Morena ha publicado sus “100 postulados morenistas”, un catecismo político que promete virtudes cívicas, ética pública y una transformación pacífica del país. Sobre el papel, parecen inspirados en la Cartilla Moral de Alfonso Reyes y en los valores que AMLO repite como mantra: no mentir, no robar, no traicionar. El problema —y es aquí donde la realidad muerde— es que lo que el partido dice ser y lo que hace dista tanto como imaginar a Noroña o Mario Delgado pasando sus vacaciones en La Habana.
LA ÉTICA QUE SE QUEDÓ EN EL PAPEL
Postulados como “el poder debe ejercerse con humildad” o “la austeridad es un principio” contrastan con la evidencia de un gobierno que se ha rodeado de incondicionales y familiares en cargos clave, ha repartido contratos a discreción y ha gastado miles de millones en proyectos cuestionables. Se predica transparencia mientras se reserva información pública durante años. Se proclama que el pueblo se equivoca menos que los políticos, pero se gobierna a base de consultas amañadas o de plano ignorando la ley.
El contraste más evidente surge cuando los discursos solemnes se topan con la cruda realidad de los escándalos. Los viajes de lujo, las casas de valor millonario y las cada vez más evidentes relaciones con la delincuencia organizada, desdibujan cualquier pretensión de moral pública. La ética proclamada se desvanece en cuanto los más conspicuos líderes son exhibidos por la prensa o las redes sociales, y la respuesta oficial es siempre la misma: negarlo todo y acusar a los críticos de formar parte de un complot.
EL “NO MENTIR” ENTRE PROPAGANDA Y NARRATIVA OFICIAL
Uno de los pilares morenistas es no mentir. Sin embargo, la estrategia comunicacional de la 4T ha sido moldear la verdad para ajustarla al relato oficial. Las mentiras están a la orden del día. Datos económicos maquillados, cifras de seguridad cuestionadas y un culto al mesías que pretende convertir cada conferencia matutina en la única versión de la realidad. No es que falte información; sobra propaganda.
La paradoja es que mientras se exige una conducta intachable al adversario político, en casa se tolera y hasta se protege a quienes violan esos mismos postulados. El partido se presenta como guardián de la moral, pero su propio historial reciente está salpicado de casos de corrupción, abusos y violaciones a la ley. Es en ese desfase entre lo que se promete y lo que se permite donde la credibilidad se derrumba.
LA POBREZA COMO HERRAMIENTA POLÍTICA
El postulado 100 afirma que “la pobreza no deriva de la raza ni del destino, sino de la injusticia y opresión”. Y aunque no es del todo cierto, lo que no se dice es que, en estos años, los programas sociales no han logrado sacar a millones de mexicanos de la pobreza; más bien han consolidado una base clientelar que depende del gobierno para subsistir. Se combate la miseria con transferencias directas, pero no con empleo formal, inversión o crecimiento económico sostenido.
EL PUEBLO ORGANIZADO… BAJO CONTROL
Morena habla de un pueblo organizado que salva a la nación. En la práctica, ese pueblo se organiza solo bajo las reglas del partido, como si se tratara del politburó sovietico o el partido Nacional Socialista. Los movimientos sociales independientes son perseguidos, hostigados, ignorados o desacreditados, y la disidencia interna se castiga. La conversión del adversario se premia. El “convencer, no vencer” suena a diálogo, pero la realidad es que la maquinaria electoral del gobierno opera para ganar a toda costa, sin importar la limpieza del proceso.
ENTRE EL IDEALISMO Y EL PODER
Los 100 postulados morenistas son un espejo que devuelve un reflejo distorsionado: el de un partido que, mientras se dice distinto, reproduce las viejas prácticas del poder. Como manual de buenas intenciones, funciona, aunque cada vez menos, en la medida en que es olimpicamente ignorado. Como diagnóstico de la realidad política del país, es un ejemplo perfecto de la brecha entre el idealismo que se predica y el pragmatismo con el que se gobierna.
En política, la coherencia no se declama: se demuestra. Y ahí, Morena reprueba.
