Cambio climático y capitalismo salvaje

Enrique del Val Blanco

El cambio climático, tema tan famoso en estos días gracias sobre todo al otorgamiento del Premio Nobel de la Paz al señor Al Gore, ha puesto sobre la mesa de la discusión el papel que juega el capitalismo salvaje que se está desarrollando en todo el mundo, incluso en el país que eufemísticamente todavía se dice comunista, la República Popular China.
Por supuesto que el señor Gore poco menciona el tema del sistema económico como causante principal del cambio climático. El que fue vicepresidente de uno de los gobernantes más corruptos y mentirosos que ha tenido Estados Unidos, tal y como se demuestra en el libro de The Clinton crack-up del periodista R. Emmett Tyrrell, ahora se ha convertido en un efectivo defensor de la continuación de este sistema económico, pero con otra cara y que de cualquier manera seguirá destruyendo el ambiente.

El problema con los planteamientos del señor Gore es que no hacen distinción alguna sobre quiénes son los responsables de la crisis ambiental que estamos viviendo y que se agrandará con el paso del tiempo, al hacer un llamado a todos para que modifiquemos nuestro esquema de vida. La realidad indica que quienes han sido los grandes depredadores de los recursos naturales son muy pocos, en detrimento de la gran mayoría de los pobladores del planeta a los cuales el señor Gore les pide mayores sacrificios en beneficio de la tierra. Así, en abstracto. Cualquier persona se preguntará: ¿de qué tierra estará hablando el premio Nobel?

Ya no se pueden exigir más sacrificios a quienes durante toda su vida han vivido en la miseria, mientras que en los países ricos continúa el consumo a toda velocidad, ligado al desperdicio de recursos y, lo que es peor, que los tigres de la economía asiática, China e India, en su patrón de desarrollo mantienen la idea de tener los mismos niveles de consumo que los estadounidenses. Pero estamos hablando de niveles de desperdicio de recursos ahora multiplicado por millones de personas que quieren automóvil, refrigerador, computadoras, etcétera.

Uno de los grandes dilemas, y que tiene que ver con el sistema económico imperante, es que ahora que por fin algunos cuantos, aunque en los casos de China e India estos cuantos puedan ser millones, tienen la oportunidad de tener lo que ven diariamente en los medios de comunicación, se les debe negar el acceso en aras de evitar la destrucción del planeta y el cambio climático, sin hacer nada contra los que lo tienen todo en los países desarrollados.

Un asunto que está ligado al cambio climático, aunque no lo parezca, es lo que está ocurriendo en el mundo de las finanzas, con la crisis económica originada por los créditos hipotecarios otorgados por algunos bancos sin muchas garantías, producto únicamente de la avaricia y de ganar más dinero para dar buenos resultados a los accionistas, sin importar cumplir o no con las regulaciones.

Ahora vemos que en el mayor grupo bancario del mundo, el Citigroup, dueño en nuestro país de 100% de Banamex, su presidente ha renunciado debido a una caída de sus beneficios en cerca de 60% en el tercer trimestre de este año, lo que le significa a dicho banco pérdidas de cerca de los 10 mil millones de dólares. El Citigroup, ese monstruo de 300 mil personas en todo el mundo y que trató de abarcar todo, es decir, ser el número uno, desde luego a cualquier costa como es la regla del mercado, empieza a caer y de paso a llevarse entre las piernas a muchas personas. Pero esto, como lo mencionamos, es resultado únicamente de la avaricia de unos cuantos y por la cual tenemos que pagar todos. ¿Cómo es posible que haya fortunas tan grandes en el mundo, si no son producto de la especulación y la avaricia?

Ahora surge el nombre de un personaje de la India, el señor Mukesh Ambani, que supuestamente desbancará a nuestro compatriota, el señor Carlos Slim, como el hombre más rico del mundo y que entre las locuras de desperdicio que hace es mandarse construir una torre de 27 pisos para su familia, de seis miembros, más los apartamentos un poco más modestos como es natural para los 600 empleados de la casa familiar. También, con motivo del cumpleaños de su esposa le ha regalado un avión airbus valuado en 60 millones de dólares. Nos preguntamos: ¿cómo es posible que en países del tercer mundo se hagan fortunas personales tasadas en más de 50 mil millones de dólares? Éstas sólo pueden ser posibles gracias a la avaricia, la especulación y muchas veces al contubernio con los gobiernos.

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó a finales del mes pasado un informe que claramente marca la situación actual del mundo. En él los expertos argumentan que la privatización generalizada de los recursos y de los servicios sería el peor de los escenarios desde el punto de vista del medio ambiente, poniendo de manifiesto la degradación del clima, de la biodiversidad, de los suelos y de los recursos acuíferos. Destacan, por ejemplo, que en materia de superficie de tierra disponible por habitante, ésta se ha reducido tremendamente en 100 años y ha pasado de 7.9 hectáreas en 1900 a 2.02 hectáreas en 2005.

Sin duda, más que preocuparnos, debemos ocuparnos del problema del cambio climático, pero a la vez de modificar el sistema económico vigente. Quizás Tabasco es el mejor ejemplo, de confirmarse lo que muchos ya están comentando como causas de la terrible inundación sufrida y que va más allá de un fenómeno natural, al vincularse con el asunto de la generación privada de electricidad que, supuestamente, por no afectarla sucedió el percance. Seguramente habrá una investigación; de confirmarse la versión, se demostraría una vez más que este capitalismo salvaje, del cual nuestro país forma parte importante, es el verdadero responsable del cambio climático, más allá de la versión edulcorada que el señor Gore está difundiendo por todo el mundo.

Analista político y economista

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