Tubo de nesayo

¡No lo ven!

René Delios

No todos los proyectos de gobierno son necesariamente oficiales, esto es, existen los proyectos políticos, eso que todos saben, pero que todos mencionan de otra manera.
Los que son profesionales de la política lo saben y además, lo vislumbran a la primera. Esos son los que advierten que no son sus tiempos políticos; obvio que hay los que, ya en el aro, no tienen otra que navegar contra corriente para salvar su prestigio político, pese a los desaires que le hacen en sus propios partidos o de plano, los dirigentes distritales o sectoriales en los distritos o las ciudades grandes, como el caso de Tuxtla.
Uno de esos proyectos políticos es Sergio Valls Esponda. No se trata solo del inicio de su carrera política, no finjamos demencia. Es un proyecto que comprende otra envergadura y la tesitura de referencia la dio el propio secretario de gobierno.
Desde luego que, la definición final la dará el voto tuxtleco, en el entendido de que Valls no tiene el mismo trabajo de base que sus adversarios del PRI, que es cosa en que confían, pero por lo que se ha visto en el experimento Tuxtla, es que en 2004 la gente votó por el PRI con la figura de Sabines, y en 2006 por el mismo candidato pero por el PRD y aliados.
En cierta forma la moneda esta en el aire, esa es la verdad, y en el supuesto de que Bayardo quede en la candidatura priista –lo contrario sería un manejo extraño-, las cosas quedan en el limbo.
¿Porqué?
Bayardo ganó la elección oriente con más de treinta mil votos. Pero acurrucan ese triunfo al coletazo de Juan Sabines.
Suponen, los simplistas, que porque Valls es cercano a Sabines, el coletazo será para éste. No, ninguna elección es igual. Valls esta obligado a competir con todo. La conducción de la información no es sinónimo de verdad en las preferencias, y de hecho, han sido espectaculares las resultantes electorales tanto en las presidenciales como en la recién de Yucatán, como para echar desde hoy los cohetes al aire.
Desde luego que, para conocer el municipio no es necesario los baños de pueblo. Ese asunto ya no solo es visual; la realidad de un municipio –nos guste o no- se ve en sus estadísticas, en eso que ignoramos, como el saber en verdad cuantas colonias están sin luz, sin agua, sin vigilancia. Esa es información de privilegiados, porque en verdad condensado lo saben unos cuantos, y esos son los funcionarios.
Ellos son los que saben cómo en verdad está la capital del estado y qué requiere.
No lo sabe a precisión otro candidato; lo sabe Valls –extesorero de Tuxtla-, si es que en su momento se interesó.
No mintamos –además de que éste bodrio no incide en nada, a distancia de la elección- en la resultante de octubre: el amigo de Sabines es Valls. Lo era – o a lo mejor queda algo- Bayardo. Pero éste prefirió su convicción priista, cosa válida y respetable.
Ciertamente, el priista, hace gestoría, aun la Contraloría de la Legalidad Electoral le haya mandado una su recomendación –me pregunto porqué, a los ciudadanos, no nos inventan una madre de esas para quejarnos de combis y taxis cafres, e inicie el procedimiento, en el entendido de que son más frecuentes los accidentes que las elecciones, digo-, y que puede cubrir bajo ese argumento de gestoría. Pero en términos llanos, es culto a la imagen, protagonismo, balsa por donde proyectar su nombre bajo custodia de la diputación local.
Es ventaja legal, no sé si justa –como las preferencias en los medios a Valls, lo que ya son cosas individuales-, que no ignora nadie aun los argumentos del diputado, en la inteligencia de que son claras sus intenciones de ser el candidato a alcalde.
Es proselitismo camuflado, desde luego.
Lo único que me sorprende es su seguridad de que va a ser él el abanderado priista por Tuxtla. Verónica Rodríguez, no es nimia. Ha sido militante de años en el PRI, cercana a Sami David, regidora, dirigente del PRI municipal al que rescató de las cenizas luego de la traición tremenda de Aydheé Ocampo, hoy dirigente del deleznable Partido Convergencia por la ¿democracia?.
Bayardo no puede ignorar que hay en su partido los que sí valoran el trabajo de una mujer como la señora Rodríguez –a la que dicen, ve como una estrategia más para bloquearlo, como si la dama no tuviera vigentes sus derechos partidistas y sus ambiciones políticas-, y que no se atrevió a hacer ningún hombre, y sin temor a dudas, por no contraponerse al nuevo stablismenth que, también sin dudas, le va a dar la espalda a Bayardo desde su mismo partido a la hora de la verdad.
Conocemos a los priistas, no de ahora.
Digo, porque me tocará, sin dura –(Léase: La traición: Roberto Madrazo), verlo.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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