MIGUEL ANGEL CARRILLO BARRIOS
85% DE MUJERES EDUCADAS A LA SUBORDINACIÓN MASCULINA MÉXICO
*Los embarazos complicados, su explotación laboral, los atropellos machistas y los tabúes base cultural.
Será a partir del 9 al 11 de este mes cuando de la mujer, con motivo al día de la madres, se hable hasta la saciedad de ellas, las festejarán con cohetes, mariachis, oraciones y toda una cargada de parabienes que al final de cuentas, quedarán en una mera adulación, como ha quedado desde hace miles de años. 85 de cada 100 mujeres, aceptaron rotundamente haber sido educadas para la subordinación al género masculino, bajo algunas premisas sobresalientes como: “aprende a hacer las cosas de la mujer, sino, cuando tengas tu marido y tus hijos, serás una pésima madre y lo primero que hablarán es de la familia al no darte una educación para hacer los quehaceres del hogar”. Pareciera que la educación para la subordinación es una religión, de paso, es aprobada por la sociedad casi en general, por el Estado, por la Iglesia, tres grandes monstros que han permitido esa subordinación, que pareciera hoy se contradice a corrientes de pensamientos crítico como la liberación femenil, la de equidad y género, los resquicios de la emancipación femenil y otras que solamente medio operan en las zonas urbanas más no en las rurales, donde la mujer sigue siendo educada para la subordinación masculina.
De la mujer en este 10 de mayo, no se hablará de su triste situación en los partos complicados, que es donde miles de personas pierden la vida, quizá porque su condición económica es paupérrima, el lugar donde vive está distante de algún nosocomio que la pueda socorrer y evitar su muerte. En las zonas indígenas del país, para la mujer indígena, le está vetado, por usos y costumbres, que sea un médico varón que la asista durante el parto y regularmente así lo asimilan, tanto el hombre como la mujer porque así fueron a educados y a consentir que sólo el varón que tienen por esposo debe verles sus partes púdicas, todas aquellas que tienen un parto complicado encuentran la muerte irremediablemente la mayoría por el “lazamiento” torácico del bebé, por tener cuello uterino estrecho, por la una mala posición del bebé al dar a luz. Pero dentro de esto también existen otras circunstancias que constantemente ha ido avanzando como lo es la concepción maternal de una mujer diabética u obesa, que son personas que al embarazarse pasar a ser embarazos de altísimo riesgo. Se estima que a cada 10 minutos muere una mujer por padecimientos cancerígenos pero principalmente el cáncer de mama y otros que son frecuentes. Pero aparte de la triste situación de las mujeres, principalmente indígenas y de las zonas rurales, viene aparejada otra de las desgracias que es la descalcificación acelerada al amamantar sus hijos, así como por otros fenómenos o procesos naturales en la mujer. Como si fuera poco, la mujer aparte de ser educada para ser subordinada desde el núcleo familiar, sufre tanto en las zonas rurales como urbanas, los constantes atropellos del maltrato machista en su mayoría, pero el problema es aún más acentuado en las zonas rurales, donde la mujer que levanta la voz a su marido es tomado por la sociedad como una falta de respeto a los usos y costumbres. Se estima que muchas mujeres encuentran la muerte luego de ser atropelladas o golpeadas por su esposo, pero la mujer en su mayoría, omiten levantar su voz ante las agresiones bajo el lema de que en la casa de los padres, es típico escuchar aquellas frases de: “en esta casa no se acepta la palabra divorcio” o aquellas otras de “aprende a ser buena hija para que sean buena madre” , que es desde donde psicológicamente la mujer, desde niña está educada para obedecer y supuestamente para constituirse en maestra de la escuela informal para educar sus hijos según su género; es decir, al varón siempre le dirá que “sólo las mujeres lloran”, y a las niñas se les malmirará cuando la sorprendan jugando armas o caballos. La mujer campesina, jamás llegará un día a tener una quincena en sus bolsillos, porque no trabajan y serán siempre los varones quienes manejarán y administrarán el poco ingreso y serán éstos quienes también asumen la responsabilidad de proteger ese hogar. Pero más grave resulta la segregación racial que sufren las mujeres indígenas campesinas, quienes en su mayoría sufren discriminación por las mujeres ladinas, de la ciudad y con estudios superiores. Son las mujeres que por ser indígenas, mujeres, campesinas y pobres, están educadas para obedecer, en la mayoría de los casos, producto de ello se genera la explotación laboral admitida por la sociedad y rechazada por las leyes nacionales; sin embargo, todos esos factores son asimilados como normales por la sociedad, el Estado y la iglesia, tres de los monstruos que sustentan el poder supremo en todas las naciones del mundo.
Pero aquí lo importante sería preguntarnos, ¿qué hemos hecho para el equilibrio del trato entre los seres humanos?, nada, completamente nada. Las corrientes críticas de pensamiento han logrado quizá, empezado a hacer conciencia e incluso a humanizar las leyes, pero como éstas están o son aplicadas por los hombres, las cosas siguen igual o peor, pues es urgente pensar en un equilibrio que nos conlleve a la armonía, a la solidaridad y a esa verdadera equidad de razonamiento y de acción.
