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Alfonso Carbonell

“Dedicado a los chavos y chavas de corazón”

Día de la juventud

Aunque usted amigo(a) lector y su servidor ya estemos (¡estemos kimosaby!) como diría la chaviza; más “viernes” que “jueves” (traduzco: más viejos que jóvenes, respectivamente), supongo se enteró de que ayer martes 12 de agosto, se celebró el Día internacional de la Juventud. Aquí y en China. Por supuesto.
Porque a propósito de juventud y China, país donde hoy se llevan a cabo los Juegos Olímpicos en su XXIX versión, miles de jóvenes de todo el orbe se encuentran compitiendo -en buena lid- en varias disciplinas deportivas para enseñarle al mundo entero hasta dónde, en base al alto espíritu olímpico que los impregna, se puede llegar más alto, más fuerte y más rápido. Porque si bien el Barón Pierre de Coubertin (padre de la era moderna de estos juegos) consideraba, recordarán, en su ya frase celebré aquello de que, en el juego; “lo importante no es ganar sino competir”. ¡Bueno joder!, que con el correr de los tiempos esta frase gentilmente acuñada se ha transmutado a; “lo importante no es competir sino ganar”, hasta convertirse en nuestros tiempos en lapidaria frase así inscrita que en el juego: ¡lo único es ganar!

Y hago el alcance y parangón, porque en nuestros días la competencia o competitividad así llamada en el campo de la administración y economía, es lo que marca y define a las sociedades actuales, sumidas o inmersas en un mundo globalizado en los que quienes no aprenden y transforman o de mínimo aprenden y se adaptan, sucumbirán irremediable, irremisiblemente e irreparablemente ante la nueva realidad mundial. O lo que es lo mismo y recurriendo a esta inconmensurable “oda al saber” del ingenio popular mexicano que consigna: “que los de adelante corren mucho y los de atrás… -no- se quedarán”. (Tras, tras, tras)

El espectro (¡ay nanita!)

Y es en este espectro ya instaurado en nuestro presente e inescrutable futuro asediado por la globalización, al que los jóvenes deben de ir sin mayor dilaciones aprendiendo a pasos agigantados para poder hacer frente, al menos con mediano éxito, a una sociedad altamente competitiva en todos los terrenos del hacer y quehacer sociales. La ciencia y la tecnología, se convierten en herramientas tan elementales hoy como aquella que para los chinos -y de eso hace ya siglos- representó, por ejemplo, el descubrimiento del papel y la tinta china, así de simple. Tanto es así que hoy también, para esta misma cultura milenaria y se reconoce que sin abandonar sus raíces y tradiciones; su identidad, están convertidos en una potencia mundial tanto en lo económico y financiero, en lo científico y tecnológico como recientemente en lo militar y ahora, está visto, en lo deportivo.

A modo de reflexión

Pero no es el propósito de este “Comentando” hablarles de los chinos, no. Mis respetos pero no. Es sí, destacar lo importante que es y debe ser para un país sus jóvenes, para alcanzar las metas que se propone. Sus sueños. Considerar así, sin tibiezas ni mojigaterías, que hoy los jóvenes las mujeres y los hombres, están llamados a ser los protagonistas de los cambios que necesita y urge la sociedad toda. Que sin su participación, corresponsabilidad y compromiso, la sociedad que añoramos la que quizás sólo este presente en nuestros sueños pasados en los “idus de marzo”, jamás puedan llegar a concretarse.

Porque no solo estoy hablando o me refiero únicamente, a esa concepción social del mundo que nos procura comodidad y bienestar; incluso ni siquiera a categorías tan importantes como la educación, el empleo y la salud. No. Están también y de manera significativas, las del compromiso de estas nuevas generaciones de reconstruir una nueva filosofía de vida que les guíe y ayude a concebir una verdadera ideología que les dé valores y una razón de ser. Algunos de nosotros nos tocó construir como estudiantes un Gran Movimiento Social en el país en aquellos aciagos días de 1968; ahora, sus miles de muertos y desaparecidos de la Plaza de Tlatelolco, nos deben y les deben a ustedes jóvenes chiapanecos, de merecer consideración y respeto.

Ya de salida

Los tiempos, por fortuna, han cambiado para bien del país y de los mexicanos todos. Grandes siguen siendo los rezagos y las carencias la deuda histórica con los que menos tienen y que resultan ser los más. Todo un reto. Pero será, no hay de otra, con el concurso de los chicos y chicas de hoy (tururú tururú), que lo que nos falta por avanzar en democracia y justicia social (y no es comercial partidista) finalmente sean alcanzadas.

Caso contrario, de seguir en la “suave” (o como dicen los chavos, con todo respetín “en la pendeja”) poco muy poco será lo que se logre avanzar en éstas como otras materias. Ustedes jóvenes, ustedes tienen ¡la última palabra! (Me queda…mmm, no tan claro, ¿peeero? siempre lo hay.)

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