Un año político

Gabriel Székely

Ha sido un año difícil, pero se puede estar tranquilo por los avances en algunos temas importantes. Domina la percepción de que el nuevo gobierno ha tomado las medidas disponibles para hacer frente al tema número uno en la conciencia pública, la inseguridad, y el menor ritmo en las ejecuciones reportadas en las últimas semanas ha fortalecido esta opinión. Falta mucho por hacer, pero nadie ha podido argumentar que era otra la estrategia o que se está “nadando de muertito” para eludir el problema. Pasó la reforma a la Ley del ISSSTE, todos los partidos discuten de manera constructiva la propuesta del Ejecutivo para la reforma fiscal, y no hay quejas respecto de los procesos electorales del año.
La movilización del domingo convocada por el PRD y Andrés Manuel López Obrador refleja el sentir de muchos mexicanos y no se puede desdeñar, pero también hay que evaluarla con cautela. A pesar del llamado de su dirigente a no negociar nada, gobernadores y legisladores perredistas han declarado que están en diálogo con todas las fuerzas políticas y con el gobierno, incluso en el tema de la reforma fiscal, pues los obliga primero responder a sus representados. Bienvenida la madurez política.

En el caso de las elecciones, han marcado una tendencia que aparece curiosa, pues la victoria priísta en los comicios por la gubernatura de Yucatán, sumada a los resultados favorables a ese partido este domingo en Zacatecas, Durango y Chihuahua, y la posibilidad latente de que un candidato ungido por Jorge Hank aspire aún al triunfo en Baja California, envían en conjunto el mensaje de que el PRI, el otrora partido del gobierno que fuera derrotado y humillado en un lejano tercer lugar en la elección presidencial de julio de 2006, está, sin embargo, vivo y cosechando victorias.

Una interpretación posible del mensaje de los electores en las urnas es la insatisfacción con los gobiernos que han emanado de la oposición tradicional, aunque mucho cuentan en las derrotas las divisiones internas de los partidos (Yucatán y Zacatecas). Otra más puntual es que ninguno de los partidos en esa oposición histórica puede por sí solo asumir el poder y permanecer con éxito si no demuestran ser capaces de ejercer la habilidad de construir una coalición plural, que vaya más allá de los principios básicos que sostienen a una organización partidista, se encuentre aquélla en la derecha o en la izquierda.

Esto es, aún está abierta la batalla por conquistar el centro político en México, por formar una nueva coalición política incluyente y con una perspectiva de durabilidad en el poder. Es increíble lo claro que es el escenario, como lo es que nadie lo comprenda en su totalidad.

Si el PRI está tomando ventaja en la arena electoral de su posición moderada en la política nacional, el PRD ha demostrado que a pesar de su estridencia sigue representando a un sector de la población que se siente agraviado; debe ser atendido más allá de que los liderazgos de ese partido actúen de manera incómoda, o de que sus divisiones internas impacten de manera negativa su desempeño electoral, como fue Zacatecas y podría ser Michoacán. Esa atención requiere tiempo, como es la inversión social de nuevos recursos que pudiera generar la reforma fiscal, y no se podrá quitar el dedo del renglón.

La noticia que acaparó los reflectores al iniciar un nuevo ciclo es inverosímil; un ciudadano mexicano de origen chino acusa al secretario del Trabajo, Javier Lozano, de tener que ver con el decomiso de dinero en efectivo más espectacular que se haya realizado en país alguno en la historia, en Las Lomas, supuestamente para financiar al PAN. Pocos dudan que se trate de un intento de chantaje por parte de abogados de Estados Unidos que parecen inspirarse en la mala imagen que se ha creado de nuestro país en el extranjero: en México pueden pasar las peores cosas, como si sus novelas de exitosa exportación fueran capítulos de la vida diaria en la política mexicana. Si Zhenli Ye Gon está en Estados Unidos y lo entrevistó la agencia AP, su extradición a México será prueba de qué tan bien anda la relación bilateral.

La conclusión es que hay que seguir trabajando para que los factores positivos predominen sobre aquellas malas notas y pesadillas que, lo sabemos, no desaparecerán.

Coordinador de asesores del secretario de Turismo

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