Javier Corral Jurado
Como no era frecuente dentro de esa cámara industrial, que acostumbraba sellar sus acuerdos bajo juramento de cofradía y disciplina priísta en aras de ofrecer la imagen de una indisoluble unidad —siempre colocada como amenaza a quien se le opusiera—, la de la Radio y la Televisión pasa por un momento de profunda división que, si los planes de varios concesionarios de estaciones de radio permanecen firmes, puede llegar a una escisión. De hecho están proponiendo formar otra Cámara, exclusivamente para la radio, y aunque el camino se presenta largo y complejo, no es imposible.
La historia del descontento se centra en el uso y manipulación que Televisa ha hecho de esta cámara empresarial para el impulso de sus muy particulares intereses; la manera en que miente, engaña o chantajea a sus propios compañeros; y el dominio que ejerce desde hace ocho años en el consejo directivo imponiendo a sus presidentes para asegurarse subordinación y apoyo incondicionales a sus planes, varias veces ni siquiera compartidos con el resto de los afiliados.
Por supuesto, no es reciente la insatisfacción de algunos por ese manejo, acumulado en la última década, soterradamente mantenido y expresado en voz baja. Pero es ahora cuando cobra una mayor visibilidad y tono, pues circulan en internet diversas quejas de radiodifusores sobre “la gran inconformidad y sentimiento de hartazgo que existe por la creciente y excesiva injerencia que ha tenido y tiene Televisa en los asuntos más importantes que se deciden en el seno de la industria”.
El asunto más relevante es la convocatoria abierta entre todos los concesionarios de radio de la República, locales y nacionales, que han hecho los directivos de la asociación Radiodifusores Independientes Organizados (Radio, AC), Roque Chávez López y Heriberto Guízar Ayala, para constituir este próximo 15 de agosto de 2007, a partir de las 12:00 horas, la Cámara Nacional de la Industria de la Radio, con base en los acuerdos tomados en su asamblea general del pasado 20 de junio en la ciudad de México.
En una misiva enviada el 26 de junio del presente año al mismísimo presidente del actual consejo directivo de la CIRT, Enrique Pereda Gómez —concesionario de Radiorama en la zona Occidente—, Roque Chávez y Guízar Ayala explicitan la propuesta y las consideraciones en que motivan lo que llaman una medida indispensable: “Las reformas a la Ley Federal de Radio y Televisión de abril del año pasado y la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la controversia constitucional planteada han sacado a la luz algunas cuestiones que afectan gravemente a la radio y su posibilidad de desarrollo”.
Entre los aspectos que cuestionan, de los siete puntos que enlistan, se destaca: “Los representantes de los grandes grupos de tv con total desprecio e indiferencia a los derechos y necesidades de los concesionarios de radio, promovieron reformas legislativas y reglamentarias al marco legal de la radiodifusión, buscando su exclusivo beneficio. Una vez que la tv promovió sus reformas legales, ahora sí y para darle una aparente orientación de interés de la industria, manipuló a la CIRT sin el menor recato y discreción, cabildeando a su exclusiva conveniencia una reforma a la ley que, se insiste, no beneficiaba en nada a la radio, pero, eso sí, echando a la industria de la radio como carne de cañón por delante, como ha sido su costumbre a través de los años, en diversos temas del interés particular de la tv.
“Las reformas legislativas y sobre todo la forma en que éstas fueron operadas por los representantes de las televisoras han causado gran indignación entre actores políticos, principalmente legisladores y partidos políticos, que han sido atacados por la televisión y que son los que ahora han anunciado nuevas reformas legislativas, que se prevén sumamente agresivas contra la industria. Después de la resolución de la Corte, funcionarios de las televisoras han tenido el descaro de presentarse en la CIRT señalando: ‘La televisión no tiene problemas, ya consiguió la transición digital, que se preocupen los radiodifusores, ya que su digitalización está en duda’; ¿qué les parece? Nos meten en el problema con una reforma absurda y nos dejan con los riesgos enfrente”.
No sólo en la convocatoria de Radio, AC, sino en diversos comentarios y comunicados, el malestar hace referencia insinuada o directa a la persona del licenciado Javier Tejado Dondé, funcionario de Televisa, “por la forma prepotente con la que manejó y cabildeó la ley”; “cada vez son más las voces que señalan a Tejado como el principal responsable no sólo de que la industria haya caído en fuerte desprestigio, sino también de que pronto se empiecen a sentir los estragos que provocará la no aprobación de la ley si no se toman las medidas pertinentes para evitarlo”, me cuenta en el anonimato un radiodifusor independiente.
En efecto, Tejado ha puesto, encima de las ya engorrosas instrucciones de sus patrones, un estilo personal de difícil procesamiento en las relaciones humanas que recorre el país amenazando o perdonando la vida a políticos en nombre de Bernardo y Emilio —en ese orden—, y no debe extrañar que sea hoy uno de los mayores incentivos para esa irritación, pues esa manera de actuar la ha puesto en práctica hacia sus colegas.
La forma abusiva con que esa empresa actuó en el Poder Legislativo para sacar adelante su proyecto de ley ya ha tenido sanción por la decisión de la Corte; sin embargo, es posible que ese lance le traiga mayores consecuencias y que la prepotencia de sus operadores tenga castigo a manos de los “aliados” que siempre usó, y parece que ya no están dispuestos a permitirlo.
Profesor de la FCPS de la UNAM
