72 migrantes masacrados
Katia D’Artigues
La tragedia registrada la semana pasada en Tamaulipas, donde fueron ejecutados 72 migrantes ilegales de centro y sudamérica, que solo estaban de paso en nuestro país para ir en busca del sueño norteamericano, muestra una cara más del grado de inseguridad que se vive en México, principalmente en la zona norte y que ha creado otro negocio para la delincuencia organizada
La noticia literalmente dio la vuelta al mundo y no es para menos. Fue por medio del relato de uno de los ecuatorianos sobrevivientes, quien pidió auxilio a los elementos de la Armada de México.
Relató la forma en que sus compañeros de viaje, 58 hombres y 14 mujeres, fueron secuestrados por presuntos integrantes de Los Zetas. Les dijeron que serían sicarios, a cambio de un salario de mil dólares mensuales, a lo que se negaron. Por eso, el grupo criminal decidió matar a todos.
Este joven ecuatoriano logró salir vivo, debido a que los delincuentes lo creyeron muerto. Finalmente pudo huir y pedir auxilio.
–Yo me salvé porque me creyeron muerto, pero antes de correr a pedir auxilio, escuché gritos y más disparos que venían desde el rancho
Pero también hubo llamadas para pedir rescate por algunos de ellos, con lo que de alguna manera se comprobaría que sí fueron secuestrados. Así lo relató Daniel Boche, padre de uno de los cuatro guatemaltecos quienes se encontraron ejecutados.
Boche señaló que en el fin de semana pasado, comprendido entre el 21 y 22 de agosto, recibió llamadas de personas con acento mexicano quienes le pidieron rescate por su hijo, quien iba acompañado de dos de sus yernos también. Todos fueron masacrados.
En el caso del ecuatoriano que logró sobrevivir, el coyote que prometió llevarlo a suelo estadounidense, le cobró 11 mil dólares por trasladarlo.
Ahora se sabe que su familia fue amenazada por esta persona, a fin de que no proporcione datos para dar con su paradero. El gobierno de Ecuador ya anunció medidas de protección para la familia de este sobreviviente, toda vez que su identidad irresponsablemente fue expuesta.
Por lo que toca al gobierno mexicano… el Presidente Felipe Calderón calificó como “bestias” a quienes asesinaron a este grupo de personas
Además, se anunció que se dará una visa humanitaria a este sobreviviente. Esta decisión la dio a conocer la titular del Instituto Nacional de Migración, Cecilia Romero, quien, debemos reconocer, tuvo una reacción por demás tardía al momento de conocer esta tragedia.
De hecho, partidos de oposición exigieron la semana pasada su renuncia al cargo, ante su lenta reacción.
El sábado pasado se dio a conocer que el ofrecimiento para recibir esta visa fue rechazado por el propio sobreviviente. Desea regresar a su país, por lo cual, el gobierno de Ecuador envió a su ministro de asuntos migratorios para su repatriación.
Y lo que son las cosas, sea casualidad o como quiera que lo veamos, pero nuestra canciller, Patricia Espinosa estaba de gira por Ecuador cuando fue informada sobre la múltiple ejecución.
Seguramente nuestro gobierno jurará dar todas las medidas de protección para quienes intervengan en las investigaciones. Pero hay que reconocer que los hechos muestran el nivel de impunidad e inseguridad en que estamos viviendo. Para muestra otro trágico “botón”: Roberto Javier Suárez Vázquez, el agente del Ministerio Público que inició las investigaciones sobre este caso, fue asesinado el jueves pasado.
La PGR dio a conocer que ya atrajo el caso, a fin de realizar las investigaciones sobre esta múltiple ejecución.
Mención aparte merece el rol que jugaron medios de comunicación nacionales, principalmente, al publicar la identidad de este ecuatoriano, con nombre y fotografía. Autoridades de ese país solicitaron que fuera respetada su integridad y dejaran de publicar datos específicos sobre su identidad.
Pero lamentablemente este ha sido un problema que quizás nuestras autoridades no han visto, o no han querido reconocer, sobre la violación a los derechos humanos que extranjeros ilegales sufren a lo largo y ancho de nuestro país para llegar a la frontera norte de manera clara. Y no sólo ellos: ¿cuántas veces exhiben a presuntos delincuentes detenidos dando por hecho su culpabilidad? En este país hay que revisar qué entendemos por presunción de inocencia.
