Tubo de ensayo

*Los subrogados

René Delios

La obsesión neoconservadora y ultraneoliberal -sobre todo en los países cada vez más periféricos y cada vez más bananeros como México-, por reducir al Estado y al gobierno a un mero expendedor de pasaportes y actas de defunción, ha llevado a la casi total pérdida del concepto del Estado, responsable de sus habitantes, no sólo de sus ciudadanos. En efecto, el ataque frontal al concepto de un Estado social, ergo, un gobierno que provea y que mantenga el llamado “Estado de bienestar”, se ha deformado luego de que a la mala usaron y usan el término “comunista” para confundir esa responsabilidad estatal y consecuentemente acabar con lo público, y llevar lo privado a niveles nunca vistos: con esta lógica de un estado protector de sus ciudadanos, Suecia es un país absolutamente rojo y ultracomunista, en donde el “infame” gobierno procura que todos sus habitantes –digo-, tienen suficientes satisfactores económicos, sanitarios, laborales y educativos.
En este año se le redujo la paga a la educación superior y a la investigación médica, con el mero pretexto de una crisis foránea que curiosamente, tiene que afectar el gasto en educación y salud. Siempre es lo mismo, para esta gente, estos dos rubros, son absolutamente prescindibles.
En los casos en los que no se puede privatizar libre y felizmente, ahora hay mecanismos para entrarle al negocio, para llevar agua al molino y para evitar que el odiado Estado social y responsable se desarrolle y ejerza su función. Uno de estos mecanismos es la subrogación, que básicamente consiste en otorgar mediante pago inmediato y casi siempre suficientemente jugoso a un particular, algún servicio que por ley, debería ser responsabilidad única del ente estatal o paraestatal con el derechohabiente o trabajador de confianza y sus familiares.
Ese es el caso de la “guardería” ABC, de Hermosillo, Sonora. En vez de que el IMSS se hiciera cargo directamente de la administración y supervisión de esta y las demás “guarderías” que ahora están subrogadas, simple y sencillamente les otorga graciosamente cantidades ingentes de dinero, con la esperanza que la atención sea buena o regular: cuando la ganancia depende del sacrificio de la calidad del servicio, estos mercenarios no se lo piensan dos veces: primero el negocio.
Lo vemos en los servicios del Isstech, por ejemplo, que subroga clínicas en diversos municipios de la entidad, y hay los que se quejan de la mala calidad del servicio y por años, se les sigue contratando.
Cuando a un particular se le transfiere la responsabilidad que debe ejercer el Estado nacional o estatal o municipal –que en el caso del ayuntamiento de Tuxtla, sería el “Muñoa” y su espantosa burocracia-, se adivina toda clase de perversiones: en Estados Unidos, las cárceles privatizadas son las que presentan los más altos índices de violencia y asesinatos dentro de sus instalaciones, y la más baja readaptación de los reos tras la liberación.
Primero el negocio, cuñao.
Los casos de subrogaciones mágicas y sobre todo, concedidas a miembros de la familia “real” o la clase política gobernante –de la entidad que sea, compadre- son cosa común. Desgraciadamente así sucede y seguirá sucediendo. Hoy están “Ojo Petra” y “mochando cabezas” por el caso de esa guardería Hermosina, y en éstas solo se centran cuando, esa espantosa y densa burocracia corrupta y senil, debería ampliar el espectro y de una vez entrarle al saneamiento de todo espacio, público y privado, que brindar servicios en instalaciones inadecuadas, cuyas propietarios son “cabezones” de la política local, como vemos por ahí, en dónde las dependencias están en inmuebles nunca concebidos para oficinas y menos, para centros de estudio.
Quiero decir que lo de Hermosillo, puede pasar aquí.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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