Alfonso Carbonell
Los patos a las escopetas
Pues así pareciera, la verdad, lo que en la política aldeana (dixit Pepe Figueroa) está pasando u aconteciendo (je). Pues ahora resulta que, los priistas del estado en eso de llevar históricamente mano en la postulación de candidatos. Ahora, bueno al menos así se dice, escucha y ve, se están quedando con las puras migajas. Y no es que los otros partidos esos que a nivel cupular (así con u) se le han montado al PRI y esto, se sabe también, por obra de su anterior dirigente nacional y hoy defenestrado Humberto Moreira Valdés. Ah y una de las plazas negociadas fue; ¿adivine adivinador?, sí el dividido priismo chiapaneco. ¿O no señor Gleasson?
Porque resulta, ver para creer, que las senadurías por la pretendida alianza cupular entre el PRI, PVEM y PANAL, en un golpe de mesa, decidieron concederle el PRI, las dos senadurías en manos del PANAL a saber; una para la ex diputada federal y actual secretaria general de Nueva Alianza, Mónica Arreola Gordillo. Y presumiblemente uno de apellido Melgar de una fundación, importante sí, pero finalmente una fundación de una televisora pero hasta ahí. Para ello, ya ocurrió el registro de la joven Mónica. Claro está por el PANAL; más aún no por el PRI ni por el PVEM, éste último del “guero” Velasco. Es más también se habla y se habla fuerte, de que la candidatura al gobierno del estado por esta alianza será encabezada por el senador Manuel Velasco Coello del Verde, lo que ha hecho que priistas con iguales aspiraciones; más claro, la senadora María Elena Orantes López, se haya inconformado por lo que afirma categórica, que su nombre aparecerá en las boletas electorales del 1 de julio del 2012. Con o sin PRI de aval.
Aquí lo que cabe -a bote pronto- es preguntarse; primero, sobre si la o las candidaturas probables por la alianza antes referida, específicamente la señorita Arreola Gordillo tiene, no para sí sino para los chiapanecos en general, los suficientes méritos que la avalen para aspirar a representarnos en el Congreso de la Unión en una senaduría. De dónde acá esta seño se atreve aspirar a representar a un pueblo que le ha sido ajeno desde su nacimiento hasta el día de hoy. Creerá, ilusamente, que por ser hija de quién es; una de las mujeres más poderosas (de facto) del régimen gubernamental, representante de un poder omnímodo al frente del sindicato más poderoso de Latinoamérica la maestra Elba Esther Gordillo Morales, mujer es cierto, cuyo ombligo fue cortado en tierras chiapanecas, le da por ese solo hecho, insisto, la creencia (porque de hecho el derecho sí lo tiene) de aspirar a representarnos al calor de un tours político turístico decide registrase. Digo me pregunto. Y yo mismo me respondo. Creo que sí. Me queda claro.
Habrá entonces que advertir, que lo que pasa en los partidos hoy y no se excluye ninguno sobre que eso tan desgastado y en desuso y cito; de las ideología, de los principios, de las convicciones; bueno ya ni que decir del respeto a la militancia, hoy realmente cuenten ¡mucho menos se valoran en la actualidad! Con la única mira puesta en el poder, las prebendas y las jugosas dietas y salarios, la verdad ¡les viene valiendo madres todo ello! No quiero generalizar pero la verdad, muy pocos son los políticos que tan siquiera nos generen la duda de pensar que actúan de buena fe. Sabemos que la política no es un fin en sí, sino un medio para procurar acuerdos y estabilidad. Por eso creo que hoy, aún es tiempo de salvar a la política. De salvarnos todos.
Ya de salida
No dramatizo ¡no qué va! Me quedo corto. Pero ahí estarán nuevamente los votantes ello sin importar quiénes dentro de las internas partidistas resulten ungidos. Y lo mismo dará quienes sean los abanderados para la grande, la silla presidencial. Y de igual manera quiénes en las contiendas internas –de haber- para las senadurías, las diputaciones federales, las locales o las alcaldías sean hombres o mujeres, las encabecen. Claro está y de manera preponderante; quién para la gubernatura de nuestro estado. Lo que realmente importará y espero se tenga el valor moral; es decir lo que finalmente el día de la votación valdrá será; lo que usted, aquél y nosotros, en la soledad democrática, crucemos en las boletas. Así de fácil… así de complejo. Nos quede claro.
