*Opacos
René Delios
Si no es por las peticiones de Elizabeth Escobedo, el legislativo estatal estaría en cero.
El empate técnico ha sido permanente en el congreso del estado. Nada camina; todo está detenido: los diputados no han logrado sacar avante sus asuntos porque están en campañas y en medio del escándalo por el uso discrecional de sus recursos.¿Pero cómo?
En la alianza hay hermetismo, no quieren hablar. En el PRI y PVEM esperan ¿que será?, ¿el cómo quedaron las definiciones para octubre?
Se espera, en estas elecciones concatenada, que los dirigentes hagan las paces, y no compliquen el escenario político. Arely Madrid habló claro: “nosotros hemos sido respetuosos de los procesos internos de los demás partidos; pedimos lo mismo”.
Y nadie opina desde sus trincheras. Saben que hay muchos que se salieron del PRI, sus doscientos mil militantes son de pronto sabinistas y por lo tanto, perredistas.
Los priistas están nerviosos, aun los avances de éste año allá en Yucatán.
El surgimiento de corrientes al parecer dormidas, alerta a los joseanistas y, aun dentro de ese grupo, hay cuadros que también aspiran a posicionarse, como el de Mario Favio Beltrones que, sino ha superado en dominio interior en San Lázaro, es por el mero institucionalismo a ultranza que rige a los priistas de vieja sepa, que para nada quieren en las cúspides a los jurásicos.
Hablando de geografía priista, no todos los gobernadores están con la dirigente Paredes –amiga de Sabines-, y queda calro mque no hay en esa altitud del priismo unificación de criterios, menos en el terruño.
Esto es que no todos los clanes en la entidad están contentos con la resultante del domingo pasado, y ello va a generar costos para los candidatos mismos, pues a parte del divisionismo, están las alianzas sustituyendo el trabajo político en los partidos para la formación de cuadros propios, en la cómoda antropófaga de pasar sobre sus ideales y postulados con tal de obtener cargos.
Que Dios los bendiga.
Especialmente porque sus representantes en el legislativo local no se ponen de acuerdo, decía.
Los equilibrios podrían hablar de pluralidad, pero ésta no la dio la votación, la dieron en preámbulo las alianzas. La propia conformación turbia desde el seno de cada partido y la altanera forma en que fueron aceptadas en el IEE, estropeó la democracia que se buscaba y obviamente, la votación, se confundió en pro de alianzas que buscan ser bloque sin ideología más que propuestas dentro de la pluralidad que el votante pueda escoger.
Hasta eso le cancelan a los electores: la oportunidad única de decidir.
Pero así esta todo de revuelto.
Imaginar el PAN y el PRD acá en Chiapas, mientras en el centro del país ambas siglas se dan con todo, no genera más que estupor.
Pero en la aldea ni se ruborizan; no hay luces, no hay lumbreras en ese congreso gris.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
