* Durante la infancia, los menores son más vulnerables a los cambios emocionales
Uno de los principales problemas de salud mental en México es la ansiedad, y en los niños puede comenzar a desarrollarse entre los cuatro y seis años de edad, alertó Gabriela Escobar Rodríguez, psicóloga adscrita al Hospital General de Zona (HGZ) No.1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Tapachula, Chiapas.
Indicó que este trastorno se distingue por ser una respuesta emocional exagerada ante una situación novedosa o de temor, y citó como ejemplo la reacción que pueden tener los menores de edad por el aumento de tareas en casa debido a la cuarentena o por tener clases virtuales. Algunos de los síntomas que los niños presentan son apego, inseguridad y falta de interés por explorar espacios nuevos.
Escobar Rodríguez expuso que la ansiedad se relaciona con otro tipo de padecimientos o alteraciones cuando los infantes crecen; es decir, comienzan a detectar falta de habilidades sociales y se manifiestan consecuencias a nivel fisiológico.
Es entonces cuando los niños registran síntomas de gastritis, dermatitis nerviosa, úlceras y problemas vinculados con trastornos emocionales agudos, sobre todo con situaciones de estrés.
Por ello, invitó a los padres de familia a que acudan al módulo de ChiquIMSS de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) de adscripción, para inscribir a sus hijos y prevenir este y otros trastornos.
Por su parte, Roxana del Valle Canel, psicóloga del mismo nosocomio, refirió que en el IMSS se ofrecen sesiones de terapia a los menores para tratar estas alteraciones, sin embargo, hay estrategias que los padres de familia pueden implementar en el hogar para ayudar a la estabilidad emocional.
Sugirió que durante la cuarentena se realice un cronograma de actividades, con el propósito de respetar tiempos para cada tarea dentro de casa; los padres deberán buscar actividades en las que puedan interactuar con los menores: lecturas en familia, juegos de mesa, ver películas, ya que es importarte hacerles saber que el apoyo familiar es de vital importancia.
La finalidad del cronograma es continuar con hábitos de sueño, alimentación y crianza positiva. La rutina de sueño-descanso y alimentación debe ser la misma de preferencia, para no descontrolar su estado emocional, afirmó.
Del Valle Canel mencionó que cuando el menor muestre frustración, apatía y rechazo por las actividades escolares, necesita un tiempo libre para relajarse, sin exigir más de lo que el niño o niña puede dar.
Realizar actividad física también contribuye al manejo del estrés y la ansiedad, tanto en pequeños como en adultos, finalizó la psicóloga. ASICh
