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Alfonso Carbonell

Volver a la realidad

No cabe duda que, cuando más concentración se debe tener en los asuntos que en verdad merecen atención, no faltan temas o asuntos distractores que cual “pan y circo”, llaman la atención de la sociedad. Y no es que temas como el que hoy, literalmente, inunda las páginas de los diarios de circulación estatal y regionales e incluso nacionales y que no es otro que el caso Mariano Herrán Salvatti, caso que lo consignaba días atrás, nos viene sorprendiendo día a día como ahora lo fue (para Ripley) esa carta escrita de puño y letra por el propio Herrán, en el que consigna de manera vil y cínica -por decir lo menos, una serie de instrucciones para sus familiares y amigos empezando por poner bajo buen recaudo sus bienes (mal habidos), al tiempo de solicitar a sus “incondicionales” sin ocultar sus nombres, para que intervengan desde la esfera de sus posibilidades, se entiende, para procurar (negociar dice textual) su libertad.

Y como si eso no bastará para poner en claro (blanco y negro) su culpabilidad manifiesta, le pide a las mafias -así en abstracto aunque ciertamente señala un nombre que parece ser clave- que lo ayuden y que hagan pagar a sus “contrarios” (sic). Para ello, dice en los estertores de su locura senil, que pone a su alcance y servicio su; “alma, ciencia, sapiencia y contactos a cambio de estar fuera; ellos conocen como” y a quienes solicita también que “paguen sus contrarios”. Reitero, en los límites de la cordura.

Por eso les digo

Pues, precisamente por ello, es que tenemos y debemos ya de voltear y seguir atentos a la “realidad real”, y es esa que tiene que ver con los asuntos y las urgencias que demandan los ciudadanos. Que si bien una de las materias pendientes es, precisamente, la aplicación de la justicia, llana y clara como ciertamente ahora se está aplicando, destaco, por igual a quien haya infringido la ley; también están aquellos asuntos que tiene que ver con la, así de fácil; “levedad” del diario vivir.

Así pues, cuestiones como lo son; el empleo, la salud, la educación, el agua potable, la pavimentación de calles, el drenaje, la electrificación, la seguridad por supuesto, el abasto, los precios de los productos de la canasta básica, el transporte público, la construcción de carreteras, la seguridad social, la transparencia y rendición de cuentas ¡uff!, en fin, de un sinnúmero de rezagos y pendientes históricos, merecen, decía, mayor atención. Me refiero a la prensa, claro está. (Y al gobierno of course)

Entre Mariano y las elecciones

Así, en lo que va de unos quince días atrás hasta el de hoy, dos temas han ocupado la atención de los medios como sí, insisto, no hubiera más asuntos que merecieran su mención y su seguimiento contrastándo lo informado con la realidad. El caso Mariano Herrán decía, y el inicio del proceso electoral con la inscripción de precandidatos e inicio de precampañas, son “los temas de hoy”. (Tururú tururú)

Y es precisamente de este último, que las aves de rapiña, sí esas que se aparecen en tiempos electorales, levantan el vuelo sobre las cabezas (al fin carroñeros) de los que habrán de picotear a petición expresa de sus amaestradores. Así también, pero la verdad con una falta de la más trivial de las “éticas” a las que podría recurrirse en aras del oficio periodístico, ah, y además con una predecible e inocente redacción que perderían un concurso entre párbulos, se avientan un perorata impregnada del mayor número de adjetivos descalificativos imaginables al no tener recursos ni argumentos para sustentar su crítica y cren suplir sus evidentes deficiencias recurriendo a un diccionario de sinónimos.

Pero no es ese el caso. Total a mi que me importa que tal o cual “analista” quiera evidenciar su estulticia y quizá, sólo quizás, su hambre… periodística, ante sus presumibles lectores. Flaco favor le hacen a sus editores agarrar broncas personales con tal o cual personaje político – y partido- sobre todo de los ya conocidos pre o candidatos.Peor aún, cuando son precisamente los editores, quienes les instruyen u ordenan a sus colaboradores, a que enfoquen sus baterías en contra de la institución que fuere y peronaje que se tratare. A veces, se sabe en ambos casos, es porque el “arreglo” económico o convenio, no satisfizo las necesidades del periodista en particular o periódico en general. De cualquier modo, reprochable.

Ya de salida

La verdad, si la hubiera en las relaciones prensa-instituciones (políticas, gubernamentales o privadas da igual), no es así como los medios de comunicación y los que en ellos laboramos, como podemos contribuir a la construcción de una sociedad más justa y democrática. Sí, y eso no está a discusión ni habrá alguien que lo regatee, son los medios y los periodistas, a los que corresponde la tarea fundamental de convertirse en interlocutores entre el poder y la ciudadanía. Por ello mismo, la crítica, el señalamiento abierto y certero sobre del comportamiento de hombres e instituciones, la denuncia pública y el cotidiano contraste de lo que se dice y lo que en realidad se hace, son tareas inherentes al oficio periodístico.

Pero no es, considero y estoy cierto pudieramos compartir el concepto, en el denoste, en la diatriba, en la falta de respeto sobre todo de la vida privada, de las descalificaciones a priori, del insulto y mofa, como transmitirán a sus lectores el perfil y contenido -bueno o malo- del sujeto e institución que se trata. Mucho menos que con un cúmulo de improperios e imprecisiones, contribuyan al lector a formarse opinión. Sólo lo confunden, atiborran de basura y los hartan. Así la “fama pública” de la que por sí gozan quienes nos dedicamos al medio, simplemente se confirma. (Me queda claro) Así es que ¡Juicio Kamarradas!

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