26 de noviembre, inicio del movimiento médico en México /Dr. Gilberto de los Santos Cruz

A unos días que Gustavo Díaz Ordaz asumiera la Presidencia de la Republica afloro entre los sectores de la población urbana el conflicto medico debido entre otras causas a la socialización de la medicina que integraba un nuevo sector de trabajadores con bajos niveles salariales sin perspectiva salarial y en condiciones laborales desventajosas.
En otoño de 1964, 75 estudiantes de medicina y cien residentes del Hospital 20 de noviembre, del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), en la Ciudad de México no recibieron los tres meses de aguinaldo que se les debía dar por contrato, sumándose esto a una situación de inseguridad económica y laboral que culminó en el primer movimiento en México de batas blancas, médicos, enfermeras y demás miembros del sector salud. Fue un ejemplo de vía para la democratización de los colectivos laborales.
La década de 1960 estuvo marcada por los constantes movimientos de los trabajadores de muy diversas áreas, los campesinos, las amas de casa y los estudiantes, es decir, de la sociedad civil contra un Estado donde el abuso y la falta de respeto al bienestar básico de cualquier medio laboral, en los hogares eran una constante. Así, entre 1964 y 1965, los médicos y demás trabajadores del sector salud se levantaron por primera vez en la historia de México para defender sus derechos, llegando a convocar al primer paro nacional el día 26 de noviembre de 1964. La rebelión se mantendría en pie hasta septiembre de 1965.
Al paro de labores se convocó a los médicos residentes e internistas del Hospital 20 de noviembre del ISSSTE en la capital del país, después de un largo tiempo sin ver mejoras en sus condiciones laborales, con toda la incertidumbre que esto conlleva. El detonante final fue no recibir los tres meses de aguinaldo bajo contrato. No consistió en un paro total, fue parcial: no se suspendieron los servicios de emergencias y partos, manteniéndose estos principios de solidaridad con la población presentes durante el casi año que duró el movimiento.
El colectivo no quedó solo en su lucha, con el paro se solidarizaron de inmediato los hospitales: Juárez y General de México, de la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia (SSA); Colonia, del Servicio Médico de los Ferrocarrileros, y San Fernando, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Este conjunto se constituyó en sesión permanente, conformando la Asociación Mexicana de Médicos Residentes e Internos (AMMRI), fuerza independiente de todas las organizaciones sindicales del momento. En 29 de noviembre, antes de que la AMMRI dijera sus propuestas, la reacción del Estado se puso de manifiesto: el sector salud no podía parar, sin importar circunstancias. No se permitiría. Así, José Ángel Gutiérrez, director del Hospital 20 de noviembre, anunció a la prensa su estrategia: llamaría a médicos de otros hospitales para dar continuidad a los servicios. Esquiroles. El mes de noviembre terminó con la amenaza latente de pérdida de trabajo, doscientos diez médicos fueron cesados… pero los paristas no cejaron.
El 1 de diciembre de 1964, tomo posesión Díaz Ordaz: con él lidiaría la AMMRI, a él se enfrentaría. Los miembros del movimiento le enviaron su pliego petitorio, donde se estipulaba lo siguiente:
Sustitución sin represalias de los médicos cesados.
Revisión legal y cambio del término de contrato de beca por una forma adecuada de relación laboral, definida y con mejoras en el nivel económico.
Preferencias para ocupar plazas de base, mayor seguridad en el empleo.
Participación activa en la elaboración de los programas de enseñanza.
Resolución satisfactoria de los problemas de cada hospital.
Fueron entonces recibidos por Rafael Moreno, titular de la SSA, obteniendo lo usual en circunstancias similares: una promesa de búsqueda de soluciones. Para el 4 de diciembre, veinte hospitales del interior se habían sumado a la lucha por mejoras laborales, junto a 23 de la capital. Fue entonces cuando, a través de la inserción de una carta en la prensa nacional, se conocieron los nombres de los dirigentes: Guillermo Calderón, Abel Archundia, Roberto Pedrosa Montes de Oca, Fernando Herrera, Roberto Sepúlveda y Oralia León. Pocos días después, lograron entrevistarse con Joaquín Cisneros, secretario del Ejecutivo, quedando claro que Díaz Ordaz jamás los recibiría. Eso no quería decir que desde el Estado no se estuviera echando a andar toda una maquinaria ajena a la dignidad: por un lado, difamación en la prensa oficialista; por el otro, la misma vía de ataque y desprestigio permanente a través de una asociación de médicos burocratizados, la Federación Médica del Distrito Federal. Además, las autoridades del IMSS, Sergio Novelo y Francisco Gómez, comenzaron a agredir a los becarios con métodos coercitivos de carácter académico-laboral.
