TUBO DE NESAYO

*El nido

René Delios

México entre los sesentas y los setentas vivió y bebió intensos y complejos fenómenos sociales, muchos de estos influencias por corrientes extranjeras de todo tipo que aprovecharon un activismo político legítimo en algunos casos y en otros, radical y hasta vergonzoso como lo cometido por la “23 de Septiembre” cuando asesinó a aquellos policías de crucero so pretexto de buscar la “libertad” del pueblo de México, mientras éstos comían tacos en un puesto callejero; la “23” se atribuyó el hecho: eran los tiempos aquellos en que éste escribidor andaba invadiendo tierras con la Cioac, organización hoy arrodillada por venia y obra de Arturo Luna, ex de la “23 de septiembre”, y flamante subsecretario del campo en el gobierno sabinista.

(Y eso que aun no se hace un análisis serio del gabinete legal y el ampliado, primo).

Vivíamos -decía- además, bajo el escenario internacional de la guerra fría; entre dos bloques mundiales enfrentados que buscaban ganar terreno. La revolución cubana fue un claro ejemplo de intervención y financiamiento de la antigua URSS, que logró colocar un incómodo lunar frente a las costas de su adversario: Estados Unidos. Desde la isla, la URSS impulsó movimientos subversivos en América Latina, México incluido.

Un ejemplo lo tenemos en 1968, pues previo al 2 de octubre, en el campus de la UNAM, en particular en la Facultad de Economía -me platicó alguna vez mi tío Marcelino Antonio, quien daba la cátedra de Historia del Arte en la Alma Mater-, estaba destacada una veintena de francotiradores cubanos listos para repeler cualquier agresión. Esos mismos francotiradores estuvieron presentes en la matanza del 2 de octubre, y curiosamente ninguno de los que lideraban el movimiento, que hoy se pavonean de ello desde sus curules o escaños; viajando en sus Gran Marquis o Navegator, desayunando en el Prendes y comiendo en el Maxim´s, pues a muchos de ellos le hizo justicia la Revolución y llevan varias décadas en el presupuesto, ha dicho nada, ya desmemoriados de su pasado de lucha “social”, y de cuyo léxico desaparecieron los oprimidos, los marginados, el proletariado y, aceptaron ser los burgueses que criticaron tanto con las camisas desgarradas.

Cuando asumió la presidencia José López Portillo, quien tuvo como secretario de Gobernación a don Jesús Reyes Heroles, con talento político, incorporaron a la lucha política institucionalizada a muchos de esos grupos radicales, pues el hombre de Tuxpan decía que era mejor escuchar gritos en el Congreso que bombazos en las calles.

Nada como la manifestación del pensamiento libertario.

Claro que los tiempos han cambiado: no gobierna el PRI y su secuela de caciques muere inexorable; gobierna el PAN y su demagogia social -que le aprendió muy bien al PRI-, que podría ser un buen motivo de lucha armada pero, afortunadamente la sociedad civil mexicana no se motivó ni con el EZLN; los planteamientos de la insurgencia chiapaneca allí están y, gobernación cerró la oficina de negociación como si ya todo estuviera cumplido. Por eso dudo mucho que gobernación -con Mouriño el recalcitrante- en verdad desee la negociación con el EPR.

Puede incluso, traicionar y detener a los eperristas cuando lleguen a negociar; digo, por aquello de que “se reserva el cumplimiento irrestricto de la ley”.

Matraz

Inicia el debate nacional por los energéticos no renovables.

Pero éste escribidor de bodrios se pone a pensar con mente prestada, y avienta la cicuta de que en México podemos advertir que el asentamiento político, económico y social como Estado, no ha podido concluirse. Si bien es cierto que hemos avanzado de forma considerable, también lo es que no están creados los parámetros para decir que en mediano plazo se van a dar los satisfactores sociales que marca la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.

El aventurarse a pronosticar un lapso para ello, revelaría una arriesgada apuesta, debido a que el ordenamiento legal de México -como en muchos otros países-, debe estar vigente y acorde a los cambios y realidades sociales, las cuales, se encuentran en constante movimiento en el mundo.

Un movimiento que genera ideologías, cultura, identidad.

Ríome entonces de los extremos que, tienen a considerar que son la voz de los mexicanos; tanto los que están en contra como los que plantean la apertura económica en la cuestión energética, olvidan la cuestión sustancial de toda labor del Estado: su pueblo que es a la vez, su soberanía.

No hay nación sin pueblo, aunque si pueblos sin nación: Ahí están los Palestinos.

Por eso irrita que en México haya mexicanos socialmente desplazados, consecuencia de las malas políticas económicas y la corrupción política y el tráfico de influencias.

Son esos mexicanos el primer tema a tratar, pues la apertura energética no implica comprometer la soberanía, como tampoco la apertura energética significará mejoría para los millones de pobres en el país.

No mintamos a la nación.

La prioridad deben ser esos mexicanos, señores políticos, señores de los tres niveles de gobierno: ¡déjense de demagogias!

Envío

¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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