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Alfonso Carbonell

Sigue la mata dando

Pues, ¡nomás eso nos faltaba! Que los ¡inches gringos!, empezando por los de Arizona, ahora se les haya metido la pendeja idea, amén claro que ello no es nuevo, de promulgar una ley antiinmigrantes que en resumidas cuentas faculta a la policía de dicha entidad, a detener a cuanta persona que bajo “sospecha razonada” pudiera ser un indocumentado. ¡Háganme ustedes el refabrón cavor! Es decir, cualquiera que por su aspecto netamente latino (o séase que cualquiera de los mexicanos asentados en dicho estado), serán víctimas de violación a sus derechos humanos.

Esta absurda ley me recuerda un pasaje que mi padre, Alfonso Carbonell Javier (q.e.p.d.), nos contaba de su estancia en los Estados Unidos por ahí a principios de la década de los 40’s del siglo pasado, cuando saliendo de su natal Villahermosa, Tabasco, con un grupo de amigos aventureros se dio a la empresa de cruzar el Río Bravo a trabajar como “bracero”. En ese entonces, les expedían una cartilla para poder trabajar “legalmente” en dicho país. Mi padre, al igual que sus compañeros de aventura, apenas cruzaban los 18 años de edad cuando influenciados por el sueño americano se lanzaron en pos de mejores oportunidades y derroteros.

Casi tres años duró la travesía que los mantuvo (a fuerzas) de ir, de la pisca de algodón al cultivo de betabel, pasando por grandes plantíos de maíz y trigo. Pero el quid del comentario es que en ese entonces, en la gran mayoría de los restaurantes, pendían en sus accesos la leyenda; “aquí no se permite la entrada a; negros, mexicanos ni perros”. Así era el nivel de racismo y de estúpida sin razón de la sociedad americana. Esto que les debió causar una gran indignación a todos, quienes como mi padre, pensaron encontrar consideración al esfuerzo que los mexicanos y latinos en general, desplegaron y quienes con la fuerza de sus brazos, al fin “braceros”, contribuían y siguen contribuyendo al engrandecimiento de esa nación.

Pero ya lo ve, en pleno siglo XXI dentro de una nación presumiblemente democrática, con un presidente de color, de tecnologías y ciencias de punta, de la economía más poderosa del mundo y primer potencia militar mundial, con todo y eso, sus viejos enconos, sus atavismos, como su rampante soberbia, no los deja crecer como seres humanos. Da lástima y lastima.

¿Qué sigue?

Sí qué sigue, es la pregunta obligada que debemos hacernos todos los mexicanos y latinoamericanos en general. Porque esta nueva afrenta a los inmigrantes, no es otra cosa que demostrarles a este núcleo de población que radicada en ese estado en particular sí, pero de igual suerte en otros con claras muestras de desprecio, de que no son bienvenidos. Que son un estorbo y una lacra social. Me queda claro.

Y ahí tiene el llamado “muro de la ignominia” que por miles de kilómetros los norteamericanos han tendido en la frontera norte de nuestro país. El incremento presupuestal solicitado para contratar a más “border patrol” a lo largo de nuestra frontera común, otra raya al tigre. Recordarán también en el largo anecdotario de muestras de racismo, a aquellos grupos civiles que se daban o dan aun a la tarea de cazar, literalmente, a cuanto ilegal atraviesa sus fronteras. Pregunto ¿qué es lo que sigue?
11 de septiembre, fin de un sueño

El once de septiembre del 2001, con la caída de las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York a manos de terroristas, la nación más poderosa del mundo mostró su alta vulnerabilidad ante esta nueva escalada de terrorismo mundial. Pero con esa lamentable tragedia, es cierto, ignominioso y deplorable, se llevó entre las patas el sueño de muchos connacionales que veían apenas meses atrás de tan fatídico evento, una luz de esperanza a la larga y acariciada reforma migratoria que vendría a darle, a millones de compatriotas y migrantes en general, insisto, esperanzas que les dieran certeza jurídica y protección a sus más elementales derechos humanos como ciudadanos de una nación, a la que por ya varias generaciones le han dado su fuerza de trabajo, su lealtad y compromiso. Sus votos y sus muertos.

¡Oh Dios, tan lejos de ti y tan cerca de los Estados Unidos! Me queda claro.

Ya de salida

Permítanme un pequeño comercial que a petición de una amiga lectora y radioescucha, me hace llegar y que tiene que ver con un evento al que convocan este próximo 2 de mayo. Pero aquí la reproduzco:
El grupo de Mujeres de este “Consejo de Ciudadanos Democráticos de Tuxtla”, es una Organización Política que hasta el día de hoy sigue luchando fiel a sus principios; nos dirigimos a Usted, para hacerle una atenta y cordial invitación, para que nos honren con su presencia al evento Socio- Político-Democrático “Mil Mujeres y Un Líder”, en el salón Venecia, de la colonia Linda Vista Shan-ka, de esta Ciudad Capital a las 14:30 horas, el día domingo 2 de mayo del presente año. Esta Organización surge del esfuerzo, somos gente de cuna humilde, los que la conformamos.

El objetivo de este evento es que haya más participación de la mujer, sobre todo que sean tomadas en cuenta, aquellas mujeres que viven marginadas, aquellas mujeres de las colonias populares, aquellas mujeres líderes, que no son reconocidas y ya es tiempo que también se les tome en cuenta, sin distingo de su origen social.

El Presidente de este Organismo, el Prof. Cosme Hidalgo Morales, que siempre ha mantenido las puertas abiertas de esta Organización y gracias a él, las mujeres de las colonias populares, no estamos en el olvido, y contamos con su respaldo y su liderazgo. Es un líder de muchos años, que proviene de una cultura del esfuerzo y no del privilegio.

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