Lara Croft volvió, sin embargo no es la misma arqueóloga experta en disparar que hemos conocido. Ahora regresa como una joven de 21 años, recién graduada de la universidad, que muestra temor ante el peligro, ya que carece de la confianza que algún día alcanzará.
En la nueva entrega de Tomb Raider la franquicia se reinicia de la mano de Crystal Dynamics, para contar los orígenes de la heroína. Conforme avance el juego, la protagonista adoptará las características que se le conocieron a lo largo de los años.
Su actitud no es lo único que ha cambiado, su aspecto físico, el que conocemos desde 1996, cuando se lanzó el primer juego de la saga, cambió para darle una apariencia más natural, sin sus pronunciadas curvas y dejando los pantalones cortos por uno más acorde a la situación.
La historia
El juego comienza cuando una repentina tormenta destruye su barco de investigación y Lara Croft se encuentra varada en una isla misteriosa y remota en las costas de Japón.
A pesar de varios signos de vida, la isla está extrañamente desierta, aunque después encontrará varios desafíos en un viaje duro e implacable, que la llevará a través de un desierto, la jungla y tumbas subterráneas, escenarios que la hacen experimentar ataques de claustrofobia y miedo.
Lara será llevada hasta sus límites, obligándola a adaptarse a situaciones inesperadas con el fin de sobrevivir y escapar de los depredadores letales que acechan todos sus movimientos. Es decir, el juego funciona bajo el principio de “cazar o ser cazado”.
Noah Hughes, director creativo del proyecto en Crystal Dynamics comentó que en esta entrega veremos las circunstancias que orillan a una persona a matar: “El es caso de Lara Croft; ella se encuentra en situaciones en las que debe aniquilar o morir. Va a dar un paso que tendrá efectos decisivos en su carácter y veremos cómo va a arreglárselas con ello.”
