Un mundo donde quepan otros mundos solo es posible con una política incluyente y una Reforma Constitucional: Gabriel Méndez López

*En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, expone

ASICH

Un mundo donde quepan otros mundos solo es posible con una política que incluya una relación de igualdad entre las autoridades, de la diversidad de pueblos existentes en nuestro país y los tomadores de decisiones de los diferentes ámbitos habidos, y por supuesto con una Reforma Constitucional Federal que haga efectivo el cumplimiento de los derechos reconocidos ya internacionalmente, que garantice la no repetición y la reparación de los diferentes daños, sostuvo el abogado comunitario Gabriel Méndez López.
En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas abordó el tema:

Actualmente las personas que pertenecemos a alguna comunidad indígena, sabemos que hoy 9 de agosto celebramos el día internacional de los pueblos indígenas que van mucho más allá de reconocernos como parte de una comunidad con identidad, costumbres e instituciones propias. De entrada, nuestro país está frente a un proceso que sin problemas lo podemos nombrar como histórico e incluso revolucionario para el ejercicio de nuestros derechos.

Para comprender un poco más el contexto y la magnitud de lo que aquí se expresa, resulta necesario solo hacer mención (sin entrar en detalles por que más de una vez hemos escuchado o leído al respecto) de la conquista, la colonia, los genocidios en diferentes tiempos y espacios hechos a los pueblos de México, no únicamente de muertes a hermanos indígenas, están también el genocidio étnico, lingüístico, espiritual, patrimonial y territorial, solo por nombrar algunas violencias sistemáticas sufridas. Con lo anterior pasamos de ser víctimas y con ello erradicar el discurso de que “los pueblos son pobres, atrasados, sin desarrollo y que tienen la necesidad urgente de ser rescatados” a un planteamiento que reconozca que a los pueblos indígenas se les ha discriminado, empobrecido y violentado para que justamente pasemos al siguiente nivel: El ejercicio pleno de nuestros derechos humanos y colectivos, o sea, pasar de ser sujetos de asistencia social a sujetos de derechos con libre determinación y autonomía para ejercer y proponer sobre nuestros propios desarrollos dentro y fuera de nuestros ámbitos comunitarios con la base del pluralismo jurídico, lo que conlleva a que nuestras autoridades indígenas se encuentren en una relación de igualdad con las autoridades de las diversas instituciones de los gobiernos mexicanos, no únicamente del INPI o de las Secretarías Indígenas de los diferentes Estados Soberanos, quienes son importantes para transversalizar la política indígena, pero que no son suficientes para transmitir a otras secretarías, dependencias o poderes las visiones de los pueblos de México. Por ello, un mundo donde quepan otros mundos solo es posible con una política que incluya, reitero, una relación de igualdad entre las autoridades de la diversidad de pueblos existentes en nuestro país y los tomadores de decisiones de los diferentes ámbitos habidos, y por supuesto, de una Reforma Constitucional Federal que haga efectivo el cumplimiento de los derechos reconocidos ya internacionalmente, que garantice la no repetición y la reparación de los diferentes daños.

Entonces, vamos llegando al por qué en nuestro país estamos frente a un proceso, que de aprobarse sería histórico y revolucionario, y que vendría a fortalecer la grandeza nacional, y en donde aquí si hay que hacer mención de los acuerdos de San Andrés Larrainzar que fueron la base del despertar colectivo en mi estado Chiapas, con el asesoramiento de líderes indígenas de otros pueblos y de otros estados de la República (que en ese momento coincidieron e iniciaron un levantamiento que sin saberlo retumbaría en las acciones de las nuevas generaciones para las distintas defensas), y que si bien, dichos acuerdos en su momento histórico fueron de avanzada aunque no se logró su aprobación para una Reforma integral por parte del Estado Mexicano, encabezado por el Presidente Constitucional Ernesto Zedillo, el día de hoy expresamos no nos son suficientes para los 68 pueblos indígenas y el pueblo afromexicano, considerando que cada pueblo que pervive se puede equiparar en lo simbólico a una nación por estar justamente dotada de saberes colectivos propios. De ese levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, surgieron colectivos que no han dejado de luchar porque los derechos consagrados de los pueblos y comunidades indígenas sean una realidad y que desde sus trincheras han logrado sembrar innumerables semillas de que un cambio verdadero es posible solo con poner sobre la mesa lo que cotidianamente los pueblos ejercemos, pero que resulta necesario que quienes no se consideran indígenas o parte de una colectividad equiparable conozcan, reconozcan y respeten.

Pues bien, seguimos precisando que los acuerdos ya no nos son suficientes y por ende no podemos quedarnos en ese romance del pasado, entonces resultó prescindible avanzar a un proceso a nivel nacional que incluyera a los 68 pueblos indígenas del país y al pueblo afromexicano, para ello fue necesario que no únicamente académicos, líderes indígenas y organizaciones sociales pusieran su palabra sobre lo que los pueblos necesitamos, resultó imperante ir más allá, y la consulta indígena fue la respuesta, si bien ejecutada por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas cuyo titular es Adelfo Regino Montes y por indicaciones del Presidente Andrés Manuel López Obrador, se logró realizar esta ardua tarea en todo el país, cuya información de todo el proceso el INPI tiene bien documentado en su libro: Propuesta de Reforma Constitucional y Legal en materia de derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicano, misma que propone una serie de reformas a la constitución y a las políticas institucionales, pero con la palabra y pensamiento de cada pueblo indígena y afromexicano existente, muchos planteamientos desde sus propias lenguas, dejando atrás a los Acuerdos y dando paso a una nueva era en la consecución de nuestros derechos indígenas.

Por todo lo dicho y recordando el impacto mediático e internacional del movimiento del EZLN y la firma de los acuerdos de San Andrés, no me queda más expresar que los pueblos de México debemos echar toda la leña al asador porque se apruebe la Reforma propuesta actual, elaborada por cada uno de nosotros, y considerando la oportunidad histórica de transformación nacional que nos brinda este actual Gobierno de la 4t, recordando que ya pasaron poco más de 25 años de la firma de los acuerdos, no permitamos que pasen muchos años más. ASICH

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