estúpida gracilidad, por decir lo más, arremete despiadado (cosa que no le es dable al ignorante Fierros) argumentando acciones contra del gobernador que la verdad, venidos de quien vienen los ataque y señalamientos, me hacen pensar que ya sabe leer cifras con más de seis números. Pena ajena.
Pero no quiero recurrir a la inventiva, sabedor, que la contundencia de lo escrito describe, de manera total, a quien “mamando del erario”, habrá que saber entonces; “quién es la mano que le mece la cuna”, digo, en su estúpida venta de espacio porque la verdad, no le reconozco “cojones” para haber escrito lo que dice… escribió. Armado de un valor inédito, Juan José Fierros, a quien saludé en el pasado cumpleaños de Don Pedro López Ayanegui, revisa en su texto, con ojo crítico sin duda, el desempeño del gobernarte Juan Sabines, cosa que por demás nadie le puede poner cortapisa a sus “sesudas” alocuciones. Usa su derecho a la libertad de expresión. Lo que sí resulta, insisto, inédito en su voz, es su “valor” para cuestionar, señalar, criticar y acusar (lo más grave desde mi punto de vista) al Gobernador Sabines por una serie de palabras (no de hechos, presume) que no cumplió. Estoy cierto, tiene todo el derecho de hacerlo. Lo que estoy argumentando no es si tiene o no el derecho a decir lo que piensa. No. Lo que aduzco es, que un tipo de la calidad moral (que ya es mucho decir) como el compa Fierros, debe ser un ariete de perversas intenciones, incluso (me gusta el reparo) de Pablo. Póngale usted apellidos.
Ya de salida
Concluyo; aunque no vea la luz del día el comentario; ¡No, no voy a repetir ni copiar conceptos vertidos por el sedicioso “calumnista”! pobre diablo. Pero sí y espero lo compartan, un tipo al que he visto con estos ojos (que se han de comer los gusanos) ¡cobrar!, en dependencias de gobierno o alguno de los otros poderes estatales ¡por dios! ¿De qué se trata ahora con su presumida dignidad? Mira Fierritos, y esto es personal, te invito a que platiquemos creo que estás mal orientado. Tú no eres mala persona. Me queda claro. Pero por tipos como vos, traidores, falsos y mala madres, el gran conglomerado social (¡no ma… cayu!) no nos tienen confianza a los periodistas. No nos creen. ¡Estamos fritos! Aquí espero.
