Córdova y el beso del hombre-vampira
La ex de Fox con McCain
Katia D´ Artigues
Sucedió el sábado. El escenario: la marcha contra la homofobia, el estigma y la discriminación. Lupita o Jorge 2000, un guapo transexual, integrante de un grupo que se hace llamar Las Vampiras de la Noche, se acercó para saludar a José Ángel Córdoba Villalobos, e intentó darle un beso. El secretario de Salud inclinó su cuerpo hacia la derecha (tenía que ser) para esquivar el beso que quedó en el aire.
Se disculpó diciendo que no podía aceptar el beso porque iba muy pintada y su esposa lo regaña.
¡Tanto que había trabajado el doctor Córdova su imagen para aparecer como un hombre respetuoso a la diferencia!
El segundo error vino poco tiempo después, fruto (sí, también hay que aceptarlo) de los integrantes de la marcha que discriminaron al secretario y otros funcionarios que participaron. Abuchearon y gritaron cosas francamente homófobas. Los dejaron marchar solos y no los alcanzaron.
Cuando los reporteros le preguntaron sobre esto, dijo:
—Hay que aprender a tolerarnos. Nosotros hicimos nuestro esfuerzo, cumplimos con nuestro compromiso, venimos con quien nos invitó…
Oh-oh. Dijo “tolerar”. Que había sido un “esfuerzo”…
¡México es la sede de una de las más importantes conferencias contra el sida y el funcionario de salud federal habla de “tolerar” y no de “respeto”!
Si fuera cualquier otra persona, quizá lo justificaría: diría que ha avanzado mucho en su posición como diputado opositor a la píldora del día siguiente; o en su crítica a los spots anti homofobia que dijo eran “promoción” de homosexualidad. Le reconocería que, pese a sus “convicciones”, ha sido un secretario institucional.
Pero no lo haré porque uno no debe tolerar —aquí sí bien usado—, como ciudadanos, que haya funcionarios que no den el ancho aunque sea sólo a nivel de declaración.
Porque Córdova, con ese gesto, con esa palabra, y también la multitud “fuenteovejunesca” que abucheó y gritó, demostraron, ambos, algo: lo lejos que estamos en verdad de abrazar la diferencia. Celebrarla.
Y a todo esto, ¿por qué no fue Marcelo Ebrard?
Muchos se preguntan si ahora que Fox regresó a hacer campaña, lo va a hacer su esposa, Martha. Quién sabe… pero la que sí está haciendo campaña, ¡pero para John McCain! es nada menos que Lillian de la Concha, su ex esposa.
Por correo electrónico promociona una cena con el candidato republicano el próximo 17 de agosto en El Paso, Texas. Sólo hay 14 lugares y el “boleto” cuesta 100 mil dólares por persona. Si quiere usted una reunión en privado “prácticamente con el próximo Presidente de Estados Unidos”, como dice en el texto, la “aportación” es de 1 millón 200 mil dólares…
Me cuentan que el dictamen ya está listo y se dará a conocer pronto. El Trife apoyará la iniciativa de anular las elecciones del PRD. ¿Y ahora, qué harán? ¿Y cuándo? ¿Se repetirá el cochinero? ¿Podrán llegar a un acuerdo?
No solo de VIH-sida vino a platicar el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Cenó con el presidente consejero del IFE, Leonardo Valdés y con la titular del Trife, Maricarmen Alanís.
¿Otro Compló? El famoso General Sergio Aponte Polito denuncia que autoridades de Baja California maquinan en su contra. Los acusa de “intriga, dolo, calumnia, resentimiento y frustración” y defiende al mayor retirado, Justo Buenaventura, quien, dice, fue quien disparó accidentalmente un arma.
Aponte es un hombre controvertido y también muy querido por los bajacalifornianos. En la carta devela el porqué salió a decir todo esto; también, le acaba de pedir al general secretario que lo deje estar al frente 1 año y meses más para cumplir 50 años de servicio activo y hacerse acreedor a una medalla. Y es que el próximo 18 de noviembre tendría que retirarse al cumplir 65 años de vida.
Ellos lo dijeron:
—A España le interesa que México produzca más petróleo y hay un interés de los empresarios españoles en participar de ese aumento de la producción: la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, citada por El País.
—¡Estamos trabajando, güey!: Marcelo Ebrard, con micrófono abierto, a un transeúnte que le gritó.
