Rogerd Laid Ramírez/
Utilicemos la palabra
El simple hecho se ser palabra es decir comunicación, por ese oficio: La palabra el hombre se conoce. Ella nos hace a unos y a otros; hablar es construir, celebrar, cimentar, erigir, luchar, vivir, encontrarse con uno mismo… amar. La palabra, lo mismo es vidrio frágil que ventana amplia en la que se trasluce nuestro espíritu, ahí está nuestra historia y la fortuna de sabernos dignos de ella, por ella me sé saludable, digno, suficiente, firme; ella me anima a luchar, a seguir adelante; por ella nos expresamos usted, yo, nosotros y ustedes.
La palabra es un arma, un apoyo insustituible, una herramienta primordial y necesaria para abrir las más amplias perspectivas de nuestra vida, por ella crecemos o menguamos en función de la comunicación adecuada, juguemos con ella a sumar, nunca a restar, apostémosle a su alza, jamás a la baja, salgamos todos los días en defensa de la palabra, de su fortaleza, de su cultivo, que se fundamente su auge, velemos porque tenga permanente vigencia.
La palabra es la más eficaz de todas las estrategias y la más rentable de todas las inversiones, éste es el momento, éste es el lugar en el que derrotaremos al silencio con el imperio de la palabra. Quien corre el lápiz, sabe que nunca como hoy ha sido tan grande su poder, la humanidad entró al siglo XXI bajo su imperio, potenciándola, nuestro mundo parece la inmensa torre con tantas palabras, con tanto alcance, con tanta autoridad y con tanto albedrío.
Elmer Homero (o sease yop) se prepara para el oficio del porvenir con la vitalidad y dinámica creativa de la cultura popular, con esa rapidez y fuerza de expansión que tiene, porque sabe que su contribución es dar a conocer, en todos los confines de la nación, una gramática regional simplificada con sus localismos y regionalismos, antes de que la gramática termine por simplificar al deslizador del lápiz.
Que hermoso es cabalgar como el quijote: impulsado por la palabra, cantarla, contarla, soltarla al aire, conversar, analizar, sólo sé que debemos soltarla a los cuatro vientos al nivel exacto del hombre para preservarla, conservarla, acrecentarla y recrearla con el amplio caudal de las expresiones de nuestros regionalismos y localismos que propicia que desde nuestras regiones aportemos una visión humanista y llena de pueblo a nuestro lenguaje… la palabra hace universal al hombre.
La palabra empeñada…
Así, de esta forma los candidatos que buscan un espacio de representación popular, no deberán de olvidarse que la palabrería sin fondo o sin buscar documentarla con hechos, se podría convertir en una lapida que termine de una vez por todas, su carrera polìtica. Más de uno, aun no entienden que ir y empeñar la palabra ante la sociedad solo logrará la aceptación momentánea, sin embargo son los hechos documentados los que le abrirán el camino hacia la meta para servir a sus conciudadanos ¡maldición! quisiera saber de muchos que asì lo harán, pero son solo unos cuantos los que están en la búsqueda de la verdadera representación social.
Moral Azul
Los panistas de convicción buscan una realidad al final del túnel, buscan ser justos y ecuánimes un panista para el PAN, un candidato para una verdadera representación popular, no piensan aventurar en estas próximas elecciones, no están como para enfrentar descalabros escalonados como sucedió los provocado por Francisco Rojas y compañía (por cierto a ver que dice ahora que le mandaron a decir que no dio el ancho en esa delegación federal). Los panistas le apuestan (los verdaderos lideres) a la transparencia de los hechos de sus representantes ante el núcleo de gobierno y sociedad. Es el momento de sacudirse de alimañas, víboras prietas y tepocatas que habitan bajo el mismo techo azul del partido de “acción” en Chiapas. Es el momento de decidir que es lo que quieren poara el partido y la militancia en los próximos años o agachados y con la vista de frente…!ellos deciden!
