Alfonso Carbonell
PRI vs PRI
En varios momentos atrás a partir de su histórica asunción como fuerza opositora al régimen presidencial desde el ya lejano 2000, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha vivido circunstancias que lo han puesto al borde, incluso, de su desaparición como tal. Es decir, reestructurarse empezando por cambiar de nombre. Ahora y ante la acelerada carrera presidencial hacia el 2012, los priistas, bueno al menos la clase gobernante, al parecer han entendido que auspiciar la confrontación y el divisionismo, el único escenario posible es la reiterada pérdida de la primera magistratura del país.
Así entonces y en un acto de unidad que hasta sus adversarios políticos les reconocen, los priistas se han alineado al unísono torno a la candidatura de Humberto Moreira Valdés y María Cristina Díaz, a la presidencia nacional y secretaria general del tricolor, cosa que no tiene otra señal a su opositores de que en el 2012, irán igual en comunión con un candidato de unidad a la presidencia del país. Me queda claro. Cierto es que, los enemigos embozados del PRI… se encuentran dentro del mismo PRI.
Esta aseveración no puede ser más cierta cuando vemos en el PRI local, que rumbo al relevo de la dirigencia estatal que dejara vacante la ahora diputada local Arely Madrid Tovilla y quedara en manos del también diputado local Aquiles Espinoza García, quien a su vez le cedió los trastos al ex diputado local y hoy flamante diputado federal Sergio Lobato García (¡uff!) esta maltrecha dirigencia, ello con el objeto de contender en busca de la misma pero ahora de manera estatutaria de acurdo a la convocatoria que se emita (que no se sabe para cuándo aún), decía, mejor ejemplo que los enemigos del PRI están en el PRI, ahí andan una quinteta de suspirantes encabezados por el diputado federal “juanita” Julián Nazar Morales a quien su ahijado Jorge Enrique Hernández Bielma podría ser el beneficiario directo al sumarse su padrino Julián a su candidatura que por ahí va el asunto. Otros más son el dirigente cenopista Oscar Salinas Morga y Mario Carlos Culebro, estos dos últimos sin posibilidades reales de llegar. Uno más y al parecer el “caballo negro” de la contienda es, el también diputado federal Roberto Albores Gleasson, a quien por ahí un diputado local (gran cosa) ya se ha manifestado abiertamente por su candidatura.
A modo de reflexión
Pero bueno y coincidirán, que lo comentado y enlistado anterior no tendría nada de malo ya que en toda contienda interna la competencia se da y propicia. Lo que sí y es motivo del entuerto, es la forma en que dicha contienda incluso aún no iniciada oficialmente al no mediar convocatoria por escrito, en la que las descalificaciones son su esencia principal. Así entonces, los cinco candidatos referidos han hecho bloque común contra del “Aquiles” Espinosa, a saber, candidato oficial o al menos de la señora diputada Arely Madrid. En esas andan los presuntos aspirantes a dirigir lo que queda del PRI que créanmelo, no es poco.
Al parecer pues, los priistas aldeanos no han entendido aún que de lo que se trata en el 2012, no solo es recuperar la presidencia de la república en manos panistas, sino de regresar en ese mismo año a la gubernatura estatal. Es más y si mucho me apuran en la próxima contienda por el gobierno estatal, una de las figuras agigantadas del PRI sin duda será la de la senadora María Elena Orantes López. O bien y en esa ya consolidada alianza entre el PVEM y PRI, la presencia de otro senador chiapaneco, Manuel Velasco Coello, pueda ser el que abandere la causa verde-tricolor en la contienda del 2012. Al tiempo.
Ya de salida
Pero pareciera ser que a los priistas de Chiapas, al menos parece lectura obligada, el regresar al poder estatal y federal en el 2012 no está en su agenda personal ni de grupo. Está sí y así lo muestran, la lucha fratricida por una dirigencia estatal de la que solo el puro cascarón quedará si no se aplican en la disciplina y lealtad partidista. Cierto es y lo decía Don Luis Donaldo Colosio Murrieta, que unidad no significa uniformidad, que disciplina no es sumisión y que lealtad no significa complicidad. Sin embargo, siempre los hay, de mucho o nada les servirá querer llegar a la dirigencia partidista si, en el camino como de hecho lo están haciendo, se despedazan y ventilan sus discordias a la luz pública con lo que su honorabilidad, ya de por sí maltrecha, se verá fuertemente fracturada abonando a su descredito ante el electorado.
Así entonces bajo esta perversa rueca de ataques y desprestigio, los únicos que ganarán serán sus opositores. Ah y mientras los priistas muestran los calzones públicamente, sus enemigos políticos están risa y risa al corroborar, una vez más, que el enemigo del PRI es el propio PRI: PRI vs PRI. Nos queda claro.