Ahora, les presento un resumen ejecutivo sobre el botín en que se han convertido para la delincuencia organizada los indocumentados que atraviesan nuestro país.
En septiembre del año pasado, José Luis Chea Urruela, embajador de Guatemala en nuestro país, daba una voz de alerta ante el negocio en que se habían convertido las personas que migran en calidad de ilegales centroamericanos para los grupos delictivos.
Según sus cifras, este negocio dejaba ganancias de unos 25 millones de dólares… ¡mensuales!
Pero ojo, el mapa que él manejaba para esta situación, no comprendía la zona norte del país, sino era Campeche, Yucatán y Tabasco… Es decir: dinero para pasar a México, que ya llegar a Estados Unidos es otro precio
Esta teoría no tiene nada de irreal, por así llamarlo. En Junio del 2008, un grupo de 40 cubanos decidió entregarse a las autoridades migratorias, ante la imposibilidad de alcanzar la frontera norte: un comando armado secuestró a más de 30 isleños quienes intentaban cruzar el país. Se preguntarán ¿cómo lo lograron? Fácil, los secuestraron con todo y el camión que los trasladaba.
En mayo pasado, un grupo de centroamericanos, armados con la esperanza de llegar a la frontera norte, y quizás también con palos y piedras, se enfrentó a un grupo de delincuentes que desengancharon los vagones del tren que los trasladaba, a fin de hacer detener la maquinaría y lograr secuestrar a los ilegales.
No era fácil oponerse a esto, toda vez que los delincuentes iban equipados con armas de alto poder.
Y es aquí donde muchas preguntas se cruzan. ¿Cómo es posible que ninguna autoridad local, municipal, estatal, federal no vieran nada? ¿Habrá autoridades coludidas?
En Junio del 2009, la Comisión Nacional de Derechos Humanos presentó su “Informe Especial sobre los casos de Secuestro en contra de Migrantes”, donde se detallaba una investigación realizada entre septiembre del 2008 y febrero del 2009. Según sus cifras, tan solo en estos seis meses, 9 mil 759 migrantes habrían sido secuestrados.
De hecho, de acuerdo con Mauricio Farah Gebara, ex quinto visitador de la CNDH, los abusos en contra de los ilegales, están documentados desde el 2006. Según sus experiencia en estas investigaciones, anualmente 20 mil migrantes podrían ser secuestrados.
Apenas en julio pasado, diversas organizaciones defensoras de Derechos Humanos, entre ellas el Centro Miguel Agustín Pro; la Casa del Migrante, de Saltillo, y el obispo Raúl Vera, indicaron que cada año, en nuestro país, son secuestrados 18 mil migrantes. Es decir, aproximadamente 49 al día.
El pasado sábado, en Saltillo, Coahuila, indocumentados que se encuentran en esa ciudad esperando poder alcanzar territorio estadounidense, marcharon –con el rostro cubierto en parte del recorrido– para protestar por el asesinato de los 72 ilegales la semana pasada.
Mañana, en Nogales, Sonora, inicia el XI Taller Nacional de Capacitación Área Pastoral de Migrantes, donde participarán encargados de las casa hogar para estas personas. Seguramente habrá más reacciones sobre la difícil situación que se está viviendo –y desde hace ya mucho tiempo sin que hubiera sido antes nota– en el territorio nacional.
Participarán representantes de los 49 albergues y 10 casas para el migrante distribuidas en todo el país.
Como podemos ver, el panorama no es nada alentador. Si en muchos casos, sabemos de los abusos que los propios mexicanos sufren en su propio territorio para llegar a la frontera norte, ¿seremos capaces de dar protección a extranjeros que están de paso por México? ¿es un nuevo ejemplo de que después del niño ahogado tapan el pozo? ¿anunciaremos al creación de nuevos organismos, como el Grupo Beta para dar protección a los ilegales? ¿Qué pasará?
Espero sus comentarios, estamos en cibercontacto…
