Los albergues para migrantes están dando la cara por el Estado Mexicano en la tarea primordial de la protección de los derechos humanos, sostuvo el Senador de Chiapas Zoé Robledo al respaldar el punto de acuerdo que exhorta al Instituto Nacional de Migración a brindar los servicios de salud necesarios a cualquier migrante que lo necesite.
Robledo sostuvo que el INM no gasta un peso en atender a los migrantes centroamericanos que cruzan por nuestro país rumbo a los Estados Unidos, ni por los compatriotas mexicanos que están en su tránsito, ejerciendo el que es un derecho humano protegido por diversos organismos internacionales: el derecho a la migración.
Al destacar la importancia de brindar servicios de salud a la población migrante y sostener que migrar no es un delito, el legislador chiapaneco planteó dos temas importantes: la atención de las personas mutiladas y la falta de anticonceptivos para las menores que los solicitan.
“En Chiapas, donde inicia este peregrinar, este viacrucis de los migrantes, se observa en los albergues que muchas veces están sustituyendo al Estado mexicano en la tarea primordial de la protección de los derechos humanos, en la atención de muchos migrantes que al caer de La Bestia, de este tren que se ha convertido en el símbolo de la violación a los derechos humanos, sufren de mutilaciones.”
El integrante del Grupo Parlamentario del PRD en la Cámara Alta dijo que derivado de diversos recorridos ha constatado que son muy pocos y muy precarios los albergues que atiendes a este tipo de población vulnerable. Puso de ejemplo el albergue de la monja Olguita, Premio Nacional de Derechos Humanos, del que dijo que se le premia, reconoce, pero no se le brinda ningún recurso para atender a los mutilados.
“Lo que me parece más dramático todavía es que líderes de los albergues, los directores de los albergues nos han reportado que lo primero que llegan solicitando las niñas de 12, 13 años, jovencitas de 14 y 15 años, que llegan a los albergues, que pasan una noche ahí, que pasan a comer, lo primero que les solicitan a los directores de los albergues es pastillas anticonceptivas. Y se las piden porque saben, tienen la certeza de que van a ser abusadas sexualmente en su recorrido.”
Zoé sostuvo que si estos dos elementos, la población mutilada y las mujeres que solicitan anticonceptivos para no embarazarse porque tienen la certeza de que las van a violar, no hace recapacitar sobre la necesidad de poner en la agenda pública de nuestro país el tema de los migrantes, difícilmente otra cosa va a conmover o difícilmente otra cosa va a mover nuestras entrañas para reconocer que hay una crisis con la población migrante, que en el ejercicio de su derecho está buscando un mejor destino en otro país y que el Estado mexicano está fallando en su protección. ASICh