Sobre la servidumbre voluntaria
(Contra uno)
La Boétie (hacia 1548)
(Con especial dedicatoria a los panistas que han reaccionado y saben que es hora de levantar la vista)
Más ¡Oh buen Dios! ¿Qué título daremos a la suerte fatal que agobia a la humanidad? ¿Por qué desgracia o por qué vicio, y vicio desgraciado, vemos a un sinnúmero de hombres, no obedientes, sino serviles, no gobernados, sino tiranizados; sin poseer en propiedad ni bienes, ni padres, ni hijos, ni siquiera su propia existencia? Sufriendo los saqueos, las torpezas y las crueldades, no de un ejército enemigo, ni de una legión de bárbaros, contra los cuales hubiera que arriesgar la sangre y la vida, sino de Uno solo, que no es ni un Hércules ni un Sansón; de un hombrecillo, y con frecuencia el más cobarde y afeminado de la nación, que sin haber visto el polvo de las batallas, ni haber siquiera lidiado en los torneos, aspira nada menos que a gobernar los hombres por la fuerza, incapaz como es de servir vilmente a la menor mujercilla ¿Llamaremos a eso cobardía? ¿Llamaremos cobardes a los que así se dejan envilecer? Que dos, tres o cuatro personas no se defiendan de uno solo, extraña cosa es, más no imposible porque puede faltarles el valor. Pero que ciento o mil sufran el yugo de Uno solo, ¿no debe atribuirse más bien a desprecio y apatía que a falta de voluntad y de ánimo? Y si vemos no ciento, ni mil hombres, sino cien naciones, mil ciudades, un millón de hombres, dejar de acometer a Uno solo y prestarle vasallaje, mientras que éste los trata peor que infelices esclavos, ¿diremos que sea por debilidad? Todos los extremos tienen sus límites: dos y aún diez pueden temer a Uno; pero no será por cobardía el que mil, un millón, un sinnúmero de ciudades, no se defiendan de él, puesto que la cobardía no puede llegar hasta este punto, así como el valor no se extiende tampoco a que uno solo asalte una fortaleza, acometa a un ejército o conquiste un reino. ¿Qué monstruosidad pues será ésta que, ni el título merece de cobardía que no halla nombre lo bastante vil, que por su bajeza se resiste la naturaleza a conocerla y la lengua a pronunciarla? Póngase cincuenta mil hombres para combatir contra otros cincuenta mil; dispóngase la batalla y llegue el momento de acometerse, los unos peleando por su libertad y los otros para arrebatársela; ¿A favor de qué partido se prevee la victoria? ¿Cuáles irán más animosos al combate, los que aspiran al mantenimiento de la libertad en recompensa de sus sacrificios, o los que van a derramar su sangre para vivir en esclavitud? Los primeros fijan la vista en la felicidad de su vida pasada y en la esperanza de un lisonjero porvenir; tienen en nada las privaciones y penalidades inseparables de la guerra, comparándolas con los males que la servidumbre acarrearía a ellos, a sus hijos y a toda su posteridad. A los segundos no hay cosa que los anime salvo una miserable codicia, incapaz de hacer frente al peligro y que nunca puede ser tan ardiente que no la apague una sola gota de sangre manada de sus heridas.
Puntos Suspensivos…
Quien ha demostrado puntualmente las acciones a favor de sus representados ha sido el diputado Rafael Guillen, quien ha sido señalado en algunas o acciones por sus detractores políticos quienes saben que mantiene grandes preferencias en el municipio de las margaritas, por un lado es de entenderse que sus detractores tiene nombre y apellido y otras tienen la intención de mantenerse en la nomina cobrando por orquestar golpes bajos.
Entiendo el valor de la palabra, por eso su lenguaje es coloquial, directo, campirano, accesible, sin el oropel imaginario -que le resta eficiencia-, así era el padre Dany, en cierta ocasión pedía “aventón” a la orilla de la carretera rumbo a Villaflores, Chiapas -el “transporte Jiménez y asociados” se había descompuesto-, hasta que por fin se detuvo el director de la primaria en un pequeño VW.
Sus ocupantes lo saludaron y muy amablemente el “Profe” bajó para hacerlo entrar en el asiento trasero, entre su suegra -una dama gorda y de carácter desagradable, a la derecha, y a su izquierda una joven y bella muchacha, que en su corta vestimenta traslucía su sexualidad a flor de piel. Entre curvas y baches, el carro se zangoloteaba horrorosamente, haciendo que el padre bailara como aceituna en plato de borracho, de un lado para otro; cuando la inercia lo mandaba hacia la suegra del “Profe”, rezaba: “No me dejes caer en tentación”, pero cuando iba hacia la joven rezaba: “Hágase, señor, tu santa y bendita voluntad”. ¿Qué joda no?.
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