Invertir para transformar: la educación financiera como la gran oportunidad de Chiapas

-Las naciones que enseñan a invertir construyen riqueza. Las que únicamente enseñan a consumir terminan dependiendo del desarrollo de otros.

Marco Tulio Carrascosa

Durante décadas, en México nos enseñaron a trabajar.

Nos enseñaron a ahorrar.

Nos enseñaron a estudiar para conseguir un empleo.

Pero muy pocas veces nos enseñaron a invertir.

Y esa diferencia ha marcado el destino económico de millones de personas.

Mientras algunos países preparan a sus niños y jóvenes para administrar patrimonio, invertir en empresas, comprender los mercados financieros y generar riqueza, en gran parte de América Latina seguimos formando generaciones que terminan dependiendo exclusivamente de un salario.

No es casualidad.

La educación financiera se ha convertido en uno de los activos estratégicos más importantes del siglo XXI.

Quien comprende cómo funciona el dinero tiene mayores posibilidades de generar prosperidad.

Quien no lo comprende, difícilmente podrá construir patrimonio.

Los países que están formando inversionistas

Las economías más competitivas del mundo entendieron hace muchos años que la educación financiera debe comenzar desde edades tempranas.

En países como Singapur, Finlandia, Corea del Sur, Japón, Canadá, Australia y Estados Unidos, millones de estudiantes reciben formación en ahorro, emprendimiento, administración, inversión y cultura empresarial.

No todos se convertirán en inversionistas profesionales.

Pero todos comprenderán cómo funciona la economía.

Cómo administrar riesgos.

Cómo generar patrimonio.

Cómo construir empresas.

Y cómo aprovechar oportunidades.

La riqueza sostenible comienza en la educación.

No en la improvisación.

El problema de Chiapas

Mientras otras regiones preparan inversionistas, Chiapas continúa enfrentando enormes desafíos.

Rezago educativo.

Pobreza.

Baja productividad.

Escasa industrialización.

Limitada inversión extranjera.

Brecha digital.

Infraestructura insuficiente.

Y un bajo nivel de competitividad.

Todo ello limita nuestra capacidad para atraer capital nacional e internacional.

El problema no es únicamente económico.

También es institucional.

Los grandes inversionistas buscan tres elementos fundamentales:

Certeza jurídica.

Estado de derecho.

Capital humano.

Cuando alguno de estos factores falla, el capital simplemente busca otro destino.

Empresas que llegaron… y empresas que se fueron

La historia económica de Chiapas deja importantes lecciones.

Diversas empresas nacionales e internacionales han intentado desarrollar proyectos en el estado.

Algunas permanecieron.

Otras decidieron reducir operaciones o trasladar inversiones hacia entidades con mejores condiciones logísticas, mayor infraestructura o un entorno de negocios más competitivo.

No siempre existe una sola causa.

Influyen múltiples factores.

Infraestructura.

Conectividad.

Seguridad.

Disponibilidad de talento.

Mercado.

Costos logísticos.

Trámites.

Y certidumbre para invertir.

La competencia entre estados ya no ocurre únicamente dentro de México.

Hoy competimos con Centroamérica, con Sudamérica y con el resto del mundo.

Lo que Chiapas podría atraer

Pocas regiones poseen el potencial estratégico que tiene nuestro estado.

La cercanía con Centroamérica.

El acceso al Pacífico.

La riqueza agrícola.

La biodiversidad.

La disponibilidad de agua.

La ubicación geográfica.

La producción de café, cacao, mango, plátano, palma, miel y otros productos.

La enorme riqueza turística.

Todo ello convierte a Chiapas en un territorio con condiciones para atraer industrias relacionadas con:

Agroindustria.

Procesamiento de alimentos.

Logística.

Centros de distribución.

Tecnologías ambientales.

Manufactura ligera.

Energías renovables.

Turismo sostenible.

Tecnología agrícola.

Servicios internacionales.

Pero el potencial, por sí solo, no atrae inversiones.

Las inversiones llegan donde existe visión.

La importancia de una gestión internacional

Desde 2014, la Oficina de Enlace Internacional ha sostenido una visión que hoy cobra mayor relevancia que nunca.

La atracción de inversiones no ocurre por casualidad.

Debe construirse.

Requiere relaciones internacionales.

Promoción permanente.

Vinculación con embajadas.

Misiones comerciales.

Foros internacionales.

Universidades.

Empresarios.

Fondos de inversión.

Organismos multilaterales.

Y una estrategia clara de posicionamiento internacional.

Las grandes inversiones se gestionan.

No aparecen espontáneamente.

El nuevo mapa económico

El fenómeno conocido como nearshoring está modificando la economía mundial.

Miles de empresas buscan relocalizar operaciones más cerca del mercado norteamericano.

México tiene una oportunidad histórica.

Pero esa oportunidad no llegará automáticamente a Chiapas.

Debemos competir.

Prepararnos.

Promocionarnos.

Generar confianza.

Reducir barreras.

Construir infraestructura.

Y formar talento.

El inversionista comienza en el aula

Quizá el cambio más importante no dependa del próximo sexenio.

Dependa de la próxima generación.

Necesitamos que nuestras escuelas enseñen educación financiera.

Emprendimiento.

Innovación.

Economía digital.

Inversiones.

Mercados internacionales.

Inteligencia artificial.

Negocios globales.

Idiomas.

Porque el mundo ya cambió.

Y Chiapas no puede seguir formando únicamente buscadores de empleo.

Necesitamos formar creadores de empresas.

Generadores de riqueza.

Innovadores.

Exportadores.

Y líderes capaces de competir en cualquier mercado del mundo.

El momento de decidir

Durante décadas hemos dicho que Chiapas tiene potencial.

Ha llegado el momento de demostrarlo.

No podemos seguir esperando que otros descubran nuestras oportunidades.

Debemos salir a buscarlas.

El futuro pertenece a quienes entienden los mercados internacionales.

A quienes saben negociar.

A quienes construyen confianza.

A quienes aprenden a invertir.

Y a quienes comprenden que el desarrollo económico comienza mucho antes de que llegue una empresa.

Comienza cuando una sociedad decide prepararse para recibirla.

Estoy convencido de que Chiapas puede convertirse en uno de los grandes polos de inversión del sur de México.

Tenemos ubicación.

Tenemos recursos.

Tenemos talento.

Tenemos identidad.

Lo único que necesitamos es construir una visión internacional capaz de conectar a Chiapas con el mundo.

Porque las inversiones no llegan únicamente donde existen oportunidades.

Llegan donde existe liderazgo.

Y ese liderazgo comienza formando una generación que entienda que invertir no es un privilegio.

Es una responsabilidad para construir el futuro.

Continuará… ✒️

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