Arcano Político

Crónica de un fracaso anunciado

Por Mario Luis ALTUZAR SUÁREZ

Ciudad de México.- Ratificar los insuficientes acuerdos de la fallida cumbre de Copenhague en 2009, es la aspiración de la conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se inaugura el 29 de noviembre en Cancún, México. Fuentes diplomáticas del organismo internacional y del anfitrión mexicano, concuerdan en que habrá “”progresos pero no acuerdo” en reunión de Cancún sobre el clima que concluirá el 10 de diciembre, lo que representa otro fracaso.

El secretario general adjunto de la ONU, Robert Orr, dijo que es poco probable que se llegue a un acuerdo final en la conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que comienza en Cancún, México el próximo lunes.

Sustentado más en la esperanza y buenos deseos que en indicios concretos, el funcionario piensa que los progresos serían en áreas como la protección de los bosques en países en desarrollo, transferencia de tecnología y el establecimiento de un fondo para ayudar a las naciones más pobres a mitigar los efectos del cambio climático.

Dicho en otra forma, esperan que los empobrecidos países del mundo paguen los costos de la devastación climática de las potencias industriales que, por ejemplo, Estados Unidos contribuyen con el 25 por ciento de emisiones de gases invernadero.

“Mientras más nos demoremos (en llegar a un pacto final sobre el cambio climático) más pagaremos en vidas y dinero”, remarcó Robert Orr.

El secretario general adjunto de la ONU anunció que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, intervendrá en la cita de Cancún, el 7 de diciembre próximo.

Por su parte, Juan Manuel Gómez Robledo, subsecretario para temas multilaterales de la cancillería, en Cancún sólo aspirará a ratificar las metas propuestas en Copenhague sobre reducción de gases de efecto invernadero.

Dijo: “hemos hecho todo lo posible por no repetir lo que se hizo el año pasado en Copenhague, donde se pensó que por el sólo hecho de que hubiera más de 120 jefes de Estado se daría casi, de una manera mágica, la solución a los problemas, lo que no quiere decir que no vayan a venir algunos; tenemos indicaciones de que unos 12 o 14 quieren estar en el encuentro y por supuesto que serán bienvenidos”.

Si en Copenhague se fracasó con la asistencia de 120 Jefes de Estado o de Gobierno, el panorama en el paradisíaco Cancún, es desolador, por decir lo menos, en donde se espera una asistencia máxima de 10 mandatarios… latinoamericanos.

Es decir, que asistirán los que reclaman sus legítimos derechos de proteger sus garantías climáticas, y estarán ausentes los responsables y con muestras abiertas de repudio a responsabilizarse en la solución que frene el cambio climático que amenaza a la humanidad y al planeta, bajo el argumento de enfrentar la segunda recesión en 2011.

El cambio climático implica cambios en otras variables como las lluvias globales y sus patrones, la cobertura de nubes y todos los demás elementos del sistema atmosférico, que afecta y pone en riesgo la producción de alimentos y la existencia de agua, en donde la actividad productiva contamina los ya escasos mantos freáticos.

Con base en documentos científicos, en los 400.000 años anteriores, según conocemos por los registros de núcleos de hielo, los cambios de temperatura se produjeron principalmente por cambios de la órbita de la Tierra alrededor del Sol.

En el tiempo actual, los cambios de temperatura se están originando por los cambios en el dióxido de carbono de la atmósfera.

En los últimos 100 años, las concentraciones atmosféricas de CO2 han aumentado en un 30% debido a la combustión antropogénica de los combustibles fósiles. El aumento constante del CO2 atmosférico ha sido el responsable de la mayor parte del calentamiento.

El IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) en su informe de 2007 manifiesta: Hay un alto nivel de coincidencia y abundante evidencia respecto a que con las políticas actuales de mitigación de los efectos del cambio climático y con las prácticas de desarrollo sostenible que aquellas conllevan, las emisiones mundiales de GEI seguirán aumentando en los próximos decenios.

México registró en 1990 emisores de CO2 procedente de combustibles fósiles por 293 millones de toneladas y pasó a 438 millones de toneladas en 2007, según las estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía.

Estados Unidos registró emisiones en 1990 por 4 mil 863 millones de toneladas para pasar en 2007 a los 5 mil 769 millones de toneladas, Japón pasó de mil 65 millones de toneladas a las mil 236 millones de toneladas.

Así, puede augurarse otro fracaso para alcanzar un acuerdo mundial.

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