Y de nuevo llegó la promesa. Cansados, tras 22 días de paro los miembros de la AMMRI optaron por levantarlo. Incluso, esperanzados, agradecieron al Gobierno por haberlos escuchado. No hubo acuerdo, los resultados fueron nulos, y el 13 de enero de 1965 inició el segundo paro parcial del sector salud en México. Su historia pertenece a otra efeméride, pero recordemos esto: si bien el paro del 26 de noviembre de 1964 inició con razones económicas, terminó convirtiéndose en un movimiento de trabajadores en lucha por la democracia sindical y la autonomía con respecto al Estado, dos puntos invaluables en cualquier sector ante el corporativismo oficial.
El fundamento real del movimiento fue mucho más allá de la petición de aumento de salarios y de las mezquindades asociadas con las luchas por el poder que siempre han asolado al país, lo que realmente era la dignidad humana y profesional de un grupo con derechos y responsabilidades que demandaba justicia, y que, para poder cumplir con su función primaria de promover la salud, necesitaba ver un amplio sector académico y laboral claro, con un respeto y bienestar material. Dicho movimiento hizo visible la necesidad de planificar la medicina a nivel nacional, de determinar que las universidades generaran los recursos humanos con la cantidad y calidad que el país requiere y así evitar crisis de sobreproducción o déficit.
Finalmente, para conocer este movimiento de la segunda mitad de la década de 1960 recomendamos la lectura del libro La democracia en blanco: el movimiento médico en México, 1964-1965, de Ricardo Pozas Horcasitas, por Siglo XXI Editores, es un ensayo y sin concesiones que nos obliga a reflexionar acerca del derecho a la salud, y los derechos de quienes dan su vida para que los ciudadanos podamos disfrutarlo.
POEMA AL MOVIMIENTO MEDICO DE JOSE DE MOLINA
Que después de morir,,
Se alarguen tus días hasta la memoria,
Padre, Madre, Esposa, Hijo, Compañero.
Pero que mueras desde si,
Hasta solitariamente todo,
Solamente por muerte que redoble tu muerte,
Y no se desplomen ante la noticia,
Ni pregunten qué clase de arma o bayoneta,
lleve esperma negra en los filos.
Y esa hora sea de terror,
Sostenido por algún herido en cualquier parte.,
1964La cirugía roja de respirar,
de no caber más los ojos ante la nudés
del algodón y de las vendas,
preside por las calles y fuerte olor humano.
Los paristas deciden el cambio total,
de la estructura medica en México,
exigencia de derechos,
necesaria vigencia de ser.
26 de Noviembre,.
El paro lo inicia el hospital 20 de Noviembre,
se suman el General y el Juárez.
El 18 de Febrero,
Mas de 1500 médicos son cesados,
‘Serán acusados de homicidio por la muerte de los enfermos desahuciados’,
CROM, CNC, CNOP, CTM, FSTSE,
Se lanzaron furiosamente contra el movimiento,
Periodistas y organizaciones gubernamentales también.
‘Quieren matarme, nos fusilaran a todos por ser enemigos de la patria’
Dijo el doctor Rincón y enloqueció,
El tercer paro duro más de dos meses.
Los obreros de la Euskadi dieron 5 pesos semanales por cabeza,
En Agosto fue la marcha organizada,
Como acompañada de la población que había en la sangre,
El gobierno ordeno a los obreros de la limpia romper la manifestación,
Piedras, Verduras y Huevos para la injuria y la ignominia,
Pólvora y Cárcel, para cercar las venas que se sintieron libres,.
Granaderos y Ejercito fueron lanzados contra el hospital de La Raza y el 20 de Noviembre, a bayoneta volcaron los cuerpos de los huelguistas, después, sitiaron los hospitales, entonces el primer mandatario resolvió el conflicto con las facultades que la ley le concede,
El informe presidencial del 1 de Septiembre del 1965, amenazo contundentemente a los médicos, nada quedo resuelto, ni el orden, ni la dignidad, ni la petición, ni la justicia, como si todo hubiera latido fuera, daremos sobre sus cuerpos, paso a paso heridos, la conciencia de un pueblo que palpita todo y avanza.

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